La iglesia de San Juan Bautista de La Palma del Condado, una obra cumbre de la arquitectura barroca andaluza que cumple 250 años

La localidad onubense está preparando un evento muy especial para conmemorar la construcción en 1768 de este edificio, epicentro de la vida actual en el municipio, y uno de los ejes más importantes y significativos del Barroco andaluz de finales del siglo XVIII.

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Ana Rodríguez. El 6 de septiembre de 1768 La Palma del Condado estaba de celebración. Aquel día se bendecía e inauguraba el nuevo templo dedicado a la advocación de San Juan Bautista en su degollación y martirio, en el marco de unos festejos entre lo pagano y lo religioso.

Portada de la iglesia de San Juan Bautista de La Palma del Condado.

Este año se cumple un cuarto de milenio de aquel acontecimiento, y por ello, instituciones municipales, religiosas y civiles están inmersas en la organización de un gran evento conmemorativo, que ponga de relieve los 250 años de un edificio esencial en la arquitectura andaluza y en la propia vida de los palmerinos.

Para comprender la importancia de la construcción, declarada BIC en 2003 en la categoría de Monumento Histórico Artístico, es necesario sumergirnos en su historia que, como explica el archivero de La Palma, Juan Castizo, arranca con el terremoto de Lisboa de 1755. Aquel mes de noviembre, la antigua iglesia palmerina, de estilo mudéjar y también dedicada al actual patrón, San Juan Bautista, se vino abajo. Cúpulas, cubiertas, techos… todo quedó destruido. Aunque los arquitectos del Arzobispado de Sevilla plantearon su reconstrucción, un informe inclinó a Tomás Zambrano, uno de los maestros mayores de la Catedral hispalense, a aconsejar la construcción de un nuevo edificio, que sería además de mayores dimensiones que su predecesor.




La portada principal da a la Plaza de España.

En diciembre de 1756 se ponía la primera piedra de la nueva iglesia y en julio de 1757 comenzaban las obras. Aunque no está contrastado, se bajara la hipótesis de que el dinero para levantar el edificio no sólo fue público. A las más que probables aportaciones del Arzobispado, la Corona y el gobierno local se sumarían las de los comerciantes y oligarcas de la zona, los civiles más poderosos, quienes también contribuirían a devolver la parroquia al pueblo.

El primer maestro de obra fue el arquitecto de La Palma Francisco Díaz Pinto, muy conocido por sus trabajos en toda la provincia, entre ellos la iglesia de San Pedro y el Hospital de La Merced de Huelva. En 1759 la dirección la tomó Pedro de Silva, arquitecto del Arzobispado de Sevilla, bajo cuya batuta se construyeron la torre y las primeras capillas y más tarde, las cubiertas, las cúpulas del crucero y las tres portadas con las que cuenta el edificio.

En este sentido, la iglesia de San Juan Bautista es de planta de cruz latina, obra de Pedro de San Martín, con crucero cubierto por una bóveda de media naranja. La nave central es más ancha que las laterales y están separadas por ocho pilares de bases cruciformes, ornamentados con pilastras con capiteles de orden compuesto. La nave central está cubierta con una bóveda de cañón y las laterales, cada una de las cuales alberga cuatro altares, con bóveda de arista.

El exterior del templo es plenamente barroco.

De interior clásico, la iglesia está pintada de blanco y el perímetro de la nave central va decorado con una coroniza corrida, un modelo que seguían artistas barrocos de la época.

El templo posee una capilla mayor, rematada en un testero plano, en la que se conservó, hasta la Guerra Civil, un retablo que se salvó de la destrucción en el siglo XVI. A ambos lados de la capilla mayor encontramos otras dos capillas más pequeñas: la de la izquierda, conocida como del Sagrario antiguo, era la primitiva capilla del Rosario. En los años 20 del siglo XX se construyó la capilla de la derecha, denominada del Sagrario nuevo. Al respecto, Juan Castizo destaca que “es muy original porque es elíptica. No se nota que sea un recinto construido casi dos siglos después. Las paredes y la cúpula están pintados y tiene un aire muy barroco. Algunos la llaman la pequeña Capilla Sixtina por su belleza cromática”.

Altar mayor de la parroquia.

Por último, a los pies del templo, en el extremo de la nave de la Epístola, se encuentra una cuarta capilla, la Bautismal.

En cuanto a su exterior, la iglesia palmerina es un claro ejemplo del más puro estilo barroco, desde sus cubiertas, con esas peculiares tejas de color azul y blanco, hasta su torre, decorada en los mismos tonos y enmarcada por un balcón. Esta última, muy estilizada, sigue el estilo de la Giralda de Sevilla, contando además con un campanario labrado y chapitel piramidal.

La fachada principal, que da a la Plaza de España, es una portada-retablo muy barroca. Está enmarcada en un frontispicio amplio, rematado con un azulejo con el rostro de San Juan Bautista degollado. La iglesia posee dos portadas laterales, la de la Epístola, decorada con una cerámica de San Juan Bautista con el cordero pascual; y la del Evangelio, que da a la plaza del Corazón de Jesús, rematada con azulejos del siglo XVIII que representan una alegoría franciscana o concepcionista.

Imagen antigua del interior de la iglesia.

