El catedrático onubense Julián Martínez desarrolla diversos proyectos de investigación para la NASA

Tras obtener el Premio Extraordinario de la Licenciatura de Física en la Universidad de Sevilla, un contrato para hacer su tesis doctoral le permitió realizar varias estancias en Cleveland, Ohio, consiguiendo vincularse a la NASA desde el año 1993. Una destacada trayectoria académica que, en la actualidad, desarrolla como vicerrector de Investigación de la Hispalense.

Julián Martínez es vicerrector de Investigación de la Universidad de Sevilla.
Julián Martínez es vicerrector de Investigación de la Universidad de Sevilla.

Mari Paz Díaz. Catedrático de Universidad del área de Física de la Materia Condensada, Julián Martínez Fernández es un onubense que, actualmente, se encuentra al frente del Vicerrectorado de Investigación de la Universidad de Sevilla, cargo que ocupa desde el pasado 8 de febrero de 2016. Un labor que viene a refrendar una importante trayectoria profesional y académica, en la que se pueden destacar cuestiones como el haber sido vicedecano de la Facultad de Física y director del Servicio de Microscopía Electrónica en la Universidad de Sevilla, así como director del Grupo de Investigación de Materiales Biomiméticos y Multifuncionales. Además, Julián ha escrito unos 200 artículos científicos y desarrollado más de 30 proyectos en el ámbito de los materiales cerámicos avanzados para aplicaciones aeroespaciales y de producción de energía. Actividades que ha completado con el haber sido inventor de 7 patentes y haber desarrollado proyectos de investigación con la NASA durante cinco años, como ‘Senior Research Associate’, lo que le ha valido, entre otros reconocimientos, el Premio de Investigación de la Real Academia Sevillana de Ciencias y el ‘Distinguish Lecturer’ del Ohio Aerospace Institute en Estados Unidos. 

Estudió en el Montessori y en Las Esclavas.
Estudió en el Montessori y en Las Esclavas.

Como se puede comprobar, una carrera profesional impresionante la de este onubense, nacido en Huelva capital, que, tras estudiar en el Montessori, se marchó a Sevilla para estudiar Física. Según cuenta a Huelva Buenas Noticias, “elegí esta carrera porque mis padres, que tenían un salón de belleza entre el Paseo de la Independencia y la calle Méndez Núñez de la capital, siempre me animaron para que fuera a la universidad. Y, en concreto, me interesó la Física, porque me había gustado desde siempre, desde que un familiar mío, de la Librería Saltés, me regaló a los 14 años un libro de ciencias, de Isaac Asimov, que me marcó mucho. Y es que, a partir de entonces, comencé a interesarme por la ciencia y, en particular, por la astrofísica, la astronomía y todo lo relativo al espacio”. 

Obtuvo el Premio Extraordinario de su promoción al finalizar la Licenciatura de Física. / Foto: Universidad de Sevilla.
Obtuvo el Premio Extraordinario de su promoción al finalizar la Licenciatura de Física. / Foto: Universidad de Sevilla.

Fue así como tuvo claro que lo suyo era la Física. Tanto era así que Julián logró el Premio Extraordinario de su promoción por su excelente expediente académico. Un incentivo para que luego realizara la tesis doctoral en la misma Universidad de Sevilla y “me especializara en Física de Materiales, una parte de la Física que estudia los materiales para modificarlos y que sean susceptibles de aplicaciones concretas y propiedades nuevas. En particular, durante la carrera, estudié los materiales cerámicos de altas temperaturas, lo que nos ha permitido desarrollar cerámicas con menos fragilidad, gracias a lo cual hemos podido llevar este material, habitual en las vajillas, a otros elementos, como a piezas internas de los motores, lanzaderas, dispositivos aeroespaciales, etcétera”, comenta Martínez Fernández. 




