Historia onubense de los taxis (II)

Martínez Navarro continúa sumergiéndonos en la historia y evolución del sector de los taxistas en la capital onubense.

 Grupo de taxistas en 1955.
Grupo de taxistas en 1955.

Martínez Navarro. Finalizando el año 1947 seguían las restricciones de carburante. Ese fue el motivo por el que se denegó la solicitud de plaza para un coche de alquiler que se debía establecer en la Plaza de las Monjas (Comisiones Permanentes del 8 de diciembre del citado año):

<<…Dada cuenta de instancia presentada por don Agustín Bustamante Román, solicitando licencia municipal deparada para el automóvil marca “Chupler”, matrícula M- 37.207, para dedicarlo al servicio público; Visto el informe emitido por el señor Teniente de Alcalde Delegado de Tráfico de conformidad con el mismo y considerando que no procede por ahora conceder la licencia que se solicita hasta que se produzca una baja en las licencias de gentes y cesen las actuales restricciones de carburante; por unanimidad se acordó no acceder a lo solicitado…>>.

      “Estampas onubenses” de Francisco Gómez Ligero nos añade unos datos aparecidos en el diario “La Voz de Huelva”:

<<…Entre los contados empresarios dedicados a esta industria, podemos citar a Castro, padre del buen amigo Juan Castro Robles; Anastasio Barrero, Núñez, Haro, Picón, el popular cantaor de flamenco Paco Isidro; “El Chato”, etc… y entre los conductores de dichos vehículos , o choferes, -aún no se llamaban taxistas,- había personajes ciertamente populares, conocidos más que por sus nombres, cariñosamente por sus apodos que eran ciertamente pintorescos, como “El Colilla”, “El Pulgas”, “Ratonera”, “El Canina”, “El Niño Concha”, “Cuerda”, “El Miau”, “Perra Chica”, el inefable “Chicuelo”.  La literatura y el cine trato ampliamente a este profesional, casi siempre para ensalzar su noble actividad. Muchos de sus servicios son para atender casos de urgencia (llevar a enfermos graves o personas desangrándose al centro sanitario próximo) y que dependiendo a su buen hacer profesional en no pocas ocasiones han salvado vidas. La industria de aquellos antiguos coches de alquiler, en la escasez de la posguerra agudizó su ingenio para colocarles dentro de los neumáticos desgastados, los llamados “zapatos”, trozos de viejos neumáticos, sujetos con tornillos que cubrían interiormente los agujeros producidos por el desgaste, o en hacerlos marchar con los llamados gasógenos, aparatos voluminosos situados en la trasera; una especie de caldera provista de chimenea que cambiando el carbón por la gasolina como combustible, producían el gas que alimentaba aquellos duros motores de que venían provistos aquellos Chevrolet, Buick, Hispano-Suiza, Chrisler, Vhippertt, Studebaker o Ford, todos de marcas extranjeras, pues aún la industria del automóvil nacional, no había nacido. La suspensión era la base de ballestas y por dentro eran tan amplios, que a algunos se les colocaban asientos supletorios abatibles, llamados “trasportines”, algunos llevaban la rueda de repuesto a un lado del capó, sujeta con correas. Y el rótulo “Alquiler” pintado en las puertas delanteras. La parada existente entonces, dividida en dos tramos, el más largo en la calle del General Mola. –actual calle Plus Ultra, añadimos nosotros-, entre el Bar Estrella y la botica de Francisco Sánchez de Gregorio, delante del desaparecido diario “Odiel” y el bar “Moderno”, donde echaban sus partidas de dominó o parchís estos profesionales; el otro tramo en La Placeta, entre los edificios de la Telefónica y el de la Unión y el Fénix, hoy Gerencia de Urbanismo y en esa misma acera, frente al primitivo Almacenes Arcos…>>.

Dibujo de Ángel Martínez Rodríguez  de uno de aquellos nuevos modelos.
Dibujo de Ángel Martínez Rodríguez
de uno de aquellos nuevos modelos.

