El historiador bartolino José María Ortega trabaja con niños en una organización social en Italia

Tras vivir dos experiencias en el extranjero mientras estudiaba Historia en la Universidad de Huelva, este onubense no dudó en marcharse a Italia en 2015 por amor, al tiempo que buscaba nuevas expectativas laborales. Ahora, en la ciudad de Viterbo, reconoce que ha encontrado el equilibrio en su vida personal y profesional.

José María ha estudiado Historia en la Universidad de Huelva.
José María ha estudiado Historia en la Universidad de Huelva.

Mari Paz Díaz. La infancia y adolescencia de José María Ortega Vázquez (Huelva, 1990) está marcada por las vivencias que tuvo en su pueblo andevaleño, San Bartolomé de la Torre, donde estudió en el CEIP Naranjo Moreno y el IES Puerta del Andévalo. Con 16 años, este joven onubense se trasladó a Huelva capital para realizar el Bachillerato de Humanidades en el IES Diego de Guzmán y Quesada. Tras esta etapa llegó el difícil momento de elegir la carrera que quería estudiar, puesto que, tal y como nos confiesa, “me gustaba muchísimo la Historia, y era una materia donde desde siempre había destacado, pero, por otro lado, me encantaba la Educación Infantil, ayudar a desarrollar la creación, la imaginación y aprender jugando con los niños. Era una cosa que me hacía volar”. Al final, ante esta tesitura, se decantó por matricularse en la Licenciatura de Historia en la Universidad de Huelva, “cosa de la que nunca me arrepentiré, a pesar de que lo más probable era que en esos momentos aún no era maduro para decidir. Mi cabeza estaba en otra órbita. Quería conocer nuevas costumbres, ideas, gastronomía, viajar, explorar cosas nuevas, vivir experiencias inolvidables…, tenía muchas ansias de libertad y de comerme el mundo”.

En su etapa universitaria pudo realizar dos estancias en el extranjero, en Argentina e Italia. / En la imagen, en las cataratas Iguazu.
En su etapa universitaria pudo realizar dos estancias en el extranjero, en Argentina e Italia. / En la imagen, en las cataratas de Iguazú.

A pesar de esos momentos de incertidumbre, para José María, “entrar en la universidad fue un sueño. Era fascinante el mundo de la historia, sobre todo, la relacionada con la Historia Moderna y la Historia de América. En esas clases, mi cabeza iba, literalmente, a otra época. Me sentía protagonista de las hazañas que contaban los profesores”. Además, gracias a estos estudios universitarios pudo vivir dos grandes experiencias en el extranjero. En primer lugar, con tan sólo 19 años, estuvo seis meses en  Santa Rosa (Argentina), a través de una Beca Santander, “estancia de la que guardo muy buenos ratos. Un momento clave en esta estancia fue ir a  ver las cataratas de Iguazú. Allí me sentí como un explorador del siglo XVI”, afirma. En una segunda experiencia, con el programa Erasmus, pasó un año en Viterbo (Italia), “descubriendo la cultura y la historia de todas las civilizaciones que pasaron por la Península Itálica. Fue un año muy productivo. Lo viví a mi manera, aprendiendo y enriqueciéndome, conociendo las ciudades más importantes de Italia”. Todo ello hizo que la última etapa de la universidad la viviera con una sensación agridulce, entre la alegría por graduarse y la pena por acabar uno de los momentos más fascinantes de su vida. 

Tras terminar la carrera, regresó un tiempo a San Bartolomé.
Tras terminar la carrera, regresó un tiempo a San Bartolomé.

Tras terminar la carrera, José María regresó a San Bartolomé de la Torre, donde tuvo su primera experiencia laboral a través de un programa del ayuntamiento bartolino dirigido a recién graduados. Estuvo trabajando en la biblioteca comunal y en el marco del Programa Joven. Unos primeros pasos que le llevaron luego a participar en un proyecto de la Asociación ‘Encuentros del Sur’ dirigido a concienciar sobre las economías alternativas y relanzar el desarrollo de las economías locales. Actividad que compaginaba con el estudio del italiano en la Escuela Oficial de Idiomas de Huelva, al tiempo que viajaba por múltiples destinos, como Bristol, Londres, Burdeos, Tetuán, Tánger, Palma de Mallorca, Valencia, Vigo, etcétera.