Su primera estancia de investigación en el extranjero le llevó a Cleveland. / Foto: archpaper.com
Su primera estancia de investigación en el extranjero le llevó a Cleveland. / Foto: archpaper.com

Para la elaboración de su tesis doctoral, este onubense tuvo la suerte de acogerse a los nuevos planes de investigación que el gobierno español puso en marcha en el año 1982, por lo que pudo desarrollar una línea para estudiar estos nuevos materiales cerámicos a través de un contrato predoctoral de cuatro años de duración. Tal y como recuerda, “conseguí uno de esos contratos de investigación, que tienen asociados una estancia de investigación en el extranjero durante tres meses, que me llevó hasta la ciudad de Cleveland, en el estado de Ohio, en Estados Unidos”. 

Comenzó su vinculación con la NASA en el año 1993. / Foto: udgtv.com
Comenzó su vinculación con la NASA en el año 1993. / Foto: udgtv.com

Este hecho supuso un antes y un después en su vida, puesto que acabó haciendo tres estancias de tres meses en Cleveland, además de llevar a cabo luego una estancia postdoctoral de un año y medio. Pero, además, según recuerda, “cuando la estancia postdoctoral acabó, tenía interés en quedarme un poco más y pude hacerlo porque comencé a trabajar en un Laboratorio de la NASA, donde he estado un tiempo”. En concreto, Julián Martínez comenzó su vinculación con la NASA en el año 1993, habiendo mantenido esa conexión durante los veranos de los últimos 20 años, puesto que aprovechaba las vacaciones para marcharse a EE.UU. y continuar su carrera investigadora. En total, contando sus dos estancias de un año y todos los veranos hace una duración de cinco años de conexión con la NASA. 




Para este onubense, los investigadores españoles están a la misma altura que los de la NASA.
Para este onubense, los investigadores españoles están a la misma altura que los de la NASA.

Para Martínez Fernández, “lo que más llama la atención de la NASA es el nivel de seguridad que tiene, que es muy alto, así como los medios de los que dispone, puesto que cuenta con muchas posibilidades y técnicos que te ayudan a desarrollar las ideas que tienes, por lo que es un lugar muy estimulante para llevar a cabo tus proyectos”. Eso sí, para este onubense, “el nivel de los investigadores españoles es similar al que puede encontrarse en la NASA americana. En mi caso, me llamó la atención que los investigadores de allí hubieran leído mis artículos de investigación, es decir, que estaban a la misma altura”.

Julián, durante su toma de posesión como vicerrector de Investigación.
Julián, durante su toma de posesión como vicerrector de Investigación.

Entre otras investigaciones, la labor de este catedrático en la NASA se ha centrado en los materiales biomiméticos que tratan de imitar a la naturaleza, perfeccionados por el proceso evolutivo, como sucede, por ejemplo, con los árboles, que tienen una alta resistencia y densidad. En este caso, “hemos intentado imitar esta estructura, primero de forma artificial, y, luego, a través de una línea de investigación para la fabricación de estos materiales, usando la naturaleza como precursor. De hecho, tenemos patentado en la Universidad de Sevilla una especie de esponja con una alta resistencia, que puede mantenerse por encima de los 1.600 grados, además de contar con una alta densidad, que hemos podido desarrollar a raíz de mis colaboraciones en EEUU. Un producto con múltiples aplicaciones, como sucede en los implantes médicos, dado que es  biocompatible, en el campo clínico o los filtros”, nos cuenta.

En un acto como vicerrector de Investigación.
En un acto como vicerrector de Investigación.

Una actividad que ahora complementa con el cargo de vicerrector de Investigación en la Universidad de Sevilla, por lo que se encarga de la gestión de los proyectos de investigación, doctorado, biblioteca universitaria o promoción de la Hispalense, entre otros. Una responsabilidad que está desarrollando con mucha ilusión, al tratarse de uno de los pilares de cualquier universidad, junto con la docencia. 

Se siente muy orgulloso de ser de Huelva.
Se siente muy orgulloso de ser de Huelva.