En los instantes finales del 1949 no estaba aclarada la situación de las paradas de taxis y en dónde debían situarse cada uno de los coches de alquiler. Para dilucidar todos estos dilemas, el Ayuntamiento se puso en contacto con el Gremio de taxis que tomaron, entre otros, el viejo concepto que había marcado las paradas de los coches de alquiler de caballos (Comisiones Permanentes del 8 de julio de 1949):

<<…Dada cuenta de oficio del Jefe del Servicio Oficial de Transportes y Comunicaciones, participando que en contratación que le ha sido hecha sobre lugar de parada de coches de alquiler, ha oído a la Industria de Gremio de dichos coches, lo que propone como lugar de parada cono lugar de parada segundo trozo de la calle Béjar comprendido entre los cruces de las calles Gravina y Puerto y Plaza de las Monjas en los hechos siguientes: Primero. El hecho de ser parada de caballos desde hace muchos años. Segundo. La facilidad para los usuarios de disponer de este servicio público en lugar céntrico. Tercero. La ventaja de existir varias bocas de riego que permitirán en todo momento la limpieza e higienización del sitio destinado a parada, evitando con ello todo peligro para la salud pública; por unanimidad se acordó: Autorizar a dicho Sindicato para establecer dos paradas de coches, una de la plaza de las Monjas, al lado de la acera de números pares, y otra en el segundo trozo de la calle Béjar comprendido entre los cruces de las calles Gravina y Puerto, debiendo ser el número de coches de cada parada la mitad del número de los existentes en esta capital, señalándose por el experto de Sindicatos cuales han de ser los que  han de estar en cada parada para los que han de procurar basarse en datos de justicia y equidad, teniendo en cuenta también la antigüedad y las cocheras ha de tener en todo momento en perfecto estado de limpieza las paradas…>>.

1960. Taxistas en el Restaurante “El Tenis”.
1960. Taxistas en el Restaurante “El Tenis”.

Los primeros meses de 1952 se acometen mejoras que van a repercutir en el turismo de la ciudad de Huelva, entre ella la adopción de los colores de los taxis onubenses (Comisiones Permanentes del 18 de junio de 1952):

<<…Leído oficio del Excelentísimo Señor Gobernador Civil, como Presidente de la Junta Provincial de Turismo, trasladando acuerdo de la misma de conceder un voto de gracias a la Alcaldía por la labor realizada en el embellecimiento de la Ciudad, y medidas turísticas adoptadas, destacando entre estas últimas, por su importancia, las publicaciones de los carteles de Colombinas y Semana Santa, la uniformidad en la pintura de los coches de servicio público, arreglo de jardines y otras, se acordó quedar satisfactoriamente enterado y trasladar este acuerdo al Señor Concejal don Francisco Ortiz y Ortiz que con gran entusiasmo ha colaborado en dicha labor…>>.

      En el diario “Odiel” del 23 de octubre de 1952 un onubense se quejaba de la falta de taxis: “Ocurre con frecuencia que cuando llega el tren de Madrid a la llamada Estación de Sevilla de esta ciudad, y los viajeros, cargados con su impedimenta abandonan el andén, se llevan la desagradable sorpresa de que no sólo no existen taxis a la puerta de la estación, sino que ni siquiera aparece un modesto coche de caballos…”.

      En el apartado “Perfil del día” de “Odiel” Juan Gil de los Reyes contestaba a una reclamación de un cliente de los coches de alquiler:

<<…Estimo que el citado señor exagera un poco cuando dice que el 80 % de los coches que había en la parada estaban averiados la noche del 4 en que él necesitó utilizar uno. En la parada había cuatro coches averiados por la lluvia y para que esto suceda no es necesario que sean viejos; cualquier coche nuevo, al mojarse algún cable, queda temporalmente inutilizado Los que había estaban allí precisamente por eso, pues de lo contrario en una noche como esa, hubiesen estado de servicio, como el mío. Cuando yo llegué a la parada, al requerírseme para un servicio, acepté como es lógico. Es una suposición gratuita la de que no me dio tiempo “a fingir una avería”. Ni yo ni mis compañeros fingimos averías, pues sólo queremos trabajar y servir al público.

