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Huelva refuerza su colaboración con la Asociación de Niños de Acogida Asnia

Se cumplen diez años del Programa de Saneamiento organizado para que los menores bielorrusos pasen el verano combatiendo las secuelas de la catástrofe de Chernóbil.

Gabriel Cruz, alcalde de Huelva, recibe a los niños bielorrusos.

Redacción. El alcalde de Huelva, Gabriel Cruz, acompañado de la concejala de Políticas Sociales e Igualdad del Ayuntamiento de Huelva, Alicia Narciso ha presidido la recepción oficial ofrecida esta mañana en el Salón de Plenos consistorial para dar la bienvenida a los 26 menores bielorrusos que participan este año en el Programa de Saneamiento de la Asociación de Niños de Acogida Asnia – Huelva

Con el objetivo de saludar a los presentes, entregarles unas bolsas con recuerdos de la ciudad y desearles una buena estancia en la ciudad, Gabriel Cruz ha tenido palabras de agradecimiento, tanto para la asociación, como para las familias acogedoras, destacando ‘su ejemplo de generosidad e implicación para recordarnos que compartimos un mismo mundo en el que todos somos responsables del otro’.

Cuando se cumple el décimo aniversario de esta iniciativa, el Ayuntamiento de Huelva ha reforzado este año su colaboración con Asnia, para involucrarse en un proyecto destinado a ‘dar vida’, porque como ha señalado hoy la secretaria de Asnia, Nieves Sánchez, ‘está comprobado que por cada estancia en la provincia onubense, con el acceso a las condiciones higiénico-sanitarias adecuadas, los niños pueden prolongar su ciclo vital hasta en 18 meses’.




De esta forma, los niños pasan el verano con familias onubenses, disfrutando de una dieta sana, aire limpio y el sol de nuestra tierra, tres componentes fundamentales para que los niveles de radioactividad de su organismo disminuyan, prolonguen su ciclo vital y refuercen sus defensas. Además, la estancia incluye revisiones pediátricas y odontológicas anuales.

Los niños bielorrusos disfrutarán del verano onubense junto a sus familias de acogida.

Además de la recepción que tradicionalmente les ofrece el Ayuntamiento, este año, se ha gestionado a través del Colegio Ciudad de los Niños, la puesta a disposición de un autobús, para su recogida y traslado desde el aeropuerto a la ciudad. Además, el día que llegaron se les agasajó con un almuerzo en el Centro Social Cristina Pinedo.




Por otro lado, para las revisiones odontológicas, el Ayuntamiento de Huelva ha puesto a disposición la Casa de la Juventud ‘La Ruta’. Será allí donde la Fundación de Odontología Social FOS Luis Seiquer instale durante la próxima semana su Unidad Móvil para que los niños puedan disfrutar de la Escuela de Verano mientras esperan su turno.

Por otro lado, con motivo del 10 aniversario de esta iniciativa, la Asociación de Niños de Acogida en Huelva – Asnia ha aprovechado para presentar dos proyectos actualmente en marcha, que pretenden ejecutar en la primavera de 2019, para lo que están solicitando ayuda de las administraciones y la sociedad civil. Por un lado, están trabajando para dotar de material quirúrgico, medicinas y recursos sanitarios al Hospital hematológico y oncológico infantil de Gomel, una de las regiones más radiadas y afectadas de Bielorrusia. Además, están preparando un contingente de artículos de primera necesidad para la Aldea Social de Istoki, donde residen muchos niños huérfanos.

La Asociación de niños de acogida en Huelva – Asnia, tiene el objetivo de contribuir a paliar las desastrosas consecuencias producidas por la radioactividad sobre la población bielorrusa y en particular, sobre los niños que padecen las secuelas del accidente acaecido en la Central Nuclear de Chernóbil en Ucrania en 1986. Debido a ello, todo su entorno está contaminado, lo que comen, lo que beben, lo que respiran le obliga a estar expuestos a una insana existencia. Mediante la acogida temporal de los niños en Huelva se pretende brindarles la oportunidad de vivir en un entorno saludable.

Después de la catástrofe de Chernóbil en 1986, el número de pequeños que padecen enfermedades oncológicas ha crecido de forma espectacular en Bielorrusia, donde se detectan hasta 350 casos por año. Harán falta 24 millones de años para olvidar una catástrofe de la que los especialistas aseguran que las peores consecuencias genéticas las sufrirán los hijos de los ‘niños de Chernóbil’. Una nueva generación de bielorrusos, ucranianos y rusos que crecen recordándonos por qué es y será necesario seguir acogiéndolos.




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