Triunfo de Diego Ventura y Andrés Romero en la apertura de la temporada en Lucena

Entretenido festival de rejones, en el que se repartieron cinco orejas, ante astados de Prieto de la Cal.

Andrés Romero cortó dos orejas.
Andrés Romero cortó dos orejas.

Carlos Arroyo. Plaza de toros de Lucena del Puerto, con lleno en los tendidos en tarde fría, se lidiaron cuatro novillos de Prieto de la Cal, parados y descastados los dos primeros, con más movilidad y casta los siguientes, para los rejoneadores:
Diego Ventura, estocada, oreja; pinchazo y estocada, dos orejas
Andrés Romero, estocada, dos orejas; estocada y cinco descabellos, ovación

Gran tarde de Diego Ventura.
Gran tarde de Diego Ventura.

Se abre la temporada taurina en Huelva, y en España, con un festival de rejones con motivo de las Fiestas de Lucena del Puerto a beneficio de la Hermandad del Rocío de la localidad. Los novillos de Prieto de la Cal, algo inusual que sean lidiados para el arte del rejoneo, tuvieron poco poder, sobre todo los dos primeros, de escasa presencia para poder aguantar una faena del arte del rejoneo, con lo conlleva de exigencia. A pesar de ellos, dieron buen juego, sobre todo los dos últimos.

Andres Romero.
Andrés Romero.

El que abrió plaza se paró muy pronto, no permitiendo a Diego Ventura realizar una faena espectacular, como acostumbra. El toro esperaba mucho y había que llegarle a sus terrenos donde soltaba la cara sin desplazarse. Con todo, hubo lucimiento en banderillas. La estocada en buen sitio, hizo que doblara el de Veragüa, por lo que se le concede una oreja. El segundo se movió más, y permitió al rejoneador de la Puebla del Río buenos momentos con las banderillas. Los mejores momentos, montando a Bronce. Tras pinchar, cobra una estocada que hace doblar al astado, siendo concedidas las dos orejas.


Diego Ventura con sus dos orejas.
Diego Ventura con sus dos orejas.

Idéntico guion tuvo la actuación del escaceño Andrés Romero, cuyo primer oponente fue parado y reservón, afanándose el caballero para poder llegarle y clavar. Buenos pares al estribo, haciendo las delicias del público que llenó la plaza. Una gran estocada de efecto fulminante, provoca la reacción del público que le pide las dos orejas. El sexto fue más colaborador, pero faltó más acople. Hubo buenos momentos llevando al novillo encelado a dos pistas. La estocada sin efecto, y la demora con el descabello, hizo que todo quedara en la ovación del respetable.

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