Fernando Mañes Izquierdo trabaja desde Múnich para ayudar a que Huelva sea pionera en tecnologías y aplicación del hidrógeno

El ingeniero forma parte en Alemania de una empresa que es un referente internacional en consultoría de tecnologías de hidrógeno. Sus planes son volver pronto a casa para aplicar en su tierra todo lo aprendido.

Fernando Mañes está viviendo en Múnich.
Fernando Mañes está viviendo en Múnich.

Ana Rodríguez. Fernando Mañes Izquierdo está a punto de cumplir 28 años y ya es todo un joven emprendedor con muchos planes y retos profesionales bajo el brazo. Nacido en Huelva y criado en La Palma del Condado, Mañes reside actualmente en Múnich, una ciudad en la que no ha recalado por casualidad, sino con un objetivo muy claro: abrir una línea de colaboración entre Alemania y Huelva en una tecnología muy innovadora, la utilización del hidrógeno como una fuente de energía.

Fernando se considera un onubense universal, un enamorado de su tierra, de la que siempre ha disfrutado en toda su esencia. La Palma, Huelva, Punta Umbría, La Rábida, Almonte, El Rocío y Doñana son lugares muy especiales para él, llenos de recuerdos y vivencias.

En Alemania trabaja en una empresa
En Alemania trabaja en una empresa de energía, movilidad y cambio climático.

Ingeniero mecánico por la Universidad de Huelva y Máster en Energías Renovables por la Universidad de Le Havre (Francia), el onubense puso en marcha, hace más de dos años junto a tres compañeros, su propia empresa, Eman Ingeniería, donde han desarrollado proyectos de energía renovable, industria y minería para entidades como Ence, EQO o Tetrapack. Su inquietud personal y su afán por extender sus vínculos empresariales a nivel internacional, le animaron a profundizar, como él mismo nos cuenta, en el hidrógeno y su potencial energético.


– ¿Qué te animó a irte a Múnich?
– Desde que estudié el Máster en Francia, me interesé mucho por el uso del hidrógeno como vector energético, que permite almacenar energía excedente de fuentes renovables y, por ejemplo, utilizarla en coches que funcionan con hidrógeno. Esto es una realidad a día de hoy en esta ciudad alemana, ya que Alemania es el país europeo donde se están desarrollando más infraestructuras relacionadas con esta tecnología.
En Múnich trabajo en una empresa que es un referente internacional como consultora de tecnologías de hidrógeno y estoy aquí gracias al programa europeo Erasmus-entrepreneur, que fomenta que jóvenes emprendedores colaboren con empresas ya consolidadas, impulsando a su vez la colaboración entre países europeos.

Con algunos compañeros de trabajo.
Con algunos compañeros de trabajo.

– Háblame de tu trabajo en Alemania.
– La empresa donde trabajo es LBST y es experta en energía, cambio climático y movilidad . Está muy enfocada al estudio de las nuevas tecnologías para desarrollar la transición energética a un sistema energético renovable. Además, colaboro en proyectos donde se han analizado las tecnologías del hidrógeno actuales, el mercado de hoy en día y futuro. En estos meses de trabajo he participado también en proyectos relacionados con las políticas enfocadas al fomento del uso de energías limpias y la certificación del origen sostenible de las mismas.
Otra de mis tareas ha sido el estudio del mercado español y ahora estamos intentando abrir puentes con España. Todo ello con el fin de poder beneficiarnos también del conocimiento y experiencia de esta empresa. De hecho, desde Eman Ingeniería nos encantaría aportar nuestro granito de arena para que Huelva siga teniendo una industria fuerte y además limpia porque estoy convencido de que ése es nuestro futuro. Además, junto a la Universidad de Huelva, tenemos un proyecto al respecto que esperamos llevar a cabo.


Con su padre.
Fernando junto a su padre.

– ¿Es tu primera estancia en el extranjero?
– No, ésta es mi tercera estancia en el extranjero. Estuve hace, ya 12 años, nueve meses en Irlanda y, hace cuatro, estuve en Francia, primero seis meses de Erasmus y después un año haciendo el Máster. Fueron dos experiencias muy distintas, ya que irme a Irlanda marcó un antes y un después en mi vida de adolescente. Tenía 15 años y la vida es muy diferente en Irlanda respecto a La Palma del Condado.

– ¿Y cómo fue tu experiencia en Francia?
– En Francia me encontré conmigo mismo después de esa etapa tan intensa que todos vivimos entre los 18 y los 23, ya que fue una Erasmus atípica, en lo que a ocio se refiere. La universidad estaba en Cherburgo, el último punto de Normandia, y yo era el único estudiante Erasmus. Sin embargo tuve la suerte de que me acogieron con mucho cariño al ser el único extranjero, y la verdad es que me siento muy afortunado.
Allí además tuve la oportunidad de colaborar con este diario digital, haciendo la crónica de la actuación de Rocío Márquez en el teatro italiano de Cherbourg y fue una auténtica maravilla. 

