El monumento al ‘Niño Miguel’ (II)

El historiador Antonio José Martínez Navarro nos acerca a la figura del 'Niño Miguel'. El padre del guitarrista, Miguel Cortés “el Tomate” , ya proporcionaba su excelente toque a cantaores (entre ellos Juan Valderrama) y bailaores de aquí y de allá.

El “Niño Miguel” de niño.
El “Niño Miguel” de niño.

Antonio J. Martínez Navarro. Unas palabras sobre el homenajeado Miguel Vega “Niño Miguel.

Cuando nació en Huelva el 27 de enero de 1952, Miguel Vega Cruz “Niño Miguel”, hacía varias décadas que su padre Miguel Cortés “el Tomate” proporcionaba su excelente toque a cantaores (entre ellos Juan Valderrama) y bailaores de aquí y de allá, de tal manera que en la Huelva de los años sesenta la familia de los “Tomate” era sinónimo de buen guitarrista. Su madre fue Ana Vega Cruz.

El genial guitarrista.
El genial guitarrista.

Desde la edad de cuatro o cinco años Miguel se entretenía en buscar acordes en una de las viejas guitarras de su padre. Su extraordinaria disposición para la guitarra, llamó la atención de su padre que comenzó a darle clases con tal severidad, que incluso no lo dejaba salir a la calle, con tal interés por parte de ambos que a los diez años había adquirido una habilidad extraordinaria en la interpretación, y vio un as en las posibilidades del instrumento. A esas alturas de su vida su padre lo ha guiado a lo largo y ancho de la geografía de su tierra natal; aunque a esas alturas es un virtuoso de la guitarra que no precisaba el auxilio técnico de nadie, llamando la atención de todos cuantos lo escuchan por su facilidad en ejecutar todos y cada uno de los palos del flamenco, tanto como solista como para acompañar a los cantaores. Además de la guitarra, a Miguel le gusta participar en las actividades lúdicas con los niños de su edad o jugar al fútbol, pero su padre cortaba sus escapadas: había que aprender las diversas falsetas, toques y compás, dominar las técnicas de la mano derecha, rasgado, pulgar, picado, arpegio y trémulo y ensayar, por enésima vez, las de la mano izquierda, ligado y acordes. En definitiva, que el aprendizaje de la guitarra le robó lo mejor de su infancia.

A partir de los once años es reclamado para actuar en peñas flamencas y reuniones, ávidos los aficionados de unas y otras de que fluyera de su guitarra efluvios de melodiosos compases, de que su guitarra se convirtiera en un Stradivarius flamenco.

      El “Niño Miguel” en concierto.
El “Niño Miguel” en concierto.

A consecuencia de las copiosas y pertinaces lluvias (según extraemos del documento cedido al A. M. H. por los herederos del arquitecto don Alejandro Herrero Ayllón) caídas sobre Huelva en los instantes finales del año 1962, la familia del futuro “Niño Miguel”, que tenía como cabeza de familia a Miguel Cortés Fernández “Tomate”, tuvo que trasladarse de la cueva “La Joya” donde habitaba y permanecer durante unos meses en el Colegio San José hasta que le construyera la vivienda donde pudiera guarecerse:

     En plena adolescencia “Niño Miguel” parecía destinado a un deslumbrante futuro en la guitarra flamenca. Pero…
Puente Zuazo opinaba de la guitarra de “Niño Miguel”: “…Creemos que el más atípico y genial de todos los guitarristas es sin duda “Niño Miguel”. Su dominio de los 17 trastes, cómo “escarba” las notas transportando las posturas, su velocidad de ejecución, sus picados y su pulgar, los arpegios es todo un alarde…”.

 A los veinte años comienza a dar galas, apadrinado por Antonio Mairena que fue quién le dio el espaldarazo definitivo. En esas calendas, le toca al citado Mairena, “Naranjito de Triana”, Curro Malena, Calixto Sánchez, “El Chocolate”… Sorprende tanto su técnica, que las máximas figuras del flamenco lo quieren incorporar en su elenco. Así, “El Chocolate” solicita, a principios de octubre de 1973, que lo acompañe para siempre en su sendero artístico…

 Su vocación por su querida guitarra aumentaba. Un éxito como guitarrista, conseguido en el “II Certamen Nacional de Guitarra Flamenca, Solistas”, organizado por la Peña jerezana “Los Cernícalos” y la Cátedra de Flamencología y celebrado en noviembre de 1973,  cuando apenas tenía veintiún años de edad, le decidió a dedicarse por entero a su instrumento favorito, y a demostrar al mundo que en Huelva existía un nuevo músico capaz de arrancarle a su guitarra nuevas sensibilidades. Como curiosidad, en este evento había un premio especial donado por Manolo Sanlúcar: Una guitarra de Sobrinos Estesos, de Madrid, trofeo que le entregó el mismo Manolo Sanlúcar.

