Los Casinos, la Feria de Sevilla y los “Botellones”

Cualquier pretexto es bueno para justificar un ocio grato. Incluso los negocios (Los “no-ocio”), fueron argumento para validar y oficializar los encuentros lúdicos.

Salomé de Miguel

Charlar en la Feria.
Charlar en la Feria.

El hombre (Especie humana), es un ser social por su propia naturaleza, desde que tuvo que abandonar un lugar en el que todo era ocio (El Paraíso aquel). Por pillo (Corrupto) perdió su cómoda condición de vago autorizado y se vio abocado a buscar trabajo. Aquel origen muy hablado y poco conocido, vio nacer la necesidad de relacionarse con otros semejantes para relajarse en el ocio, tras el cansancio del “no ocio”.

Ágoras griegas, plazuelas romanas, arrabales mayas en Yucatán, Egipto, … , todo en la Historia suena a relaciones y reuniones de ocio.




Cualquier pretexto es bueno para justificar un ocio grato. Incluso los negocios (Los “no-ocio”), fueron argumento para validar y oficializar los encuentros lúdicos.

 Ya nuestro Alfonso X, en 1254, establece en Sevilla una feria mercantil, que en la primavera fuera un acicate para los negocios locales y regionales.




Pero fue en 1847, con Isabel II en las portadas, cuando se crea la actual feria de abril sevillana, como lugar de encuentro para los tratos ganaderos. Con sus espacios acotados, las lonas que protegieran del sol sureño y alguna que otra botella de vino de aquí, para después del apretón de manos con el que se cerraba el trato.

Buen argumento ese del negocio ganadero. Y rentable por lo que dicen las crónicas. Pero no se atreven a decir que los asistentes estaban más por el relajo posterior al negocio, que por los agobiantes “tira y afloja” de los tanteos y los acuerdos. Pero así era, como bien demostrado queda por la evolución de aquel evento: Con el tiempo, el ganado fue desapareciendo del lugar y de la fecha, mientras la copa y la charla distendida incrementaban su protagonismo.

La feria de Sevilla es distinta a todas las fiestas de España. Todas tienen un motivo central que las explica. La Feria de Sevilla, no. Solamente se monta para estar con los amigos, charlar y beber. Como todos los días, pero vestidos de domingo.

Charlar en el Casino.
Charlar en el Casino.

Porque el hombre (La especie humana), fue creado para el ocio y no para el trabajo. Éste (El trabajo) fue el resultado no deseado de un desliz paradisiaco, que costó caro a nuestros pícaros primeros supuestos padres.

Ocio, en forma de relaciones personales, es el fundamento de la Feria de Abril sevillana. El negocio ganadero, fue para disimular y legalizar sin escándalo.

Por esa misma época, una venta a orillas del cruce de caminos más importante del Sur,  acogía en sus mesas de madera, bajo la sombra de alguna parra, a los que se citaban para tratos ganaderos y agrícolas. Facanías se llamaba aquel lugar.

Lo importante era tener un sitio para negociar y posteriormente charlar y beber unos vinos de los nuestros. El negocio se acababa pronto, pero la parte de ocio y relaciones se prolongaba horas. Por eso se impuso la necesidad de tener un sitio de acceso más cómodo, sin tener que emplear mucho tiempo en desplazarse.

Surgen los casinos, como afán de los tratos ganaderos en su intento moderno de superar la tosquedad de las ventas o las paredes de piedra de las eras. Y si no, que se lo pregunten a los de Cumbres Mayores, que tienen una hermosa tradición en tratos ganaderos en su precioso casino.

O a los de Niebla, que, una vez terminados los negocios, la cosa lúdica se prolongaba hasta las madrugadas, eso sí, con las ventanas cerradas para que no se notara desde el exterior la actividad prolongada.

Casinos y ferias son hijos de una necesidad: Las relaciones lúdicas entre personas. Y se legalizan bajo el paraguas de una actividad mercantil, que dejara airosa nuestra imagen social.

Pero no nos engañemos: Si no hubiera habido ocio posterior, no hubieran existido ni la feria sevillana ni los casinos de Huelva. Los tratos ganaderos y agrícolas se hubieran hecho de otra forma menos atractiva y prometedora.

Lo importante es estar juntos con los iguales. Charlar y estar. De camino, “tomamos algo”. Y, si se tercia, jugamos. Pero charlar, estar juntos, sentir la pertenencia a un grupo social. Entre iguales. Eso es lo fundamental. Porque con los no iguales, no nos interesa.

Y, hoy, en este mundo globalizado y de acceso inmediato a la comunicación, los jóvenes han descubierto que se pueden juntar en zonas en las que sean anónimos. Y que en ellas se pueda beber con los amigos mientras se charla.

Así, una apetencia común a todos y generalizable a todo tiempo de la Historia, ha podido ser realidad en este mundo vertiginoso que nos han creado otros. Lo nuevo es la forma, que no el deseo. La apetencia de estar con los iguales, ya estaba y seguirá estando. Lo nuevo, es la posibilidad de crear “el Botellón”, como forma fácil y satisfactoria de estar junto a los iguales y tomar algo, de camino.

La Delegación Territorial de Igualdad, Salud y Políticas Sociales gestiona en la provincia onubense una red integrada por 24 centros de protección de menores.
Charlar en la calle.

Como los que van a la feria, los socios de los casinos y los paseantes de la estación de ferrocarril de Villanueva, todos los días a las cinco de la tarde. O de cualquier “paseo” de cualquier pueblo.

El botellón es la forma actual, joven, de satisfacer lo mismo que satisfacen los casineros, los paseantes y los que van cada tarde a la feria. Pero eso sí, por gente que nunca lo ha hecho en los sitios tradicionales. Convendría que no habláramos mal de los que hacen “el Botellón”, porque solamente están movidos por los mismos instintos sociales de todos los demás, desde que se clausuró el jardincito aquel del Paraíso.

Pero no tienen “su” feria, ni “sus” casinos. Por eso montan “su lugar”, donde haya espacio, botellas y discreción (Anonimato). Que eso a todos nos gusta.

(Conste: No defendemos, solamente explicamos)

Equipo Azoteas
www.azoteas.es
azoteas@azoteas.es
casinosdehuelva@movistar.es




2 Responses to "Los Casinos, la Feria de Sevilla y los “Botellones”"

  1. Benito de la Morena Carretero   7 mayo 2018 at 9:05 pm

    Y yo me pregunto, ¿Qué diferencia los antiguos encuentros vecinales de los barrios, a las doce de la noche, cada uno con su silla para charlar de lo divino y de lo humano, de los botellones juveniles de hoy? Pues eso, que entonces no se usaba la “litrona”.
    Fuera de broma, y como dice nuestra articulista Salomé, siempre hemos necesitado del ocio para calmar nuestros inconfesables deseos y es que el ser humano ha procurado dotar de confort cualquier tipo de esfuerzo, ¿seguro que estamos hechos para el trabajo?
    Los casinos fueron un buen lugar de encuentro y confiemos en que seamos capaces de recuperar ese patrimonio heredado, donde la cultura y la historia local debe tener su lugar, como patrimonio personal y vecinal del que debemos sentirnos orgullosos.

    Responder
  2. Salome de Miguel   5 julio 2018 at 7:22 pm

    Todo lo que me llega del Señor de la Morena, es interesante, pero sus comentarios hablan claramente de su lucidez en el análisis.
    Gracias.

    Responder

Deje un comentario

Su dirección de correo no será publicada.