Fue en este punto de su vida cuando decidió que quería vivir de nuevo en el extranjero, incentivado por cuestiones del corazón y la búsqueda de nuevas perspectivas laborales. Así, ya lleva tres años residiendo fuera, tal y como nos cuenta en esta entrevista.

El amor y la búsqueda de nuevas perspectivas laborales le han llevado a Italia.
Su destino, en la actualidad, es Italia.

-José María, ¿por qué decidiste irte a Italia?
Principalmente por amor. En 2015 conocí a mi otra mitad, esa que hacía tanto tiempo que buscaba. Fue un flechazo a primera vista. Por otra parte, sentía un vacío dentro de mí en el terreno profesional. Quería trabajar en algo que me hiciera sentir autorrealizado, feliz y orgulloso cada vez que llegara a casa. Marcarme nuevos objetivos.


Trabaja en una organización destinada a los niños.
Trabaja en una organización destinada a los niños.

-¿Qué estás haciendo en este país?
Trabajo en una asociación llamada ‘Arci Soliedarità Viterbo’, que se encarga de muchos sectores (inmigración, reinserción en la sociedad, infancia, etcétera). En concreto, estoy trabajando en el sector de la infancia, a través de la ludoteca, al tiempo que dirijo, desarrollo y coordino el laboratorio ‘Jugamos en español’, dirigido a la enseñanza de la lengua española para niños de entre 3 a 8 años a través del juego. Además, también me encargo del laboratorio de ‘La storia attraverso la creativitá’, un programa para la enseñanza de la historia con manualidades sobre los distintos periodos históricos.

-El italiano no ha sido un problema…
Durante mi estancia Erasmus, mi nivel de idiomas era inglés básico y francés intermedio, ya que en Bachillerato había optado por estudiarlo como primera lengua extranjera. Pero, del italiano no sabía casi nada. A pesar de ello, poco a poco, fui adquiriendo las palabras básicas para defenderme diariamente. La segunda vez que me vine para quedarme, y establecer aquí mi residencia con mi pareja, tenía un nivel avanzado al haber vivido un año en Italia tiempo atrás. Además, una vez en Huelva, seguí con los estudios de italiano en la Escuela Oficial de Idiomas.

Por el momento, su balance es muy positivo.
Por el momento, su balance es muy positivo.

-¿Cuál es tu balance de la experiencia por ahora?
Dejando a un lado que al estar fuera estoy lejos de mi familia y mis amigos más cercanos, el balance es muy positivo. Creo que el mejor de mi vida. En el ámbito personal, estoy con la persona que amo, y, en el profesional, estoy muy satisfecho, puesto que he sabido innovarme para hacer lo que realmente me gusta: la combinación de la historia y la infancia, sin dejar ninguna atrás.

Visitando el país italiano.
Visitando el país italiano.

-Vives en la ciudad de Viterbo, situada en la región del Lacio. ¿Cómo es vivir allí?
La vida aquí es sencilla. La ciudad en la que vivo es más o menos de las mismas dimensiones que Huelva. No hay tanto tráfico. Es muy cómoda, tanto para los turistas como para las personas residentes. La ciudad está rodeada de termas de agua caliente, hay espectaculares paisajes entorno a los dos grandes lagos -Bolsena y Vico, que antiguamente fueron volcanes-, la zona es muy verde, porque llueve a menudo, y hay una fauna y flora característica del Mediterráneo. Eso sí, con respecto a Andalucía, la vida es más cara. En invierno, a las cuatro de la tarde, es de noche, haciéndose las tardes interminables, las temperaturas son más bajas, incluso nieva, el horario de comidas es muy distinto, pues se almuerza a las 13.00 horas y se cena a las 20.00 horas, y para salir de fiesta, a la 1 de la madrugada están todos los bares cerrados.

Una ciudad con termas y con otros muchos atractivos.
Una ciudad con termas y con otros muchos atractivos.

-¿Cómo es esta ciudad?
Es una ciudad llena de historia, que se materializa en todas las construcciones, reflejo de épocas pasadas, especialmente de la medieval, conservándose toda la muralla y barrios enteros, como el de ‘San Pellegrino’ y el Palacio de los Papas. No en vano, en esta etapa histórica, Viterbo fue una ciudad refugio para los Papas, cuando en Roma se vivían momentos turbulentos. La ciudad tiene un encanto único para aquellos que saben apreciar la esencia de lo medieval. Mirando sus construcciones, te trasladas a otra época.