El “Niño Miguel”, honor merecido.
El “Niño Miguel”, honor merecido.

Pieza fundamental en la promoción de “Niño Miguel” fue la Peña Flamenca, que le había ido dando ocasión de acompañar y conocer a todas las figuras del flamenco que por ella pasaban en sus populares “Viernes Flamencos”. Incluso, en la noche del viernes 5 de octubre de 1973, le dio la oportunidad al joven guitarrista gitano, en unión de Pérez Ramblado, para que diese un recital en su proscenio. El flamencólogo Juan Calero Calero, vertía en las páginas del diario “Odiel” un artículo del que extraemos unas líneas:

<<…El recital a la guitarra, como acabamos de decir, fue realizado por Pérez Ramblado y Miguelito Vega, que divirtieron a la concurrencia que llenaba la sala. ¡Qué bonito resultaron aquellos toques a dúo! y las bulerías, fandangos, tientos, soleares, siguiriyas, rumbos gitanos para cante y baile, todo a compás y buen son, con los duendes y el embrujo que proporciona la guitarra en manos de grandes artistas. Junto a mí escuchaba con atención un famoso cantaor gitano llamado Enrique “El Culata”, que vino a Huelva a recoger unos datos relacionados con su vida artística. “El Culata” me manifestó que se marchaba impresionado, con la emoción que produce la guitarra cuando está en buenas manos…>>.En esas fechas, las grandes figuras de la guitarra (Paco de Lucía, Manolo Cano, Manolo Sanlúcar…) se desplazan a Huelva para escuchar in situ al joven artista. Y todos coinciden en los elogios al genial guitarrista. La conversación que “Niño Miguel” tuvo con Paco de Lucía, después de que éste escuchara al huelvano, fue la siguiente:

     — “Paco, por qué no me haces aprender algo”.

     La respuesta de Paco de Lucía dice, bien a las claras, la admiración que éste sentía por Miguel: “Yo te puedo enseñar dónde está Madrid”

     “Niño Miguel” adivinó que debajo de estas palabras se escondían muchos contratos y un decidido apoyo para que triunfara en Madrid y, timorato, balbuceó: “Eso está muy lejos…”

El Brujo”, Manolo Azuaga, “Niño Miguel” y Hernández Garrocho.
El Brujo”, Manolo Azuaga, “Niño Miguel” y Hernández Garrocho.

La primera vez que estuvieron en la Romería del Rocío los “Tomate”  se debió a una invitación de Paco Robles. Y se cuenta que en unas naves que éste tenía, no muy lejos del cogollo rociero, estaba tocando “Niño Miguel”. Y pasó por sus cercanías el gran cantaor “Camarón” y algunos amigos, entre ellos, la madre de Paco de Lucía y ésta dijo: “¡Qué bien toca mi hijo…!”. “Camarón” le contestó: “Tita, no es Paco, es un gitanito de aquí…”.

En este sentido, el propio “Paco de Lucía” contestaba a la pregunta “¿Detrás de usted hay alguien que le pueda imitar?”: “Hay un niño en Huelva, que tendríamos que dar un recital juntos y que opinara la gente quien es quien”. Esto es, que el gran guitarrista aceptaba que él no se proclamaba como el número 1, que la gente escuchando a este niño después inclinaría la balanza a favor de uno u otro.

En estas fechas, 1971 o 1972, realizó un contrato y actuó en la Televisión gala teniendo a su fondo treinta afamados maestros. En aquella oportunidad, interpretó “El Sitio de Zaragoza” causando admiración que con el dedo pulgar doblara la quinta y la sexta cuerda e hiciera el tambor. Esta composición la grabó en uno de sus discos grandes.

Vals flamenco. El “Niño Miguel”.
Vals flamenco. El “Niño Miguel”.