            En cuanto a la tarifa, ésta ha sido fijada por zonas. El viaje que realicé con el cliente de referencia importaba veinte pesetas, más cinco pesetas que cargué en mi justo derecho, pues hube de entrar con el coche a requerimiento suyo, en un barrizal, donde era dificilísimo maniobrar y a ello no podía ser obligado…>>.

      Tras una reunión celebrada el día 22 de febrero de 1955 los taxistas solicitaban del Ayuntamiento  la elevación de las tarifas urbanas. De la amplia información vamos a detallar uno de los cinco Distritos:

Primer Distrito                                             Coches de 4 plazas.          Coches de 5/7 plazas.

1º zona. Carrera Mínima                              10 pesetas                         12 pesetas.

2ª zona  Barrio Obrero                                 12    “                                14     “

3º zona Prisión provincial                            14    “                                18     “

4ª zona  Romeralejo                                    17    “                                24     “

5ª zona  Matadero                                         12    “                                15     “

En la sesión municipal del 28 de abril de 1955 se acordaba una nueva Reglamentación de taxis:

<<…Se dio cuenta de moción del teniente de alcalde, delegado de Policía municipal y Tráfico urbano don Juan Caballero Lama, proponiendo nueva reglamentación de taxis, implantación de aparatos taxímetros, así como nuevas tarifas, por unanimidad se acordó pasarla al Pleno para su aprobación…>>.

      Al día siguiente “El Duende de la Placeta” comentaba en “Odiel” los logros alcanzados.

      Meses más tarde, 3 de julio de 1955, el diario “Odiel” anunciaba que los taxis de Huelva, tras veinte años de servicios, habían sido renovados:

<<Ayer, fueron puestos en las paradas de taxis, cuatro nuevos coches, adquiridos recientemente por otros tantos industriales, los cuales han sido destinados al servicio público.

            Reunidos con estos industriales para inquirir algunos detalles sobre dicha adquisición, hemos preguntado:

            –¿Cómo se ha hecho la gestión de compra de los vehículos?

            –Nosotros –nos dicen-hace dos años habíamos presentado instancias al Ministerio de Comercio, las cuales han sido renovadas en febrero último, siéndonos ahora adjudicados los coches. El intermediario de esta adjudicación ha sido el Ayuntamiento de la capital.

            –¿Quiénes son los beneficiarios?

            –De la distribución se ha hecho cargo el Sindicato Provincial de Transportes, siendo beneficiarios don Manuel Castro Bermúdez, don José Haro Rodríguez, don Fernando López Franco, don Anastasio Barrero Rama y don Rafael Núñez Gómez, teniendo en cuenta los años de antigüedad de los propietarios de coches de alquiler.

             –¿Característica y precio?

            –Los coches son de la marca “Peugeot”; su fuerza es de 10 HP y seis asientos. El precio inicial de cada vehículo es de pesetas 78.625. A esta cantidad hay que agregar 5.260 pesetas de rebaje de piso, cuya modificación ha sido necesaria para el fácil acceso al vehículo. Además de esto han debido ponerle a los coches accesorios tales el portaequipajes, aros niquelados, etc., con lo que se eleva su importe a 87.770 pesetas, puesto en Madrid. También habrá que agregar gastos de matrícula, así como el aparato taxímetro, que importan 5.800 pesetas.

            –¿Quién fue el primer usuario de los coches?

            –Don Francisco Canterla, director de la Escuela de Flechas Navales que realizó un viaje desde la parada de la calle General Mola –actual Plus Ultra, añadimos nosotros- a la barriada José Antonio, marcando el aparato 14,60 pesetas.

            –¿Hacía mucha falta renovar este material?

            –Figúrese. Desde hace más de veinte años no han sido renovados los coches, dando estos una sensación bastante lamentable. El Alcalde nos ha prometido que en fecha próxima vendrá otra remesa de auto-taxis de la marca “Austin”, con cuya adquisición quedará totalmente cubierto el servicio.

