Valverde y Beas, focos endémicos de una rara enfermedad que internistas del Juan Ramón Jiménez mantienen controlada

Los doctores Francisco Muñoz y Cristina Borrachero atienden en Huelva a los pacientes con Enfermedad de Andrade, una dolencia invalidante, que puede llegar a ser letal, y de la que España es el quinto foco a nivel mundial. Ambos médicos acaban de participar en un ensayo clínico a fin de dar con nuevos fármacos para paliar la enfermedad.

Los internistas Francisco Muñoz y Cristina Borrachero.
Los internistas Francisco Muñoz y Cristina Borrachero.

Ana Rodríguez. Si no es o vive en Valverde del Camino o en Beas, probablemente no haya oído hablar nunca de la Polineuropatía Amiloidótica Familiar (PAF), popularmente conocida como Enfermedad de Andrade. Se trata de una enfermedad hereditaria y muy poco frecuente, una enfermedad denominada “rara” por su baja prevalencia, un enfermo por cada 10.000 habitantes. Sin embargo, en la provincia de Huelva, y en concreto en el área de Valverde del Camino, la prevalencia sube, situándose en aproximadamente un enfermo por cada 600 habitantes.

Esto hace que Valverde y su vecina Beas se consideren un foco endémico de la Enfermedad, el segundo de España, localizándose el primero en Mallorca. Nuestro país “es el quinto foco a nivel mundial”, comentan los doctores Francisco Muñoz Beamud y Cristina Borrachero Garro. Ambos profesionales son médicos adjuntos del Servicio de Medicina Interna del Hospital Juan Ramón Jiménez, donde actualmente trabajan en la Unidad de Enfermedades Sistémicas -las que afectan de forma conjunta a distintas partes del organismo- y Autoinmunes -el sistema inmunitario ataca a las células sanas del organismo-.

Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva.
Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva.

La Polineuropatía Amiloidótica Familiar puede considerarse una enfermedad sistémica. Quienes la padecen presentan una alteración genética que hace que haya una fabricación anómala de una proteína que se produce fundamentalmente en el hígado, la Transtirretina. Según explican Muñoz y Borrachero, “esto hace que esta proteína se deposite en forma de amiloide en distintas localizaciones del organismo, fundamentalmente en el sistema nervioso periférico, a nivel cardíaco y ocular, dando síntomas a estos niveles. Puede afectar también al sistema digestivo, genitourinario y al sistema nervioso central”.


Los primeros síntomas de la enfermedad suelen manifestarse en los miembros inferiores en forma de hormigueos, calambres y falta de sensibilidad para la temperatura y el dolor que puede llevar a los pacientes, por ejemplo, a provocarse quemaduras y heridas sin darse cuenta. “Progresivamente empeoran presentando pérdida de fuerza en los miembros inferiores y más tarde síntomas en los miembros superiores. Además pueden presentar otra clínica asociada a la afectación de otros sistemas del organismo, como diarrea o estreñimiento severos, dificultad para orinar o disfunción eréctil, alteraciones en el ritmo y funcionamiento cardíaco o pérdida de visión. Todo ello suele ocurrir de forma progresiva, con un empeoramiento que lleva al paciente a no valerse por sí mismo en el estadío final de su enfermedad“, explican los doctores del Juan Ramón Jiménez.

En Mallorca se localiza el primer foco endémico de la enfermedad en España.
En Mallorca se localiza el primer foco endémico de la enfermedad en España.

Sin tratamiento, la esperanza de vida media de estos enfermos es de una década. Hasta hace pocos años, el único tratamiento posible era el trasplante hepático. Afortunadamente, hoy día existe un tratamiento aprobado para la fase inicial de la enfermedad que se administra por vía oral, sin efectos secundarios relevantes. Además se están llevando a cabo varios ensayos clínicos que ofrecen un futuro más esperanzador para pacientes y familiares.


Precisamente en uno de estos ensayos acaban de participar recientemente ambos facultativos del hospital onubense aportando tres pacientes afectados. Como explican Muñoz y Borrachero, es “un ensayo en el que participan varios centros hospitalarios a nivel mundial. Se centra en un medicamento que inhibe la síntesis del RNA de la Transtirretina, que es la proteína que se fabrica de forma anómala. De esta manera se evita que se sintetice y, por tanto, se evita el depósito de la misma y sus consecuencias”. El objetivo principal del ensayo es conocer la evolución clínica y la mortalidad de los pacientes con PAF que reciben tratamiento, comparado con los que no lo reciben. Una investigación cuyos datos saldrán a la luz el próximo 2019.

Los doctores han participado en un ensayo clínico.
Los doctores han participado en un ensayo clínico.

En Huelva, la causa de por qué existe un foco endémico es desconocida. Los doctores apuntan a la posibilidad de que algún portador inmigrara a la provincia, o incluso a una mutación espontánea de alguna persona local hace años.

Cuando empezaron a manifestarse onubenses con la Enfermedad de Andrade, al principio se les derivaba a Palma de Mallorca, donde el médico que asistía a los pacientes del primer foco endémico de España, el doctor Munar, los atendía. Pero aproximadamente en 2002, la doctora Fuensanta Cuesta, del Servicio de Medicina Interna del Hospital Juan Ramón Jiménez, comenzó a valorar a algunos de estos enfermos, evitando así que tuvieran que desplazarse hasta la isla balear. Fue esta médica quien derivó al primer paciente a trasplantar al Hospital Virgen del Rocío, pues previamente estas intervenciones se hacía en Barcelona o Murcia.