A nivel personal, este onubense destaca sobre todo que “me siento muy orgulloso de ser de Huelva y, sobre todo, de mis padres, que son los que me han permitido estudiar, además de apoyarme en todo para que me centrara en mi carrera. Y tengo la suerte de vivir en Sevilla, que está tan cerca de Huelva que prácticamente no siento que esté fuera. Es más, las dos universidades, la Hispalense y la Onubense, mantienen una estrecha relación. Son como hermanas. Y las defiendo a capa y espada“. No en vano, ese apoyo de sus padres también ha repercutido en los hermanos de Julián, puesto que su hermano Francisco trabaja como director financiero en Perú tras estudiar Economía, mientras que su hermana hizo Medicina y, en la actualidad, es neuróloga en el Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva

En una foto familiar, junto a su mujer y sus dos hijos.
En una foto familiar, junto a su mujer y sus dos hijos.

Tanto es así que Julián viene a Huelva muy a menudo, siempre que puede, especialmente durante el verano. Lo hace junto a su familia, formada por su mujer Debbie, profesora en el colegio de Las Carmelitas de Sevilla, a la que conoció en Estados Unidos, y sus dos hijos: su hijo pequeño de 12 años y su hija mayor, de 19, a los que les encanta Huelva, sobre todo, Punta Umbría. 

Está claro que Julián es todo un ejemplo a seguir. Y, de hecho, el pasado mes de diciembre fue reconocido por Colegio Montessori en el marco de los actos del 50 aniversario de este centro educativo, en una gala celebrada en el Gran Teatro de Huelva. Un emotivo evento en el que se rindió homenaje a la fundadora del centro, Cinta Almoguera, así como a antiguos alumnos que han destacado en su trayectoria profesional, entre los que se encontraron Julián Martínez, junto a Paula Rodríguez, investigadora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas; Manuel Ruiz de Elvira, diseñador de barcos, ganador 4 veces de la Copa América; Manuela Ocón, directora de producción, nominada en 2 ocasiones a los premios Goya; y Mara Barros, cantante.

Una imagen de la gala en la que fue reconocido Julián.
Una imagen de la gala en la que fue reconocido Julián.

Un reconocimiento que Julián agradeció enormemente, puesto que el Montessori era “un colegio que aportaba una visión educativa distinta, así que mis padres tuvieron claro que era el lugar en el que tenía que estudiar, para que lograra las oportunidades que ellos no tuvieron. Fue así cómo estuve en el chalet de la Avenida del Conquero, que te daba la sensación de estar en tu casa, sin olvidar el grupo de profesores, que eran personas entregadas y que apostaban por la innovación, sin olvidar a Cinta Almoguera, que era era la base de todo. En este colegio me enseñaron temas fundamentales, y no sólo en cuanto al estudio se refiere, sino también de los valores más importantes de la vida. Y las personas que fuimos reconocidas en este emotivo acto son una muestra del impacto que tuvo en todos los alumnos el trabajo docente desarrollado”.

Agradece a su familia su apoyo, sin el que no hubiera conseguir nada.
Agradece a su familia su apoyo, sin el que no hubiera conseguido nada.

Siendo así, para terminar, Julián Martínez Fernández se despide asegurando que el tiempo que estuvo en el colegio Montessori “fueron unos años magníficos, de ahí que me gustaría recordarles a los jóvenes de Huelva, como haría a mis propios hijos, que con constancia y trabajo se puede llegar a todas partes. Cualquier persona que tenga una visión equilibrada y muchas ganas de aprender y superarse cada día puede conseguirlo. Es verdad que a veces se nos presentan baches en la vida. Las cosas no son fáciles para nadie. Pero, con vocación y trabajo, se pueden conseguir”. Por último, Julián manda un enorme agradecimiento “tanto a mis padres, como a mi esposa, que me ha acompañado durante estos 24 años, porque, sin su apoyo familiar y la comprensión de mis hijos, nada de todo esto hubiera sido posible. Sin ese apoyo, uno no llega a ningún sitio”. 




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