            Hasta aquí estos industriales propietarios de los nuevos coches, que no ocultan su satisfacción por la mejora introducida en el servicio. La adquisición de estos coches viene a llenar una necesidad que se dejaba sentir extraordinariamente, siendo esta una medida muy acertada que supone para nuestra ciudad>>.

Un célebre taxista onubense, el gran cantaor Paco Isidro.
Un célebre taxista onubense, el gran cantaor
Paco Isidro.

La bendición y entrega oficial de los coches y entrada en vigor de la nueva tarifa de automóviles de alquiler tuvo lugar, con un solemne acto, el día 18 de Julio de 1955. No podemos detenernos en las circunstancias del mismo pero sí incidir que a partir de la citada fecha “se acabó el espectáculo bochornoso de la discusión de los taxistas y usuarios, pues ya el aparato marcara en cada caso el importe matemáticamente exacto del viaje”.

      La bendición de los nuevos auto-taxis lo comunicaba el diario “Odiel” al día siguiente:

<<Ayer, a las una y media de la tarde, tuvo lugar en la Gran Vía, frente al Palacio Municipal, la bendición y entrega oficial de los cinco nuevos automóviles de alquiler, adquiridos a instancias del Ayuntamiento para otros tantos propietarios de coches viejos que los han sustituido por aquellos.

            Bendijo los vehículos, que se encontraban alineados en dicho lugar, el deán de la catedral de Huelva, don Julio Guzmán, estando presente en el acto el Alcalde, don Antonio Segovia; Teniente de Alcalde, Sr. Caballero Lama; concejales, Sres. García Rodríguez y Llanes, jefe de la Policía Urbana, don Manuel Moreno y el Sr. Ripoll, director técnico de Iapsa, constructora de los contadores marca Ripoll.

             Seguidamente se procedió a la revista de los restantes automóviles que han sido dotados de aparatos taxímetros en su totalidad, comenzando a regir para el público este importante servicio>>.

      Para acabar con el desmadre de las tarifas de precios de los servicios de taxis, en la sesión municipal del 26 de abril de 1957 los munícipes acordaron loa siguientes precios:

<<…Vista propuesta de los señores empresarios de coches taxímetro que remite el Sr. Jefe del Sindicato Provincial del Transporte y los informes del Sr. Teniente de Alcalde Delegado de Tráfico y del Secretario que suscribe, se acordó modificar las tarifas de coches taxímetros de la siguiente forma:

            Bajada de bandera: Seis pesetas con trescientos metros de recorrido inicial. Kilómetro, cuatro pesetas y salto de doscientos metros, a ochenta céntimos. Se suprime la carrera mínima.

            Suplementos: Por hora de parada veintidós pesetas por cada fracción de cinco minutos; por cada persona que exceda de cuatro si la cabida del coche lo permite, tres cincuenta pesetas; por los bultos que excedan de una maleta corriente, tres cincuenta pesetas.

            Retornos de vacío desde Cardeñas, cinco pesetas; desde el Sanatorio Antituberculoso, diez pesetas; desde el cuartel de Infantería, cinco pesetas; desde Romeralejo, siete pesetas; desde la Térmica y la Campsa, siete pesetas; y desde la Punta del Sebo y Balneario, incluyendo el Tiro de Pichón, quince pesetas.

            Servicios especiales: En los días de Toros, Fiestas Colombinas y Feria de Nuestra Señora de la Cinta, desde las tres de la tarde a las cuatro de la madrugada, aumentará la tarifa en un ciento por ciento; los servicios nocturnos desde las doce de la noche a las ocho de la mañana, se aumentará en un veinticinco por ciento; y en los servicios de bautizos, bodas, etc., se aumentará en un ciento por ciento y si el coche ha sido avisado  con anterioridad el aumento será de ciento cincuenta por ciento.

            Precios convencionales: Regirán en servicios de fiestas y diversiones.

            Igualmente se acordó conforme a lo dispuesto en el artículo 18 de la Reglamentación por la que se rige el servicio de coches-taxímetros,  en relación con el del 24 del anexo número 6 del Código de la Circulación, consultar a la Jefatura de Industria ser mecánicamente apreciables las tarifas que se proyectan, modificar a las taxímetros que se utilizan en este término municipal…>>.

