El maravilloso Coso Blanco onubense

Antonio J. Martínez Navarro repasa la historia de este "festejo culto, delicado y artístico que comenzó a verificarse en el año 1910 y que se mantuvo, casi invariablemente, hasta el año 1930, y que tenía lugar en los últimos días de agosto".

El Coso Blanco celebrado en Huelva aparece en una revista de  tirada nacional (1930).
El Coso Blanco celebrado en Huelva aparece en una revista de
tirada nacional (1930).

Antonio José Martínez Navarro. El signo de la alegría de los pueblos, según los sociólogos, se halla en la abundancia de los días feriados. Bajo esta premisa o exigencia podemos asegurar que en la urbe del Tinto y del Odiel se celebraban todas las manifestaciones civiles y religiosas habidas y por haber. Así, en enero, febrero y marzo, daban la cabalgata de los Reyes Magos, las fiestas en honor del Santo Patrono y los incomparables Carnavales, con sus gritos y clamores. Poco después, las procesiones de la Semana Santa se desenvolvían en un noble silencio. Casi inmediatamente tenían lugar, en las casas particulares, la instalación, fe y jolgorio de las Cruces de Mayo y la confección y tránsito de las carretas que iban de romería al Santuario del Lirio de las Marismas. En agosto la recordación del hito del Descubrimiento de América y, poco después, la emotiva celebración de las fiestas en honor de Nuestra Señora de la Cinta. Pero había un festejo culto, delicado y artístico que comenzó a verificarse en el año 1910 y que se mantuvo, casi invariablemente, hasta el año 1930, y que tenía lugar en los últimos días de agosto. Nos estamos refiriendo al Coso Blanco.

           El día de su celebración eran innumerables los forasteros de la provincia que se acercaban a la Sirena del Atlántico para presenciar la monocroma caravana, viéndose atestadas las calles del itinerario.

           El recinto del Coso Blanco lo formaban las calles Concepción, siendo la entrada en el sitio conocido por “El Candelabro”; Palacio, Berdigón, Vázquez López, Plaza de las Monjas, Méndez Núñez hasta alcanzar el sitio inicial.

           Días antes se adecentaban todas las calles en las que debían celebrarse el Coso Blanco (sesión municipal del 18 de agosto de 1911):

<<…El señor Aragón propone, y así se acordó, que se instalen cuatro focos para alumbrado de la calle Méndez Núñez en la noche del día veintisiete, en que ha de celebrarse la fiesta del Coso Blanco…>>.




           Durante la tarde de este día tan señalado estaba prohibida la entrada a este recinto de cualquier vehículo ajeno al festival.

            En la sesión municipal del 14 de septiembre de 1911 se aprobaban las siguientes cuentas alusivas a la celebración del Coso Blanco de la citada fecha:

<<…y otra de ciento cincuenta pesetas, por gastos de arena en la fiesta del Coso…>>.

<<…Otra de treinta pesetas, de bandos con motivo de la fiesta del Coso Blanco…>>.

Magnífica fotografía del Coso Blanco de Huelva en 1930.
Magnífica fotografía del Coso Blanco de Huelva en 1930.

Comenzaba el Coso a las cinco de la tarde con unos toques de clarines y entraban en el recinto las carrozas, automóviles y carruajes que se hubieran inscrito al efecto, con la aceptación de que tenían que ir los vehículos vestido y adornado de blanco, así como las personas que los ocuparan, con la exclusión de cualquier otro color. Durante el trayecto no podían adelantarse unos a otros.

           Todo era, pues, de color blanco en la fiesta del Coso: el confeti y la serpentina que copiosamente se utilizaba, los caballos de los vehículos de tracción animal que participaban, las colgaduras de los balcones de las calles por donde transcurría la blanca procesión cívica y los sombreros y trajes de las muchachas que ocupaban los mismos.

            Para la celebración del Coso Blanco se precisaba el apoyo económico de la clase mercantil de Huelva. Caso de que no ayudara a su coste el Ayuntamiento se veía en la imposibilidad de llevarlo a cabo. Sepamos que inconvenientes había en 1923 para que se pudiese realizar (sesión municipal del 27 de julio de 1923):

<<…Concedida la palabra al señor Márquez, para explanar la moción que tenía anunciada sobre festejo, dijo que debido a encontrarse enfermo el Presidente de la Comisión de Gobernación ha venido él actuando en tal concepto, que el programa de festejos figura anunciada la celebración de la Retreta militar  y el Coso Blanco, festivales que a su juicio tal vez no pueda tener efecto pues no han respondido, como se esperaba, los elementos mercantiles, cuyas manifestaciones duda hacer constar para reclinar cualquier responsabilidad que pudiera caberle a la Comisión si dichos festejos no llegaran a celebrarse y que por la Comisión se continuará haciendo gestiones por si hubiera medios de que aquellas pudieran tener realización…>>.

El Coso Blanco por las calles onubenses en 1956.
El Coso Blanco por las calles onubenses en 1956.

Para la confección de las carrozas se desplazaban a nuestra ciudad los artistas más cotizados en estas manifestaciones. Así, en los primeros años, estuvo en ésta el artista valenciano señor Desfilis, autoridad, a nivel nacional, de este arte; en 1930 Antonio Blanco, perteneciente a una Casa de Sevilla dedicada a esta celebración y a iluminaciones en fiestas análogas, que gozaba en todo el país de un enorme prestigio… La Comisión de Festejos del Excmo. Ayuntamiento huelvano no tenía el menor reparo en solicitar lo mejor para presentarlo en su Coso Blanco.