Con el tiempo, otros médicos, como la doctora Sara Benito, y más tarde los internistas Muñoz y Borrachero, continuaron con esta labor de atender a los enfermos de PAF en sus consultas. “Ahora también contamos con otros compañeros de otras especialidades que nos ayudan en el diagnóstico y seguimiento de estos pacientes (neurólogos, cardiólogos, medicina nuclear, oftalmólogos, urólogos, rehabilitación, cirujanos, y otorrinos)”, señalan los profesionales.

Desde el hospital llevan un control de los pacientes y portadores.
Desde el hospital llevan un control de los pacientes y portadores.

Además de en el tratamiento de la enfermedad, también se ha avanzando mucho en el control de la misma en la provincia de Huelva. El principal número de casos se localizan en Valverde del Camino y Beas, aunque están apareciendo otros que provienen de otras áreas de la provincia debido a que, como explican los internistas del Juan Ramón Jiménez, “los cambios sociales y de comunicaciones de los últimos años hacen que las personas de área endémica tengan mayor relación con personas de otras zonas y, por tanto, haya mayor dispersión”.

Cabe destacar que no todas las personas que tienen la Enfermedad de Andrade acaban desarrollándola, ya que se trata de una enfermedad con una “herencia autosómica dominante pero con una penetrancia variable”, señalan ambos internistas. Esto quiere decir que, aunque una persona sea portadora del gen mutado no tiene porqué manifestarse la dolencia, siendo desconocidos los factores que hacen que unos portadores la desarrollen y otros no.

En el foco endémico onubense se conocen aproximadamente 130 casos, de los cuales 60 corresponden a personas que padecen PAF y el resto a portadores asintomáticos. A este respecto, los doctores Muñoz y Borrecharo reconocen que si bien “los pacientes que se diagnostican fuera del foco endémico suelen ser mayores de 50 años, en nuestro foco existen también muchos pacientes menores de 50 años que han debutado con 30-40 años, de forma que la proporción enfermedad de inicio temprano y tardía es similar. Tampoco existe una diferencia significativa entre hombres y mujeres a la hora de desarrollarla”. 

Los hechos han tenido lugar en Valverde del Camino.
El foco de la enfermedad en la provincia de Huelva se localiza en Valverde del Camino.

En la provincia de Huelva hay varias familias con distintos miembros afectados. Para controlar en el colectivo la evolución de la enfermedad, se les practica un seguimiento periódico en consulta, donde se les ayuda en lo posible, según los síntomas que presentan, y se les suministra el tratamiento más adecuado.

Asimismo, a los familiares de los enfermos se les ofrece hacerles un estudio genético para ver si han heredado esta predisposición a padecer Polineuropatía Amiloidótica Familiar. Y es que es de suma importancia lograr un diagnóstico rápido y precoz, ya que los tratamientos actuales no revierten los síntomas, “simplemente estabilizan la enfermedad en la fase en la que se encuentra y no siempre. Por este motivo también citamos a los portadores asintomáticos de forma periódica, por si existen signos que nos hagan sospechar el inicio del desarrollo de la enfermedad, para intentar una detección lo más temprana posible e iniciar tratamiento en este caso”, aseguran Muñoz y Borrachero.

Beas. / Foto: andalucia.org
También se han detectado casos de PAF en Beas. / Foto: andalucia.org

A la hora de realizar el diagnóstico, el mayor problema es que, al tratarse de una enfermedad rara, no se piensa en ella, a veces por puro desconocimiento. Según los internistas del Juan Ramón Jiménez, “los pacientes, sobre todo aquellos que no son de zona endémica, pasan a veces por un sinfín de consultas y pruebas hasta que se concluye en el diagnóstico. Afortunadamente nosotros en Huelva, al tener un foco endémico, siempre la tenemos ya presente en nuestro juicio clínico e intentamos que el resto de nuestros compañeros médicos conozcan los síntomas por los que hay que sospecharla”.

En este sentido, los familiares de los pacientes también conocen bien los síntomas de la Enfermedad de Andrade y saben cuáles son los signos de alarma por los que deben acudir a consulta.

El Hospital Juan Ramón Jiménez ha registrado un positivo balance asistencial durante los meses de julio y agosto.
En Huelva los médicos tienen en cuenta los síntomas de esta enfermedad rara a la hora de diagnosticar.

Por otro lado, desde la Unidad de Enfermedades Sistémicas y Autoinmunes del Juan Ramón Jiménez también intentan mantener una comunicación periódica con la Asociación de pacientes afectos de Valverde del Camino (ASVEA), con la que tienen muy buena relación. Además, contribuyen al estudio de la enfermedad formando parte de un grupo de estudio a nivel nacional de la dolencia (GETPAF).

Los doctores Muñoz y Borrachero son optimistas respecto al futuro de sus pacientes con PAF. El creciente interés por las enfermedades raras, tanto desde el punto de vista de los profesionales médicos como desde la industria farmacéutica, juega a favor de los afectados y promete grandes avances en el tratamiento de enfermedades que hasta ahora no contaban con ninguno.

“En nuestro caso, ya el solo hecho de que haya pacientes a los que se les pueda ofrecer otra alternativa distinta al trasplante hepático es un gran paso. Además existen perspectivas no lejanas de nuevos medicamentos que ayudarán al tratamiento de la PAF“, concluyen los internistas.



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