      En los primeros meses debían los taxistas y usuarios familiarizarse con la bandera alzada. Así, en “Odiel” del 26 de noviembre de 1957 se informaba en el “Perfil del Día”:

<<…No habíamos tenido noticia jamás de que un taxi, con bandera alzada, desatendiera la llamada de un cliente. Estos contratiempos, de altos vuelos, pertenecían a las grandes urbes. Pero ya se están dando aquí los días de partido.

            Ocurre que algunos aficionados e veía –por la premura de tiempo, por encontrarse en el momento de salir para el Estadio, lejos de una parada de taxi, porque les parece bien-, impelidos a salir al paso a los coches que vuelven de hacer un servicio al lugar de la contienda deportiva. El procedimiento, en principio, parece realizable y con porvenir. Basta situarse en El Punto, por donde necesariamente han de cruzar los coches de servicio público que en los domingos futbolísticos convergen en el campo de la barriada del Caudillo. Pero todo es pura teoría.  Los coches vacíos pasan, sí; pero, no paran. La causa de este encogimiento de hombros ante el negocio puede ser, vaya usted a saber, mejor negocio. Sin embargo, aun siéndolo, no lo es limpio. Sospechamos que habrá algo determinado al respecto, que impida a los servicios públicos esa caprichosa elección del cliente eu situación geográfica. La bandera alzada significa vehículo libre, en disposición de ser alquilado por quien lo demande. No vayamos, por aquello de creemos importantes en días de mucho trásfugo, a inventar modos ya inventados y ya combatidos en otros sitios. Un poco de originalidad, al menos>>.

      La labor de los taxistas es muy sacrificada por diversos motivos. Así, en el “Perfil del Día” del diario “Odiel” del 4 de diciembre de 1957 “El Duende” salía en defensa de un taxista:

<<Salimos hoy en defensa de los taxistas. Y no es para echar en saco roto el motivo del comentario, porque puede justificar actitudes un día censuradas en esta misma sección.

            El pasado domingo unos juerguistas –empleamos esta palabra, realmente poco grata, por no encontrar adecuada la de señores- alquilaron un taxi para ir, a altas horas de la noche, a las afueras de la ciudad. Rara vez con el sol puesto va nadie a estos sitios sin exceso de alcohol. Esto no atenúa el hecho a nuestro modesto parecer; si acaso, lo explica. Llegado el momento de abonar lo marcado por el taxímetro, los usufructuarios del mismo rechazaron la cifra pedida; se discutió y se pasó a las manos. Intervino la Comisaría de vigilancia, se detuvo a parte de los agresores y pasó el asunto al Juzgado.

            Lo ocurrido, de lleno en la ampliación de la Ley de vagos y maleantes, por gamberrismo, es intolerable. A un hombre que cumple su cometido correctamente no puede dársele ese trato. Pero hay más: si otro día cualesquiera es llamado un taxi a horas desusadas y el taxista se niega a cumplir el servicio, desconfiando de quienes lo reclaman, dado estos antecedentes, es difícil quitarles la razón.

            La razón del cliente la han puesto en entredicho unos juerguistas>>.

Años setenta y ochenta: un taxi onubense. (Fotografía cedida por el taxista Roberto González).
Años setenta y ochenta: un taxi onubense. (Fotografía cedida por el taxista Roberto González).

A pesar de que los taxistas son excepcionales conductores no están libres de accidentes. Así, el sábado 2 de agosto de 1958 chocaron un taxi y un carro en la Alameda Sundheim resultando el chófer gravemente herido.

      El 4 de septiembre de 1960 aparecía un anuncio en “Odiel” en los siguientes términos: “Grupo Taxis. Aviso. Por el Ayuntamiento se ha autorizado a este Grupo el aumento de la tarifa en concepto de retorno del Estadio Municipal, en días de fútbol en 7,50 pesetas”.

      En la sesión municipal del viernes 10 de marzo de 1961 se efectuaba la reorganización de las paradas y servicios de taxis en Huelva.