La admiración que causaba la guitarra de Miguel Vega llevó a un grupo de huelvanos a constituir en su honor la Peña Flamenca “Niño Miguel”. Así, “Odiel” comunicaba a sus lectores el miércoles 24 de abril de 1974:

<<Ha quedado constituida -está en tramitación la documentación- la Peña Flamenca onubense “Niño Miguel”, que tendrá su sede social en la calle Antonio Delgado, de nuestra Isla Chica. Componen la misma, de momento, don Joaquín Rivas, don José Escala, don Juan Manuel Lozano, don Antonio Ruiz Granados, don Tomás LlordénLlorca, don Antonio Rojas, don Pablo Pulido Martín, don Leoncio Sánchez Wert, don Juan Cruz Vela, don Miguel Medina Quintero, don Alfonso Muñoz Acuña y don José Viki.

           Los fines de la Peña son promocionar todo lo relacionado con la guitarra flamenca y catapultar a su titular a una escala nacional que a todas luces merece, como artista de primera categoría que es con el instrumento de las seis cuerdas. Por cierto, que “Niño Miguel”, que es premio en Jerez, de guitarra, va a tomar parte ahora en Córdoba en otro importante certamen de carácter nacional.

           Uno de los primeros acuerdos tomados por la Peña ha sido el de nombrar presidente de honor al cantaor Antonio Mairena, padrino artístico del titular de la sociedad y socio de honor al delegado provincial de la Organización Sindical don José Núñez de Castro Gómez, un enamorado del flamenco y de la guitarra.

           Deseamos a la Peña el éxito que el entusiasmo de sus promotores merece>>.

Miguel sigue asombrando. De él opina Manolo Rubio:

<<…todo hace pensar que ese magnífico tocaor que Miguel lleva dentro, podrá en tiempos no muy lejanos, reportar a Huelva, amplias y grandes satisfacciones, y a quienes lo forman y lo maduran, modelando su arte o encauzando su río de inspiraciones, la alegría de decir a quienes merezca la pena hacerlo, que ellos estuvieron, cuando nadie supo estar, al lado de uno de los más grandes tocaores flamencos de la época…>>.

Dos leyendas del flamenco: “El Brujo” y “Niño Miguel”.
Dos leyendas del flamenco: “El Brujo” y “Niño Miguel”.

El día 7 de noviembre de 1974 realiza, en el Salón de Actos de la Caja Provincial de Ahorros de Huelva, su primer recital de guitarra “Niño Miguel” y organizado por la Peña Flamenca de su nombre. El éxito que obtuvo fue inenarrable. Pero, dejémosle el testigo de la tarea de recordárnoslo al gran musicólogo  y que fuera director de Radio Popular, José María Roldán:

<<La Peña Flamenca “Niño Miguel” presentó a su titular en un recital de guitarra flamenca que tuvo como marco el salón de actos de la Caja Provincial de Ahorros. 

           Lleno absoluto y ambiente de gran expectación en torno a este joven artista onubense que pide paso a voces y tiene sitio ya entre las grandes guitarras de España.

           Entre el público, bastante heterogéneo, miembros de las Peñas Flamencas de Huelva -Peña Flamenca de Huelva, Peña “Paco de Lucía” y Peña “Niño Miguel”- y ese gran maestro del cante, Antonio Mairena, padrino artístico de Miguel Vega, que lleva, como él, el apellido Cruz. Y, por supuesto, muchos flamencos de esos que no se callan nunca, que están, continuamente animando al tocador, que comentan los toques a su aire y que estorban positivamente la audición total de la guitarra que es realmente lo que importa, interesa y gusta en un recital de este tipo.

           Miguel Vega ofreció un programa integrado por los toques flamencos más representativos: tarantas, siguirillas, soleares, bulerías, granaínas, farrucas, tientos, alegrías, tangos, zambras…Y gustó el programa. Y gustó también su ejecución que fue cálidamente subrayada por continuos, sinceros y abundantes aplausos.

           Miguel Vega tiene madera legítima de artista, tiene talla de tocaor excepcional. Por lo pronto domina el instrumento del todo; está compenetrado estrechamente con él; conoce su técnica y apura sus recursos al máximo. Pero, además, y esto es lo que hace el artista, tiene inventiva, tiene temperamento, tiene un gran sentido musical tanto más sorprendente y admirable cuanto que es puramente natural e intuitivo.

