VI. Ayuntamiento, Casa-cuartel de la Guardia Civil, Escuela Normal, Palacio o Casa del Gobernador

En la misma calle del Puerto, donde ahora se halla la Casa-Cuartel de la guardia civil, estuvo antes en aquel tiempo instalado el consejo provincial, transformado más tarde en Diputación.

Rafael Muñoz. 

(Publicado en La Provincia el 10 de mayo de 1918, página 1
por Agustín Moreno y Márquez)

 


Cinco minutos antes de expirar el plazo llegó la deseada oferta de compra del Recre.
Actual Ayuntamiento de Huelva.

Terminada la reseña de los edificios religiosos de esta ciudad, cúmplenos hoy decir algo también de otros de carácter puramente civil, que por el uso a que están destinados, son de verdadera importancia. De no ser así, faltaríamos al fin que nos hemos propuesto en estos apuntes.

Cuando por primera vez pude contemplar las Casas Consistoriales o del Ayuntamiento, no sé por qué razón surgió en mi imaginación la idea de que así debió ser el palacio que tuvo Poncio Pilatos, en tiempos de Cristo, allá en Jerusalem.

En efecto, aquella puerta rectangular del primer piso con sus dos ventanas y en el segundo un balcón corrido con otros dos laterales y la cornisa terminada en un triángulo equilátero, revelando pequeñez, humilde antigüedad, era impropio de una capital de provincia. Cuando más, podría pasar en un villorrio.

 El edificio tenía adentro alguna comodidad que satisfacía las necesidades de aquella época: zaguán, con oficinas a derecha e izquierda; la Depositaría y la Secretaría; más allá otra oficina y habitaciones del Conserje con patio raquítico, y en el piso alto la Alcaldía, el salón de sesiones, también pequeño, de forma irregular y tres habitaciones con sus balcones respectivos.

Hoy ya es otra cosa. Se ha agrandado mucho con la adquisición de una finca colindante o al menos con parte de ella. Contiene, por eso, todas las dependencias necesarias: Contaduría, Depositaría, oficinas del arquitecto, despacho de cédulas personales, oficina del secretario particular del Alcalde, portería y otra dependencia o sala con instalación del Archivo municipal.

Mas, sin embargo, la entrada y fachada de la calle continúa siendo el Palacio de Pilatos que yo me he forjado en mi imaginación. Es necesario que nuestro municipio piense en la construcción de otro local o por lo menos que reforme su fachada, levantándole un tercer cuerpo, esbelto y con sujeción a las reglas arquitectónicas, para que no desdiga de la importancia de esta hermosa ciudad.

En la misma calle del Puerto, donde ahora se halla la Casa-Cuartel de la guardia civil, estuvo antes en aquel tiempo instalado el consejo provincial, transformado más tarde en Diputación. Sin duda por eso, en uno de sus salones altos con balcones a la calle se destinó a la clase de dibujo fundada por la sociedad Amigos del País, a la cual nos hemos referido en artículos anteriores y por la misma razón, en 1859, al crearse la Escuela Normal de maestros, la Diputación dispuso que esta se estableciese en los altos de dicha casa, donde ya no existía la clase di dibujo, reservándose ella para sus oficinas toda la planta baja. Este edificio, que es de propiedad particular, no ha sufrido desde aquella fecha ninguna sensible modificación.

Hay otro edificio entre la calle de Alonso Mora y Palacio que también merece que le dediquemos algunas líneas descriptivas en estos apuntes. Tal es el llamado palacio o casa del gobernador.

Antiguamente tuvo su entrada por la calle de Palacios con salida a la plaza de las Monjas. Ambas puertas semejaban las de un fuerte castillo, y dentro, en la planta baja, se hallaba un extenso patio cuadrado, que debió ser en tiempo plaza de armas; y seguidamente, en dirección a la calle y debajo de la planta alta, tenía algunas dependencias y oficinas; a la derecha las de Hacienda y a la izquierda otras gubernativas, además de un saloncito dedicado al cuerpo de guardia.

A un lado del patio, mirando hacia levante, estaba la subida por una pequeña portada artística sobre la cual se ostentaba en relieve un bonito escudo de las armas españolas, con corona ducal entre las dos columnas de Hércules, enlazadas por una faja o cinta con el letrero en latín “non plus ultra”, todo ello tallado en piedra.

De este edificio apenas queda nada más que su altura y el área o superficie que antes tuvo, pero repartidas en diferentes construcciones, como son: Casa de Correos y tienda de calzados de la plaza de las Monjas, en la calle de Alonso Mora y esquina de Palacios, la Cervecería de Viena y subida al Gobierno civil, un taller de modistas, más otros establecimientos, barbería y zapatería. Solo se conserva de lo que antiguamente fue el palacio, el escudo tallado en piedra que está sobre la puerta de entrada y debajo del balcón principal.

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