      Por la subida de los salarios y combustibles, en la sesión municipal del 28 de mayo de 1964 los taxistas solicitaban y conseguían aumento de la bajada de bandera:

<<…Visto escrito presentado por el Subgrupo Provincial de Automóviles ligeros de alquiler (Auto taxis y gran Turismo) del Sindicato Provincial de Transportes, por el que se da cuenta de reunión celebrado por la Junta Económica de la misma y en la cual se acordó solicitar de este Excmo. Ayuntamiento el aumento de la tarifa de bajada de bandera, al igual que se ha verificado en distintas capitales como consecuencia de la elevación e salarios del personal, como asimismo del de talleres, etc.; y después de escuchado el amplio informe emitido sobre el particular poro el Sr. Concejal Delegado del Servicio e impresiones cambiadas entre el Ilmo., Sr. Alcalde y demás señores concurrentes, por unanimidad y con motivo de los razonadas acuerdos expuestos por el referido Subgrupo de Automóviles ligeros de alquiler, se acordó conceder la oportuna autorización solicitada para modificar la actual tarifa de bajada de bandera en el sentido de que sea elevada hasta el precio de ocho pesetas con trescientos metros de recorrido…>>.

      En la sesión municipal del 3 de mayo de 1965 “se acordaba aplicar el Reglamento Nacional de los Servicios Urbanos de Transportes en automóviles ligeros de 4 de noviembre de 1964, por estimarse que en el mismo se regula minuciosamente dicho servicio…”.

      En la sesión municipal permanente del 28 de agosto de 1965 se establecía un servicio nocturno de taxis:

<<…Fue aprobada una moción de la Comisión de la Policía Municipal, sobre la creación de una parada de taxis en la Barriada de Las Tres Ventanas y el establecimiento de un servicio fijo nocturno de guardia en todas las paradas existentes…>>.

En la sesión municipal del 26 de noviembre de 1966 “se autorizaba quince nuevas licencias de taxis en la capital”.

      La honradez de los taxistas es un hecho bien probado. Así, en el diario “Odiel” del 20 de diciembre de 1966 se daba una muestra:

<<El vecino de esta capital Manuel Hernández Castilla, acompañado de su esposa, alquiló un taxi, que conducía el chofer Isidoro Romero Limón, efectuando un viaje desde la Barriada de la Isla Chica a la de Las Colonias.

            Terminado el servicio y después de un buen rato, la señora advirtió que le faltaba el bolso, en el que guardaba la cantidad de 23.000 pesetas, suponiendo que lo había olvidado en el taxi.

            Cuando Hernández Castilla salió en busca del conductor ya éste gestionaba la entrega del bolso, que efectivamente había encontrado en el vehículo>>.

      En la sesión municipal del 3 de noviembre de 1967 se dejaba sobre la mesa una petición de subida de las tarifas de taxímetros.

      El 9 de abril de 1968 los taxistas onubenses mostraban su pesar por el compañero asesinado en Madrid, con crespones negros en las manillas de las puertas y antenas de radio.

      En los días iniciales de 1969 se llevó a cabo en Radio Popular una emisión especial dedicada a los taxistas, titulada “Taxis, parada y disco”. El día 4 de enero del citado año se premió a los taxistas Manuel Garrido Torres, muy conocido con el remoquete de “Tarzán”, con el “Volante de Oro” y a Antonio Cano Espina “Chicuelo”, con el premio “Caballero del Volante”. También recibieron trofeos Juan Egea Mesa y Cristóbal Páez Rodríguez. Tres días más tarde, “Odiel” dedicaba un amplio espacio a la imposición del “Volante de Oro”.

