XIX. Instrucción Pública. Cultura impresa

En Huelva, un año después, se creó el Instituto que fue instalado en los altos de la cárcel plaza de San Francisco, hoy López Muñoz, habiendo sido el primer director de aquél establecimiento don Vicente Rodríguez García.

Rafael Muñoz. 

(Publicado en La Provincia el 1 de julio de 1918, página 2,
por Agustín Moreno y Márquez)
 

IES La Rábida.
IES La Rábida.

Ya hemos visto que los centros de cultura de esta ciudad eran tan pequeños e insignificantes que apenas podían llenar en aquella época las más perentorias necesidades del espíritu. Así es que las familias acomodadas que quería dar carrera a sus hijos necesariamente tenían que pagar tributo a Sevilla o Cádiz, pues aquí no había ni siquiera un Instituto de segunda enseñanza.


No existía tampoco librería alguna y tan solo en una de sus imprentas, la de don José Reyes Moreno situada en la plaza de las Monjas, se vendía algo de papel blanco y pautado y varios libritos con destino a las escuelas; pero todo en pequeño, dentro de una sala con ventana a la calle, sin mostrador ni nada que se pareciese a despacho de libros.

Tampoco se publicaba entonces otro periódico que el “Boletín Oficial” el cual salía a la luz dos o tres veces por semana. Más en el año 1855 se publicó por vez primera en Huelva un periodiquito semanal de intereses morales y materiales bajo la dirección de don Evaristo de la Paliza y que tenía por título “La Realidad”. Algunos meses después los esfuerzos individuales de su director fueron apoyados por otros hombres políticos a cuyo frente se destacaba don Jerónimo Martín, doctor en Medicina y “La Realidad” fue ampliada en tamaño aumentando su publicación, como el “Boletín Oficial”, tres veces por semana.


Pero todo inútil, el periódico no tenía ambiente donde desenvolverse, carecía de inscriptores y el Consejo de Administración que eran también sus redactores tenían que costearlo gran parte de su bolsillo particular, hasta que aburridos y cansados pusieron fin a la empresa sin decir ahí queda eso.

En 1857, el eminente hombre público don Claudio Moyano Samaniego presentó a las Cortes un proyecto de ley de Instrucción pública que fue discutido minuciosamente y sancionado el 9 de Septiembre del mismo año y cuyos sabios preceptos todavía subsisten. Es verdad que le han puesto muchos remiendos de decretos y reales órdenes; pero su armazón cuya esencia ha perdurado hasta nuestros días.

En esta ley se hace la primera enseñanza obligatoria de seis a nueve años, se establece en todas las provincias Escuelas Normales de maestros e Institutos de 2ª enseñanza y se organiza por provincias la inspección de todos los establecimientos docentes.

Por eso en Huelva un año después se creó el Instituto que fue instalado en los altos de la cárcel plaza de San Francisco hoy Lopez Muñoz, habiendo sido el primer director de aquél establecimiento don Vicente Rodríguez García; y poco después, en 1859 la Escuela Normal de maestros, bajo la dirección de ilustrado profesor don Justo Garrido y Monís, que también había sido el primer inspector de primera enseñanza que tuvo esta provincia.

¡Oh, como resurgen en mi memoria aquellos hombres, aquellos tiempos y aquellos días! Yo tuve la honra de haber sido uno de sus primeros alumnos, de haber escuchado de sus labios tan sabias lecciones y de haber infiltrado en mi espíritu el gran amor a la enseñanza que ellos tenían. Después del Director seguíale el segundo maestro don Eduardo Oliveira, que había ganado su cátedra por oposición y el virtuoso sacerdote don Juan García Varo, con el regente de la Escuela práctica don Francisco Caballero.

Todavía conviven con nosotros algunos de los que entonces eran niños a quienes yo daba mis modestas lecciones en los días que me tocaba la práctica. Ellos podrán atestiguar la exactitud de mi afirmación y los motivos que tengo para consignarles mi gratitud en estos apuntes.



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