El monumento al Niño Miguel (I)

El historiador Antonio José Martínez Navarro nos sumerge en el proceso de creación de este monumento, que busca hacer justicia a uno de los mejores guitarristas de Huelva. Asimismo, nos acerca a su autor, el escultor Sergio Sánchez.

El autor del monumento, Sergio Sánchez Sánchez, dirigiéndose a los  asistentes al acto inaugural.
El autor del monumento, Sergio Sánchez Sánchez, dirigiéndose a los
asistentes al acto inaugural.

A. Martínez Navarro. Huelva tiene junto a la Peña Cultural Flamenca de La Orden el Parque de los Olivos. Este lugar bastaría para redimir a nuestra capital caso de que no tuvieras la ciudad alrededores que irradian reposos aristocráticos.

Es una zona donde no vemos la huella de la industria y el comercio, ni tampoco ha procurado el interés particular hacer amable la estancia de los que por estos contornos se acercan. En verano, los rayos fulgores se filtran por la arboleda exhibiendo una bella visión. Cuando llueve la tierra se empapa de humedad y brilla tenuemente, como filtrándose por entre la arboleda,  las tímidas claridades del sol sobre la tierra silícea. Entonces, los árboles se alzan como fantasmas alegres que volvieran de escuchar un fandango y un buen rasguear de guitarra en la vecina Peña flamenca.

Antes de adentrarnos en las exquisiteces del monumento al “Niño Miguel” los amables lectores de estas Historias Menudas nos van a permitir que le presentemos al autor de la citada estatua.

Santa Teresa, obra del insigne escultor.
Santa Teresa, obra del insigne
escultor.

Talento, romanticismo con todas sus consecuencias, hasta el punto de crear un arte impregnado de distinción y serenidad, diestro en el manejo de la gubia y los pinceles, de la arcilla y madera, experto en bocetos y restauraciones, la figura del onubense Sergio Sánchez, nacido el 8 de marzo de 1977 en la Clínica de la Gota de Leche, encarna un tipo humano no característico en esta época de banalidades artísticas.

En las fechas de su nacimiento la ciudad de Huelva, ceñida por los ríos Tinto y Odiel, se había desparramado por diversos lugares y es en la barriada del Carmen donde vivió sus primeros años. Más tarde, su familia fija la residencia  en la calle Santa Rafaela María donde permanece hasta el año 2012, fecha en la que la antigua calle Monasterio, (actual Vázquez López) lo acoge con sus amorosos brazos. En este punto, retrocedamos unos años. Sus primeras letras las aprende en el Colegio Público “Príncipe de España”, en donde el niño Sergio se inclina muy pronto en el ejercicio de la pintura con tanto éxito que ganó un premio de Pintura por el que recibió un caballete que todavía utiliza.

Sergio se decanta por el Bachillerato de Arte que realiza en la Escuela de Arte “León Ortega”. Este pequeño éxito lo alienta a que siguiera en el camino del Arte y, en 1998, cuando ya podía dar a su vida el rumbo elegido, entra en el taller de Jesús Iglesias, excelente artista que en la actualidad se encuentra asentado en el Ayuntamiento de París y que le enseñó los rudimentos y técnicas propias de su arte. Al mismo tiempo, persistió en su camino artístico, formándose también en el taller de José Pérez Delgado o como se le conocía en el mundo de la imaginería “Pepe Gubia”, discípulo, desde 1946, del insigne imaginero sevillano Antonio Castillo Lastrucci, y continuador del taller del artista hasta su muerte en 2010 que puso fin a uno de los talleres más prolíficos y más importantes de la capital hispalense. En este sentido, entrar en los citados talleres suponía respirar una atmósfera artística y equivalía traspasar unos umbrales donde existía un ambiente de actividad extraordinaria.

Con estos maestros aprendió la pureza, la humildad, discreción,  nobleza de ideas y de sentimientos que inspira la religión. Por los conceptos apuntados es un artista a quien acuden congregaciones, comunidades y particulares, siempre que hayan de encargar, sobre todo, asuntos religiosos. Así, ha trabajado para casi todas las hermandades de Huelva, desde la de la Redención, hasta la de La Lanzada en la cual restaura y policroma el brioso corcel del “paso”. A la del Polvorín le realiza los frescos del arco de entrada  de la capilla y al Nazareno le restaura los Ángeles de Ortega Bru. A la Hermandad del Descendimiento le ha hecho la litografía, las orlas de convocatoria, policromado el pelicano y el Ave Fénix del “paso”.

Ha solicitado sus servicios la Hermandad del Silencio, de Sevilla, y restauró uno de los “pasos” más antiguos, el de la Reina de todos los Santos.

El quehacer artístico de Sergio Sánchez está impregnado de un sentimiento sereno y sosegado, procurando mantener una cierta belleza apacible, pero sin descuidar el aspecto sentimental. Paradigma de esta tendencia es la primera imagen que realizó dedicada al Sagrado Titular de la Parroquia de San Francisco o a  Santa Teresa, de la Hermandad de la Virgen del Carmen, Patrona de San Fernando.

Para no hacer interminable esta galería de obras del escultor que nos ocupa añadamos que ha sido el encargado de hacerle el Escudo a la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío, de Huelva; un cartel a la Hermandad de la Cinta y suya es la réplica de la pintura mural de la Patrona de Huelva que realizó al Real Club Recreativo de Huelva que se ha colocado en la capilla del estadio colombino.