Ha sido muy bien acogido en Viterbo.
Ha sido muy bien acogido en Viterbo.

-¿Y sus habitantes? ¿Cómo son?
Entre ellos se dicen que son cerrados, que tienen mentalidad de pueblo, antigua. Sea verdad o no, siempre  me he sentido  acogido  y respetado. Puede que al ser español, son más abiertos conmigo que con sus propios paisanos.

-¿Cuál es la imagen que tienen de España?
La opinión que tienen de España es muy parecida al de los habitantes del resto de países. La relacionan directamente con playas, calor, fiesta, paella, flamenco, toros, etcétera. Para el italiano común, su punto de referencia siempre es Barcelona. Es difícil conocer a alguno que no haya estado allí. Todos dicen que les encantarían vivir en España por su alegría, su arte y la forma de vivir que tenemos. Todos me dicen, pero, ¿qué haces aquí? Y yo les contesto que por amore (risas).

Juega en un equipo de voleibol.
Juega en un equipo de voleibol.

-¿Qué estás haciendo en estos momentos?
Me estoy preparando para jugar a voleibol, puesto que juego en el equipo amateur de Pallasporting Viterbo. Es una de las pasiones de mi vida, junto con el bádminton. Hemos creado un fantástico grupo y cada semana nos entrenamos  y jugamos. En España también estuve varios años jugando en el equipo de San Bartolomé de la Torre. Aquí he vuelto a reencontrarme con una parte que dejé hace años en suspensión y, finalmente, he conseguido reanimar.

Sus planes son seguir en Italia, donde ha encontrado el equilibrio.
Sus planes son seguir en Italia, donde ha encontrado el equilibrio.

-¿Te has marcado algún nuevo objetivo?
Quiero seguir innovando para ampliar mis redes, pero siempre orientado a la educación con los niños, seguir abriendo más laboratorios en otras escuelas de Viterbo. También quiero seguir conociendo nuevos mundos, viajando, pero, esta vez, acompañado de mi alma gemela.

-¿Qué piensa tu familia y tus amigos de tu aventura?
Mis amigos y mi familia, obviamente, tienen la esperanza de que algún día vuelva para estar más cerca de ellos. Pero, en el fondo, ellos saben que aquí estoy bien, haciendo lo que me gusta, con la persona adecuada y me dan todo su apoyo incondicional.

A pesar de estar feliz, no se olvida de Huelva.
A pesar de estar feliz, no se olvida de Huelva.

-¿Cuáles son tus planes futuros?
Mis planes de futuro, a corto y largo plazo, pasan por seguir aquí. He encontrado el equilibrio que necesitaba mi vida.

-¿Piensas volver a España, a Huelva, en breve?
Con total seguridad, en unos meses volveré, para disfrutar de los amigos y la familia, de mis fiestas, mis playas, de la luz y el calor de nuestra preciosa tierra.

-¿Qué es lo que más echas de menos de Huelva?
Por prioridad, a mi familia y mis amigos, a mi hijo (mi perro Bruno), la gastronomía –mis choquitos fritos, las gambas de Huelva, el jamón ibérico-, las largas horas de luz y sol al año, la brisa fresca en la cara con su perfume a mar, las largas noches de verano tomando el fresco…

Recomienda a todo el mundo que viaje.
Recomienda a todo el mundo que viaje.

-¿Recomiendas a todo el mundo que viva un tiempo fuera de España?
Recomiendo a todas las personas que tengan la oportunidad de vivir una experiencia en el extranjero, que no la pierdan. No hay persona más completa que aquella que ha viajado mucho y que ha cambiado veinte mil veces de forma de pensar y vivir. Te ayuda a crecer como persona, descubrir diferentes ideas, ser más tolerante, te abre nuevos horizontes y ver el mundo de manera diversa.

Un auténtico onubense por el mundo.
Un auténtico onubense por el mundo.

Para terminar : un mensaje a los onubenses.
Queridos onubenses, os animo a todos los que tengáis la posibilidad de viajar de hacerlo. Da igual si es lejos o cerca, dentro o fuera de España, pero hacedlo, porque viajar os dará puntos de vista diferentes, os proporcionará vivencias únicas, recuerdos y, sobre todo, mucha experiencia para afrontar los retos de la vida cotidiana. Y lo más importante, os ayudará a valorar más la maravillosa tierra que es nuestra Huelva.



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