¿Y después de FITUR….?

Huelva en FITURBenito de la MorenaPienso que ciudades como Huelva, cuyo desarrollo industrial está en decadencia y sólo se mantiene gracias al potencial agrícola que cobija a un sector laboral muy concreto y habitualmente rechazado por la juventud, la potenciación del turismo debería haber sido siempre uno de los acicates a los que nuestros gobernantes autonómicos y locales deberían haber prestado mayor atención, pues no se trata sólo de asistir a Ferias. ¡¡Después del boato, hay que remangarse y ponerse a trabajar!!

Ya no tiene validez repetir las posibles causas de incompatibilidad entre el turismo y la industria química. Hay que esforzarse por hacerlos compatibles, porque la sostenibilidad, además de económica y ambiental, también es social, es decir debemos aspirar a “Industria limpia + turismo”. Pero para ello hace falta también que los parques científicos y tecnológicos de Huelva y Aljaraque… estén operativos y rebosantes de “salud”, algo de lo que se carece hoy en día, pues no parece ser prioridad, ni de los gobierno locales, ni del Gobierno de la Junta de Andalucía.

Quizás haya que esperar el “milagro” de la Autoridad Portuaria, que parece estar entre los mejores `promotores del desarrollo socio económico de nuestra ciudad. También parece querer florecer el arrinconado proyecto CEUS del INTA (Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial) que pretende ubicar en Moguer un Centro de Certificación de aviones tripulados por piloto remoto, los conocidos drones, de medio y gran tamaño, que permitiría potenciar en Huelva el desarrollo de un sector aeronáutico que daría, no sólo prestigio, sino que generaría un mercado laboral técnico cualificado, además de dar servicio a restauradores y hoteles. Sería un empujoncito más, pero… seguimos haciendo “agua” y los políticos se “pierden” en divagaciones que no admitirían los ciudadanos nórdicos ni centro-europeos.


Pero la realidad de ahora es la que se impone y debemos estar convencidos de que si pretendemos impulsar ese sector del turismo viable en este momento y es para lo que se ha ido a Fitur, hay que bajarse al “ruedo” y asumir lo que somos y donde estamos, sin rasgarnos las vestiduras.

En nuestra vecina zona turística del Algarve, el nivel de atención y cuidado hacia el turista es envidiable, pues lo asumen como una fuente de riqueza económica que genera puestos de trabajo. ¿Por qué no percibo ese mismo comportamiento en Huelva?

Quizás hemos sobrevalorado nuestro sol, nuestra luz, nuestra gastronomía y creído que el turismo sólo venía a Huelva por esos “placebos”, olvidando que el buen servicio está incluido en el precio y que al turista hay que ofrecérselo de manera sistemática. Cuando se está detrás de un mostrador u ofreciendo un servicio público, no debemos olvidar que somos profesionales y es el cliente quien elige.

La Autoridad Portuaria de Huelva está incrementando la llegada de cruceros a nuestra  ciudad, pero… ¿está Huelva preparada para presentarse a ese público que busca cultura, novedades, ocio sano…? ¿Lo están nuestros gobernantes locales? Hace poco me comentaron que de Huelva les llevan a Sevilla, lo cual parece muy bien como alternativa, pero no como objetivo prioritario. ¿Dónde está la imaginación de nuestras autoridades y sus asesores?

Mientras tanto, Huelva y provincia sigue presa de su propio turismo local, ese que va a las playas llevando el coche cargado de comida y bebida para gastar menos; del turismo extranjero que “cierra” hoteles y campos de golf de manera exclusiva para los clientes escogidos de sus países y que viven como guetos sin gastar en el entorno. La consecuencia es que hoteles y restauradores de la provincia, incluida la capital no mejoran; dicen que están llenos porque la oferta que disponen de plazas es baja. ¿Cuánto tiempo hace que no se construyen hoteles en Huelva?

Leyendo el artículo de Alfonso Vargas, EL FIN DEL TURISMO TAL Y COMO LO HEMOS CONOCIDO, en el que proclama que “el turismo (que vende emoción, ilusión, experiencias memorables) tiene un gran potencial de transformación y bienestar”, entiendo muchas de las causas que nos abogan a esta “crónica de una muerte anunciada” y por ello me rebelo, pues no entiendo la pasividad de los hoteleros, de los restauradores, de los clientes… Puedo comprender, que no compartir,  la relajación de los “administradores”, pero no del resto de los ciudadanos, y parece que basta con decir que, ¡¡en Huelva… somos así!!  No hay más que ver la pasividad que hemos asumido todos con el insufrible retraso del ¿AVE?

¡En fin!, ojalá me equivoque, pero creo que habrá que esperar a la generación de los biznietos, pues presiento que la de los hijos ya está perdida y la de los nietos, pichí, pichí.

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