Génesis de un monumento

      Primer plano del  monumento de Miguel Vega.
Primer plano del
monumento de Miguel Vega.

Si Sergio Sánchez considera que éste es un oficio en el que el tiempo no vale nada y lo importante es que al finalizar la obra quede ésta perfecta, para que este monumento se eleve en el Parque de los Olivos, a la sombra de la dinámica Peña Cultural Flamenca han tenido que transcurrir nada más y nada menos que ocho años. Sepamos, con toda clase de detalles,de viva voz de su autor, la historia dela estatuaria que nos ocupa:

En el año 2009 se puso en contacto con el escultor la Peña Cultural Flamenca de La Orden se mostraba su personalidad al imponerse en ella fuerte o romántica, la idea, iluminada de gozo de hacer justicia a uno de los mejores guitarristas, el “Niño Miguel”, que por aquellas fechas deambulaba todavía por las calles y plazas de Huelva.

A los pocos meses de aquella noble inquietud de la Peña ingresa Miguel Vega en el Centro Sanitario de Tharsis en el que estuvo ingresado durante varios años hasta que fue llamado por el Sumo Hacedor. A finales del 2009 Sergio Sánchez prepara un par de proyectos, realiza un par de maquetas e ideas que convencen a los miembros de la Peña y que coinciden con el monumento recientemente inaugurado en el que se representa a Miguel en el esplendor de artista de la sonanta que era. El otro proyecto lo resaltaba como un personaje popular de la Ciudad. A partir de la citada fecha comienza la Peña el interminable acercamiento a todos los bancos para que lo financien y siempre se encuentran las puertas cerradas de la Economía.

Entretanto, el escultor no pierde el tiempo: se acerca a modelar, en vida, a Miguel a Tharsis, le hace un reportaje fotográfico del rostro, le toma las medidas y su volumetría facial estando el guitarrista a su lado. Con toda esta información y fotografías construye en barro una cabeza en su estudio, y se marcha a Tharsis para terminarla con él posando. En este sentido, el monumento tiene las medidas reales del guitarrista. Si bien en aquellos instantes Miguel, por efectos de la quimioterapia que luchaba contra su enfermedad, tenia muy pocos cabellos y estaba siempre afeitado, por lo menos se contaba con sus medidas reales.

Cayeron las hojas delos almanaques con vertiginosa rapidez y los rectores de la Peña, y el artista que siempre los acompañaba a las gestiones con la cabeza del proyecto, no fueron capaces de encontrar la financiación de la escultura.

El notabilísimo guitarrista muere en el año 2013 y todos se quedaron con las ganas de que el propio Miguel viera su monumento. No obstante, debemos añadir que vio la maqueta y estaba muy contento de verse en un monumento, ya que él se daba cuenta de lo que significaba aquello

De cualquier forma, la llamita de la ilusión de que se le erigiera un monumento al “Niño Miguel” no se había extinguido. Así, en diciembre de 2016 se aprueba en el Ayuntamiento de Huelva, por unanimidad, la moción presentada por el Grupo Izquierda Unida”, en el que queda aclarado que el monumento que se le pedía levantar a Miguel ya estaba pensado, estudiado, calculado y milimetrado hasta la saciedad por Sergio Sánchez y en la misma moción del Pleno se presenta el nombre del autor  y se añade que ya estaban hechos los estudios previos. Sin más dilación, se aprueba por unanimidad.

Y ocurría que en 2016 el Ayuntamiento había organizado un Festival Flamenco que había tenido gran auge, renombre y se había desarrollado con gran brillantez, los munícipes acuerdan que el segundo año de celebración del citado Festival gire en torno a Miguel y que el Monumento se inaugurase el primer día del Festival Flamenco que en este caso ha sido el día 3 de octubre de 2017.

El escultor sabe que cuenta con todo un año para trabajar la figura en bronce del “Niño Miguel”, se pone en contacto con el fundidor, sacan los presupuestos actualizados al año 2016 y las previsiones para su finalización un año más tarde y marcan las pautas y los tiempos.Sergio Sánchez se compromete a tener el monumento realizado en la primera semana de Julio de 2017 con lo que quedaría julio, agosto y septiembre para que pudiera realizar su brega el fundidor.

De esta forma se dio la paradoja de que se pasó desde 2009 de tenerlo todo perdido a tenerlo que terminar en un espacio no muy considerable de tiempo. 

Termina y entrega el escultor sus encargos de Cuaresma y empieza a trabajar la estructura, el esqueleto… Coge una guitarra que el “Niño Miguel” tenía en la Peña y una silla, con la finalidad de que le sirvieran de modelo; los integrantes de la Peña le proporcionan un traje flamenco del guitarrista con lo que ya tiene todas sus medidas reales, más la cabeza que, como hemos indicado, ya poseía desde el 2009. Para lograr la plena fidelidad con el personaje le colocó el traja que perteneciera a Miguel a una persona más o menos de su cuerpo, lo sentó en la silla, le hizo las arrugas, le hizo un reportaje fotográfico… Con tanta precisión en las medidas fue fácil que coincidieran las medidas.

Los kilos de barro que el escultor precisó para modelarlo fueron 240. Terminada la modelación, en la primera semana de julio, llegaron los fundidores, sacaron el molde de poliéster y silicona a tamaño natural y se lo llevaron a la fundición. Los domadores del bronce tuvieron que emplear 490 kilos de este material es lo que es la figura de Miguel en sí y los tres relieves que en el pedestal del monumento.



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