También ha viviendo en Francia.
Con anterioridad, estuvo viviendo en Francia.

– ¿Cómo fueron tus primeros días en Múnich?
– Munich es una ciudad muy cómoda en general, por lo que es fácil hacerte con ella. Sin embargo, encontrar alojamiento aquí es complicado, casi imposible, y sólo lo tenía cuando llegué de manera provisional y por un mes, por lo que tuve que dedicar esos primeros días a buscar dónde vivir el resto de mi estancia y a conocer un poco la ciudad.

– ¿Cómo son los alemanes?
– Hay muchos tópicos que se cumplen y otros son más bien un mito. Por ejemplo, son muy trabajadores y algo cuadriculados, pero también es verdad que, aunque son más distantes a priori, después son muy acogedores y aquí no existen los “bien queda”. Cuando se abren, te ayudan con toda la generosidad del mundo, y si no, pues no pasa nada… cada uno para su casa y Dios en la de todos.

Tiene con otros compañeros una empresa llamada Eman.
Tiene con otros compañeros una empresa llamada Eman Ingeniería.

– ¿Cómo es vivir en Alemania? ¿Es muy diferente a España?
– Sí es muy diferente, en Munich, al ser una ciudad grande, la vida es muy ordenada y entre semana todo suele ser bastante rutinario. Es cómoda, pero no hay hueco para improvisar y tomar con alguien una cerveza o un café, ya que todo se planea con antelación. Además, aquí cuando se queda para hacer una actividad, se hace y punto, no hay ese relío posterior que tanto nos gusta a los españoles. Y lo del clima ya es algo de sobra conocido, el invierno es duro y la nieve no es tan bonita como la pintan.

– ¿A qué costumbres te ha costado más adaptarte?
– Al cierre de los días. Sinceramente, a pesar de ser una ciudad grande, Baviera es una región muy conservadora, todo cierra muy pronto, antes de las 20.00 horas, y los domingos está bastante apagada y todo cerrado. Siempre se me hace una odisea llegar a tiempo al supermercado. Y otra cosa a la que no me acostumbro es que aquí todo se paga en metálico. Sorprende, pero es así… a los alemanes no les gustan las tarjetas. Pagan con lo que tienen en el bolsillo.

Fernando regresará pronto a Huelva.
Fernando regresará pronto a Huelva.

– Cuéntanos alguna anécdota que te haya ocurrido durante tu estancia.
– Lo más curioso que me ha pasado en estos meses en Alemania es que el procés catalán lo he vivido en Munich echando algunas horas en un bar de comida catalana, poniendo pantumaquet, vaya… Así que se puede decir que lo he vivido con bastante intensidad. La vida aquí es muy cara y siempre venía bien un dinerillo extra.

– ¿Cuáles son tus planes?
– A corto plazo, mi objetivo es poder afianzar la relación entre Eman Ingeniería y la empresa donde trabajo para mantener por muchos años un puente abierto entre Huelva y Múnich. A medio-largo plazo, me gustaría contribuir, de alguna manera, a que Huelva fuera pionera en tecnologías y aplicación del hidrógeno. Tenemos una universidad referente y ahora le toca apostar al sector privado y a las instituciones.

– ¿Qué es lo que más echas de menos de tu tierra?
– El mar, sin duda. La sal de los Alpes no tiene nada que ver con la sal del Atlántico. Por lo demás, todo lo llevo conmigo siempre (familia, El Rocío, etc), pero las emociones que provoca el mar únicamente se pueden sentir en la orilla.

El onubense en el edificio central de la Universidad de Múnich.
El onubense en el edificio central de la Universidad de Múnich.

– Creo que piensas volver pronto, ¿no es así?
– Sí, ya vuelvo pronto, ahora toca llevar y aplicar allí lo aprendido y ya veremos si tendremos que volver a salir para buscar cosas nuevas. Nunca se sabe…

– ¿Recomiendas a todo el mundo que viva un tiempo fuera de España?
– Sí, por supuesto. Creo que de las cosas más importante que puedes aprender es que se puede ser feliz con cualquier clima, costumbres, cultura y que al final las cosas esenciales son para todos las mismas. Estando fuera se valora la riqueza que tenemos, te irrita que no se le saque partido, pero a la vez te da esperanza por el potencial de crecimiento que tenemos. Ademas, personalmente, he aprendido que hay cosas muy nuestras que debemos proteger y no venderlas nunca.

– Para terminar: un mensaje a los onubenses.
– Que crean verdaderamente en sus capacidades, no hay que tener ningún complejo. Tenemos potencial suficiente para crecer mucho, pero también hay que ser conscientes de nuestras limitaciones para realmente progresar. Nos hubiera venido mejor tener desde hace 20 años un tren en condiciones que seguir esperando un AVE para no ser menos que no sé quién… Ésos son complejos que nos bloquean un verdadero progreso sostenible al que debemos aspirar.

– Muchas gracias.



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