      La adjudicación de diez plazas o licencias de taxis nos va a permitir conocer a los industriales que ejercían este servicio en 1972 (sesión municipal del 28 de julio de 1972):

<<…Visto informe del Teniente de Alcalde, Delegado de Municipal y Tráfico, relativo a la adjudicación de diez licencias de Taxis por esta Corporación, en cumplimiento de lo determinado en el artículo 17 del Reglamento Nacional de los Servicios Urbanos de Transporte en Automóviles según la redacción dado al mismo por la Orden de 22 de abril de 1970, y de conformidad con el mismo, por unanimidad se acordó:

            1º) No admitir las siguientes solicitudes:

  1. Por no tener un tiempo acreditado de servicios como asalariado en la industria superior a tres años consecutivos o cinco alternos las de don José Castro Amoedo, don Antonio Fernández Limón, don Antonio García Robles, don Antonio Gómez García, don José González Díaz, don Manuel Lozano Casas, don Vicente Morales Trillo, don Aurelio Muñoz Cruz, don Amador Rodríguez Canalejas, don Juan Manuel Rodríguez Suárez, don Juan Villanueva Gutiérrez, don José Fernández González.
  2. Por ser beneficiarios de más de una licencia obtenidas por el Cuerpo de Propietarios al existir quienes poseen una exclusivamente la de don José Juan Bernal Ebrero, don Enrique Ceada Casas, don Eloy Dueñas Uceda, don Victoriano Gómez Díaz, don Antonio González Delgado, don Joaquín Infante Ruiz, don Ignacio García Mejías, don Juan Vara Mesa, doña Nicolasa Robles Marmolejo, don José Romero Benítez y doña Ana Soro Villegas.
  3. Por no tener más de cinco años como propietarios en el ejercicio de la industria, don Manuel Garrido Torres.
  4. Por haber vendido la licencia anteriormente concedida sin la autorización municipal: don Enrique Jiménez Gordillo y don Jesús Navarro Moreno.

2º)  Admitir por reunir los requisitos legales exigidos a los siguientes:

       Grupo primero: don Juan Gil de los Reyes, don Antonio Cano España, don Manuel

      Ortiz Pardo, don Francisco Pérez Giménez, don Manuel Carmona Bernal, don

      Emilio Carrascal Bautista, don José Castilla Gómez, don Antonio Ceada Casas,

      Don Juan Ceada Vaquero, don Pedro Conde Solís, don Manuel Cordero

      Miralles, don Marcelo Delgado Martínez, don Mauricio Dueñas Uceda, don

      Francisco Egea Mesa, don Casimiro Expósito Antúnez, don Ceferino Gómez

      Morón, don Vicente González Macías, don Francisco Gutiérrez Ramírez, don

      Manuel Jiménez Jover, don José Luis López Pérez, don Antonio Márquez

      Martínez, don Andrés Suárez García, don José Montes Apeles, don José Mora

      Escalona, don Manuel Muñoz Mora, don Manuel Navarro Maroto, don José

      Olivares Rodríguez, don Joaquín Pérez Carretera, don Félix Prieto Jaén, don

      Antonio Redondo Montes, don José Rodríguez Mora, don Vicente Tayllefert

      García, don Isidoro Tovar Romero y don Ramón Zabala Suero.

Grupo segundo: don Tomás Antelo Capella, don Adolfo Bracero García, don José

      Castilla Hierro, don Carlos Clemente Gil, don Antonio Díaz Minchón, don

      Antonio Gómez Hierro, don Francisco González Díaz, don Juan González

      Vidal, don Antonio y doña María del Carmen Haro Ramos, don Juan Pedro

      Herrera Serrano, don Juan Infante Díaz, don Francisco Jódar Dueñas, doña

      Dolores Martín Barba, don Emilio Martínez Monís, don José Moreno Romero,

      Don Benito Navarro Díaz, don Cristóbal Páez Rodríguez, don Miguel Pérez

      Garrido, don Joaquín Salmerón López, don Antonio Sánchez García, don

      Antonio Sánchez Armienta, don Juan de los Santos Rosado y don Luis

      Zambrano Hierro.

3º)  Facultar al Teniente de Alcalde Delegado de la Policía Municipal y Tráfico y a

      La Comisión correspondiente para que el próximo día 31 de julio, previo los

      trámites de rigor, proceda a la adjudicación de las licencias referidas, que

      deberá someterse a esta Corporación para su aprobación si fuera pertinente>>.           

 

                                                                                                                  (Continuará…).



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