Desde su finalización en 1768, la iglesia fue objeto de diversas reparaciones y modificaciones –construcción de la tribuna para el órgano, nuevo enlosado, construcción de Sagrario nuevo, de los porches, etc.-, pero fue en 1936 cuando el edificio sufriría un gran revés. Durante la Guerra Civil fue objeto de un incendio que, si bien no la destruyó, sí calcinó sus muros y dio lugar a la desaparición de todo su patrimonio artístico. Desaparecieron imágenes, juegos de dalmática, lienzos de Zurbarán y Murillo… Por ello, todas las tallas, pinturas y enseres que se pueden contemplar en la actualidad son todos posteriores a 1940.

Una vez reparada la infraestructura, gracias a donativos y prestaciones populares, la parroquia de San Juan Bautista volvió a hacerse con un nuevo conjunto artístico de imágenes, retablos, pinturas y enseres muy valioso. En este sentido, como pone de relieve Juan Castizo, “algunas advocaciones antiguas se conservaron, como la de la Virgen del Rosario, la Inmaculada, las Ánimas, la Virgen de Guía, etc. Otras desaparecieron y nacieron nuevas como la del Virgen del Carmen, la de Fátima, San Antonio o San José, entre otras”.

La iglesia alberga un rico patrimonio.

En el interior del templo se pueden encontrar actualmente una talla del Corazón de Jesús y otra de María obras del escultor sevillano Enrique Orce Mármol; una Virgen del Rosario de Antonio Castillo Lastrucci; una talla de la Virgen del imaginero Sebastián Santos Rojas y un Cristo Yacente de Antonio Pinto Soldán –ambas de la Hermandad del Santo Entierro de La Palma-; así como cuadros del discípulo de Sorolla Santiago Martínez o un cáliz de plata de finales del siglo XV donado por el arzobispo de Sevilla Diego Hurtado de Mendoza, entre otras muchas piezas.

En suma, la iglesia de San Juan Bautista de La Palma del Condado es, como reconoce el archivero del municipio, “uno de los ejes más importantes y significativos del Barroco andaluz del tercer tercio del siglo XVIII porque tiene un elegante emplazado exterior, proporciones excelentes, una gran armonía y una combinación del blanco de la cal, el azul del azulejo y el ocre del ladrillo propia de la estética barroca”.

Los vecinos de la localidad siente este edificio como una parte importante de sus vidas.

Volviendo a su construcción, las obras de la parroquia culminaron en 1766, aunque hicieron falta dos años más para enlucirla. Así, el 6 de septiembre de 1768 se inauguraba el edificio con una procesión de la Virgen del Valle hasta la plaza de España y un acto religioso de bendición y consagración que corrió a cargo del vicario de la iglesia, Gaspar Díaz Larios y de dos concelebrantes, los palmerinos Antonio Jacobo del Barco, vicario de Huelva, y su hermano Andrés José, canónico electoral de Cádiz y futuro obispo de Salamanca. Aquella jornada, que culminó con una lluvia de luces desde la torre de la iglesia, la fachada lucía decorada con pinturas alegóricas y textos bíblicos.

Cabe recordar que los actos festivos ya habían dado comienzo el 5 de septiembre, con la celebración de una gran corrida de toros, representaciones de comedias de compañías venidas de Sevilla, fuegos artificiales y los sones de la Banda de Música del Regimiento del Príncipe.

La torre estilizada emula a la Giralda de Sevilla.

Por tanto, la inauguración del templo hace 250 años fue un gran evento con el que se volcó la sociedad del momento. Un acto que la localidad onubense quiere recuperar y revivir en este aniversario que tiene como fecha el próximo 6 de septiembre.

Para el mismo, está previsto montar un gran escenario en la plaza de España en el que se celebrará un ceremonial litúrgico presidido por la imagen de la Virgen del Valle, patrona de La Palma, y oficiado por el obispo de Huelva, José Vilaplana. Al mismo asistirán los sacerdotes vivos que han pasado por la parroquia en las últimas décadas, así como toda la comunidad religiosa de la localidad: una red benéfica y asistencial viva e importante que, junto a las hermandades palmerinas, dinamizan la feligresía local.

También con motivo del aniversario, se está elaborando un libro sobre la historia del templo, que podrá arrojar luz sobre detalles aún desconocidos del mismo, y la próxima Real Feria y Fiesta de la Vendimia se dedicará muy especialmente a la parroquia palmerina.

La localidad prepara con ilusión el 250 aniversario de la parroquia.

En suma, la iglesia de San Juan Bautista es una obra cumbre de la arquitectura andaluza, un monumento con el que los palmerinos se sienten plenamente identificados al haber estado siempre presente en los hitos acontecidos, tanto a nivel público como personal, en sus vidas a lo largo de los años. “La Palma mantiene un espíritu religioso en su concepto de vida y filiación a las hermandades”, pone de relieve Juan Castizo a este respecto.

Ser uno de los edificios más grandes de la provincia de estilo Barroco, hace a la iglesia de San Juan Bautista un “bien que tenemos que defender y conocer”, afirma el archivero, y a este fin servirá la conmemoración de sus 250 años de vida como lugar de encuentro y devoción para los vecinos de La Palma del Condado.




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