           Los detalles que componían las carrozas de esta original y culta fiesta era de lo más variado. Veamos como paradigma qué motivos se utilizaron  en la nívea comitiva de 1930:

>>…La Banda Municipal de Música, situada en la esquina de la calle Vázquez López, carretera Odiel (actual Avenida de Italia), tocó entonces llamada con timbres y clarines.

           La comitiva estaba organizada de la siguiente manera: Abría marcha una pareja de carabineros a caballo al mando de un cabo.

           La Banda Municipal de Música y las carrozas por este orden:

           1º) “Cesta automóvil”, de Joaquín González Garrido.

           2º) “Cochecito japonés”

           3º) “Jardinera”.

           4º) “Joyero”.

           5º) “Quimera”.

           6º) “Tambor”.

           7º) “Nido”.

           8º) “Porcelana”.

           9º) “Caja de Amor”.

         10º)  “Sorbete”.

         11º)  “Jardinera”

         12º) “Camello”.

         13º)  “Concha”.

En la carroza “Joyero” iban como diamantes de belleza las jóvenes Delia y Mercedes Martín, Anita Tello y Luisa García de Vinuesa; en el interior de “Sorbete”, Carmen y Ángeles Mora; en el “Tambor”, Isabel Laffite, Nieves Pérez, Emilia Puente, Concha Vílchez, Carmen Marchena, María Teresa Olanda y Dolores Martín; en el “Nido”, Concha García, María Femenía, María García de la Mata, Concha Guinea y Pepa Gancedo; en la “Porcelana”, Felisa Almansa, Lola y Marina Rojas, Manuela de Miguel, Mercedes de la Corte, Dolores Capitán, Julia Ibáñez, Dolores Arauz, Mercedes Torres y Cleofás Serrano; en la “Concha”, las perlas Esperanza Rincón, Juanita Macías, Araceli Fernández, Piedras María e Isabel Reposo, Emilia Manzano, Concha Quintero, Isabel Álvarez y María Rodríguez; en la “Quimera”, Carmen Martínez Santiago, Lola Rodríguez Guzmán, Lola y Adela Campos; en “Carroza de Amor”, Rosa Sousa, Adela Bustamante, Mercedes Carretero y Lola Vílchez; en el “Camello”, Rafaela de la Corte, María de la Luz Gómez de los Santos, Vicente Viveza, Dolores y Carmen Galiano, Blanca Hernández y Concepción, francisca, Rosario y Eduardo González…>>.

           El número de carrozas, confeccionadas a base de flores blancas, que la Comisión de Comercio (formada por los señores Mascarós, Blanco, Fidalgo y Damas) y la de Gobernación del Ayuntamiento, organizadores del Coso Blanco, contrataban con los diferentes escultores y Casas, previos proyectos y presupuestos, oscilaron entre las diez y catorce unidades. A éstas se agregaban las carrozas que presentaban el Ateneo Popular, la Agrupación Cultural “Álvarez Quintero” y las sociedades que consideraran participar en el magno y artístico evento.

            En 1956 los concejales onubenses, comandados por el Sr. Caballero Lama, quisieron que las Fiestas Colombinas  fuese en el programa el número cumbre de los festejos. Conozcamos, a través del diario “Odiel” del 3 de agosto de la citada datación, los pormenores de esta cabalgata histórica que fue, en definitiva, una edición del Coso Blanco:

<<…Se trata de la gran cabalgata histórica del descubrimiento de América, que esta tarde desfilará por las principales calles de la ciudad. En primer lugar irá la carroza llamada “Salida del Puerto de Palos”, a las que siguen las tres carabelas “Santa María”, “Niña” y “Pinta” la de la “Llegada a la isla de San Salvador”, “Recepción en Barcelona de Cristóbal Colón por los Reyes Católicos” y la de motivos folklóricos con el siguiente orden: Carroza, Monumento a Cristóbal Colón, monumento de la Punta del Sebo, monumento de la Libertad en Nueva York, Juego de té, el ancla, estampa andaluza, , guitarra, canasto de flores, mariposa y salmonete, abanico, patio andaluz, concha y caballitos de mar. Esta última cabalgata irá acompañada de gigantes y cabezudos y varias bandas de música, cuyo desfile irá acompañado de una gran batalla de serpentinas y confetis…>>.

           Esta Cabalgata tuvo un accidente. Así en la Comisión Permanente del 2 de noviembre de 1956 se decía:

<<…Leídos oficios del señor Jefe de la Policía Municipal, participando que el día tres de agosto último una carroza del Coso Blanco, causó desperfectos en un anuncio propiedad de don Manuel Alvarado Real, instalado en la fachada de la casa número veintiséis de la calle Méndez Núñez, y carta de la entidad “Limineón, S. A.” participando que la reparación del daño causado importaría cuatro mil cuatrocientas treinta y ocho pesetas con ochenta céntimos, se acordó conceder dicha cantidad en concepto de indemnización al perjudicado don Manuel Alvarado Real…>>.

           Y estas son, a grandes rasgos, las fiestas de rancio abolengo popular huelvano conocidas como el Coso Blanco, festejos que, a pesar del tiempo transcurrido, siguen indelebles, imborrables en las retinas de muchos de los amables lectores de la Historia de Huelva que, con sus peticiones, nos han movido a recordarlas e incluirlas en esta magna Enciclopedia o Historia Menuda de Huelva.




Deje un comentario

Su dirección de correo no será publicada.