 Cada uno de los toques que interpreta Miguel Vega “Niño Miguel” puede considerarse modélico en su construcción guitarrística por la estructura rítmica, por la originalidad de las falsetas, por la riqueza melódica, por la utilización del punteado, del rasgueo y del trémolo, configurando con todos esos elementos deliciosas piezas de auténtica hondura flamenca, de espléndida belleza sonora de gran valor musical.

 No cabe duda que Miguel Vega está ya en el camino de los grandes artistas. Y ello a pesar de su modestia, de su ejemplar sencillez, y hasta de su timidez. Yo diría que Niño Miguel no está aún convencido de su propio arte. Nada más incómodo para él que el escenario, los focos, los aplausos, el público… Pero eso forma parte también de su arte. Porque nada más bello que hacer música, como la que hace él, con naturalidad, sin alarde, sencilla y llanamente, con la difícil facilidad de quien deja escapar sin esfuerzo lo mucho que lleva dentro.

 Miguel Vega se estrenó el pasado martes como concertista flamenco. El público, el ambiente, la expectación que había despertado le pesaban ciertamente. Y se notaba. Pero aún así, un tanto cohibido y, siempre tímido, como desconfiado de su propia valía, demostró suficientemente ser ya un gran guitarrista con posibilidades excepcionales para llegar a ser primerísima figura dentro de la nómina actual de tocaores flamencos…>>.

Después de diversas y positivas consideraciones, el gran musicólogo terminaba:

<<…Por lo pronto el Niño Miguel ha visto ya de lo que es y, más aún, de lo que puede ser capaz de hacer con la guitarra en la mano. Y ha visto también que cuenta en Huelva con un público que le alienta, que le sigue, le estimula, y espera mucho de él… un público al que él se debe ya, y al que no puede en modo alguno defraudar.

           Con nuestra enhorabuena sincera y sin reserva, vaya nuestro aliento, nuestro estímulo a este joven onubense, con casta y trazas de artista excepcional, al que hay que abrir paso, sea como sea, en el campo difícil de la buena guitarra flamenca>>.

     1975 es testigo de las numerosas actuaciones de “Niño Miguel” (“Gran Club”, “Piranchelo”, “Sahara Club”, “Pussicat”, Club “Chirolo”, en diciembre de ese año…). El día 5 de marzo del citado año, “Odiel” comunicaba una jubilosa noticia:

<<Miguel Vega, más conocido popularmente como “Niño Miguel”, otro mago de la guitarra, va a disponer ahora de una promoción a escala internacional ya que los cinco  discos que grabarán con Philips, en cuatro años de duración del contrato que firmó con dicha Casa, serán editados nada menos que en los 56 países en que está establecida la organización.

           El primero de estos discos, todos de larga duración, será grabado antes de diez días. Niño Miguel se encuentra ahora actuando asiduamente en “Gran Club”. Las grabaciones las hará acompañado a la guitarra por el onubense Antonio Sousa>>,

     El sábado 29 de marzo de 1975 viaja a Madrid “Niño Miguel” para grabar su primer LP. Le acompañan su manager, Manuel García Morales y Antonio Gómez Sousa, otro excelente guitarrista. En los estudios de grabación se le uniría José Antonio Ramírez, también guitarrista. A “Niño Miguel” le espera un gran éxito con su disco. Después, cristalizar las conversaciones para hacer giras por América y Japón y llevar adelante otros proyectos fabulosos.

El primer álbum de “Niño Miguel” lo componían nueve temas, de los que ocho eran de creación del propio guitarrista. Los arreglos pertenecían a José Torregrosa y la dirección artística corrió a cargo de Alfredo Garrido. Los nueve temas estaban basados en el flamenco, manantial de perenne inspiración para el onubense. En la cara A encontramos “A mi padre”, farruca clásica transformada por el talento de “El Niño Miguel”. Hay también unas bulerías que se titulan: “Vinos y caballos” y unas sevillanas “Recuerdo de la Virgen del Rocío” y el tema “Vals flamenco”, que pone en guitarra un ritmo nuevo con unos arreglos de orquesta diferentes y un estilo distinto. En la cara B, unos fandangos titulados “Brisas de Huelva”, unas alegrías bajo el nombre de “Entre Mazagón y Sanlúcar”, una soleá, “El puente de la Nicoba” y una rumba, “Mi sentimiento”.

Trece días más tarde, debuta en la Segunda Cadena de Radiotelevisión Española:

<<Con gran satisfacción pudimos presenciar ayer en la pequeña pantalla, en el segundo programa, la maravillosa actuación de este gran guitarrista de Huelva, Miguel Vega, “Niño Miguel”. El programa que se dio en color para todo el país, acaparó la atención de los aficionados de la guitarra flamenca, y de todos sus paisanos. Como ya informábamos a nuestros lectores, recientemente Niño Miguel estuvo en Madrid donde grabó cinco temas de los diez que componen su primer LP. Ahora, el día 17, y una vez solucionados los arreglos de sus temas, volverá a Madrid para ultimar sus grabaciones. No cabe duda de la fama que últimamente ha conseguido en España, lo que nos congratulamos, deseándole a Miguel de Vega “Niño Miguel” como a Antonio Gómez Sousa, muchos éxitos en la difícil carrera artística>>.

Como anécdota, antes de su actuación en TVE, Augusto Algueró, al verlo simplemente vestido con un pantalón y una camisa, le dijo:

     “Miguel, por favor, antes de ponerte delante de las cámaras pasa a ese cuarto y te pones un traje oscuro con el fin de que haga contraluces con los focos, que te maquillen… A lo que contestó el gran guitarrista: “Yo vengo aquí a tocar la guitarra, no vengo a dar un pase de modelos… Si te interesa, salgo como estoy, si no, me voy”. Y como había ido vestido deslumbró con su arte a los televidentes españoles.

     Diversos recitales y, a renglón seguido, viernes 17 de mayo, su música participa en el programa “Ríos de España”, de TVE:

<<Ha estado realizando diversos reportajes con destino al programa “Ríos de España” un equipo de filmación que el pasado martes registró en la Casa-Museo Zenobia Camprubi-Juan Ramón Jiménez de Moguer, un breve concierto de guitarra a cargo del ya famoso guitarrista onubense, Miguel Vega “Niño Miguel”>>.

En noviembre de 1975, “Niño Miguel” participó en el homenaje que, organizado por la Peña Flamenca de Huelva, se le dio al cantaor “Peque de la Isla” en la Caja de Ahorros. Como cantaores participaron Antonio Castillo “El Muela”, los Azuaga (Pepe y Manuel, éste guitarrista), Manuel Salazar “Cantares”, “El Coria” y Antonio “El Brujo”. Al toque, “Niño Miguel” y Segundo Zarza.

     El miércoles, 14 de julio de 1976, a las once y cuarto de la noche, el genial guitarrista era invitado nuevamente por Televisión Española, al famoso programa que dirigía el onubense Manuel Garrido Palacios y que aquella noche llevó el título de “Miguel, un ensayo”.

     La actuación de “Niño Miguel” fue duradera, parte de la cual se había rodado en los estudios de Radio Popular de Huelva.

     La calidad habitual del programa y la presencia en el mismo del guitarrista huelvano animó aquella noche a que casi todos los onubenses disfrutaran delante de los televisores de aquel espacio “Raíces”.

     En 1977, el Gran Club anunciaba así a nuestro biografiado: “Gran Club”. Desde hoy, diariamente. Dos pases: 1 y 2,30 de la noche. Gran show internacional y actuación del gran guitarrista “Niño Miguel”…”. Ese año, diversos salones contaron con su guitarra: “Chirolo”, “Flamenco’s”…

     El sábado 30 de junio de 1979, la Peña Flamenca de Huelva organiza un grandioso festival flamenco en “Valentín Club”, de San Juan del Puerto, en el que participaron Fernanda y Bernarda de Utrera, Paco Toronjo, “Chiquetete”, “Rancapino”, “Boquerón”, José Joaquín y su cuadro de baile y, además de “Niño Miguel”, las guitarras de Pedro Bacán y Antonio Sousa. Como presentadores: Vicente Quiroga, Ángel Rodríguez y Manolo Rubio.  Andrés Barbadilla, excelente flamencólogo escribía de “Niño Miguel”:

<<…El Niño Miguel, el gitano de los dedos de oro que hace llorar a las seis cuerdas, dará un recital como sólo pueden hacerlo los superdotados…>>.

     El lunes 19 de mayo de 1980, “Niño Miguel” bebe en el amargo cáliz del dolor: fallece el padre. Al día siguiente, “Odiel” comunicaba la noticia

<<Nos informan a última hora del cierre de esta edición, el fallecimiento en nuestra ciudad de Miguel Fernández Cortés, padre de “El Niño Miguel” también conocido guitarrista.

           El sepelio se verificará hoy martes desde el Hospital Provincial, a las once de la mañana>>.

     El sábado 14 de junio de 1980 se inaugura la Peña Flamenca de La Orden (que tan magnífica labor está realizando), y entre los invitados figura “Niño Miguel”.

Estos son años cruciales para la carrera artística de Miguel. Son muchos los cantaores que quieren llevarlo con ellos para que les acompañen, pero el huelvano se amuerma en su tierra. No quiere salir de Huelva y se conforma con diversas actuaciones en salones, emisoras de radio, Fiestas Colombinas (ya antes, en 1973, había actuado con “Brotes de Olivo”), Velada de la Cinta (en la Caseta Popular, 1981, actuó con Paco Toronjo y “La Moni), en otras con los restantes miembros de la Peña Flamenca de Huelva y en dar clases de guitarra en la Academia de baile de la citada Peña. En estos instantes, conviene que “Silverio”, gran aficionado, nos presente al “Niño Miguel” como maestro de la guitarra:

<<…La escuela de guitarra cuenta con Miguel Vega, más conocido en el mundillo flamenco por “Niño Miguel”. Tengo entendido que la técnica que utiliza es más difícil, pero efectiva y más completa cuando se aprende. Su padre, el gran “Miguel el Gitano” que fue quien le enseñó, y yo fui testigo en varias ocasiones del trabajo que el padre desarrolló para hacer de él lo que es hoy día: la segunda guitarra del mundo. Su improvisación, su técnica, su impronta, su falsetas flamencas que no caben en el pentagrama, hacen del “Niño Miguel” un genio de la música…>>.

El domingo, 18 de abril de 1982, a las 11 de la mañana y en un local de la barriada del Torrejón, el grupo político Unión de Centro Democrático organizó una fiesta en la que actuó el grupo infantil onubense de teatro “Espiral” y un recital de cantes y bailes andaluces en el que actuó “El Pecas”, “El Canastero”, “El Nano” y “El Niño Miguel”.          

El último evento guitarrístico de categoría en que participó “Niño Miguel” se dio en 1984, en la III Bienal de Arte Flamenco de Sevilla. En esas calendas ya había descendido del Olimpo de la Guitarra y se había convertido simplemente en un buen guitarrista. Y es que una inestabilidad física fue degradando a uno de los mejores guitarristas que ha dado España, capaz de interpretar un minué con su instrumento, a un compositor que rompió los cánones establecidos.

En los años iniciales de la década de los ochenta, “Niño Miguel”, en lugar de ir a la conquista del mundo, se conforma con ir a tocar a Casa de Cambra o al “Quitasueños”, tabernas enclavadas en la Pescadería. Y era curioso cómo, a las ocho de la tarde, se ponía a ensayar y sus sonidos eran un reclamo tan poderoso que en pocos minutos se llenaba el local. Él se conforma con obtener en estas veladas nocturnas cuatro o cinco mil pesetas para ir tirando. Le salen continuos contratos que él rechaza sistemáticamente. En una oportunidad, se desplazó a Madrid José García y Antonio Sánchez, padre de Paco de Lucía, le dijo: “Si eres capaz de arrancarlo de Huelva y me lo traes a Madrid, corro con todos los gastos y te doy un gran porcentaje de los ingresos que saque “Niño Miguel”. Y Pepe lo intentó. Dos veces lo embarcó en el coche-cama del expreso a Sevilla y otras tantas veces se marchó por la puerta de atrás y salió corriendo por la vía al “Quitasueños” gritando: “Me voy a ganar cien duros”, cuando en Madrid se le ofrecía millones de pesetas.

Todavía el 23 de febrero de 1998, Manuel Infantes Gutiérrez, a la pregunta que se le hacía en “Huelva Información” alusiva a qué guitarrista recordaba con más cariño, contestaba:

<<…Aquí, en el ámbito onubense hay muy buenas guitarras, pero en especial todos conocemos a una guitarra inigualable, que hasta el mismo Paco de Lucía lo reconoce, se trata del Niño Miguel. Es una buena guitarra, es un talento frustrado, que debido a las circunstancias de la vida, se ha venido abajo y resulta una gran pérdida no sólo para el mundo de la guitarra onubense, sino también a nivel nacional>>.



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