Historia y fallo del Premio ‘Onuba’ de novela

Este 2017 el reconocimiento literario ha recaído en 'El organista de los Jerónimos', de Antonio Garrido Carrión.

De izquierda a derecha: A. Sánchez, Antonio Castillejo, A. Garrido Carrión, ganador del Premio; Antonio J. Martínez Navarro, Manuel Ortega y Francisco José Martínez López.
De izquierda a derecha: A. Sánchez, Antonio Castillejo, A. Garrido Carrión, ganador del Premio; Antonio J. Martínez Navarro, Manuel Ortega y Francisco José Martínez López.

Redacción. El pasado viernes, día 17, el jurado del Premio “Onuba” falló en la sede de la Editorial “Onuba”, sita en la calle Galaroza de esta capital, el alusivo a la edición de 2017.

            Por una noche el auditorio cultural de la citada Editorial se convierte en coquetuelo salón-comedor en el que se observaban diversas plumas de altos vuelos (Ramón Llanes, María Luisa Domínguez Bardallo, Pepe Baena, Juan Antonio Guzmán…) y personas tan conocidas en nuestra capital como Andrés Sánchez Buenaposada, Fernando Barranco, Francisco José Martínez López, ex Rector de la Universidad de Huelva…

El acto comenzó a las nueve de la noche en el que el presentador, Antonio Sánchez, con su fácil palabra preludió unas notas históricas del Premio e hizo la presentación de Antonio José Martínez Navarro que realizó un detallado periplo por la historia del Premio en los términos siguientes:

Martínez Navarro durante el acto literario.
Martínez Navarro durante el acto literario.

“Acercarnos al Premio de novelas de la Editorial Onuba supone entrar en contacto con las nuevas generaciones que han llegado a la novela durante las dos últimas décadas. A lo largo de dicho período, numerosos jóvenes novelistas han sentido profundamente el tirón del Premio, conscientes de que su amplio portón conduce a la antesala de la fama. Y así desde el año 2008 el prestigio de este Premio mantiene firme su capacidad de convocatoria, superando, en ocasiones, las doscientas participaciones, llegando sus reclamos anuales a todos los rincones de España. No importa que no tenga dotación económica, ya que el Premio que historiamos, al margen de lo crematístico, constituye uno de los más preciados logros para un novelista novel. Ser Premio de novela “Onuba” para un novelista principiante es una prueba tangible de que tiene la base literaria para conseguir otros lauros más ambiciosos. Debemos señalar que la dotación de este Premio comprende solamente la edición de la novela. 

            Pero, ¿cuándo y cómo fue creado el premio Editorial Onuba? ¿De quién partió la idea? Sepamos la respuesta: El génesis donde se sustenta las cariátides del citado galardón recae en Manuel Ortega, su creador y patrocinador, quien ayudado por un grupo de escritores y críticos de cierto renombre, quiso de este modo promocionar a los novelistas noveles y lanzó la primera convocatoria al espacio en 2005, aún antes de tener la Editora.Y debemos añadir que la lanzó en unas fechas en las que casi existía un gran vacío para la consecución de nuevos narradores novelísticos.

            La relación de los novelistas que han surgido desde el alba de este premio es sencillamente impresionante, con un excelente número descubiertos gracias a este evento literario y que, en su mayor parte también, han demostrado a lo largo de los años, ser dignos de la confianza que se les otorgó al destacarlos y, en consecuencia, prenderles en las cabezas con la corona de laurel o sthephanus de los triunfadores. Repasemos su historia: El primer galardonado, en 2005, fue Rafael R. Acosta que firmó la obra titulada “El niño que quiso llamarse Paul Newman”. Es esta oportunidad tuvo que superar, en noble lid, a más de cuarenta obras.

            Al año siguiente y prueba de la gran difusión del Premio fue que lo consiguiera  el ovetense José ÁngelOrdiz Llaneza con su obra “Buenas noches,  Laura”. Este autor ha llegado a la palestra literaria obteniendo otros concursos.

            En 2007 el Premio recayó en una novela bien escrita, con un léxico digno de encomio. Pertenecía esta forma de escribir al hijo de Madrid, Francisco Martín Martín, hombre que estaba jubilado y su pasión se dejaba arrastrar al océano de las letras. El galardón lo obtuvo con “Confidencias vacías”. Su insistencia literata lo hizo perseveran en otros premios.

            La historia irrumpió en el premio de 2008, ya que el profesor Miguel Ángel Núñez Beltrán obtuvo el triunfo con la novela histórica “El magistral hereje”. Este autor tuvo el gesto altruista de ceder, para ayudar a la continuidad del Premio, su diez por ciento de utilidad. La Editora Onuba, siempre magnánima, en contrapartida le publicó otra novela.

            En la edición de 2009 alcanzó el éxito la obra “Las murallas de Niebla”.

            La azumbre es una antigua unidad de medida para la medición del volumen de vino. Y la madrileña Pilar Zapata Bosch, ganadora de otros premios, trajo al evento de 2010 sus alforjas bien repletas de rico caldo literario, ya que se impuso con su obra “La azumbre”.

            En la edición de 2011 se repitió un nuevo detalle económico, esta vez de la mano de Manuel Fernando Estévez Goytre que, al ganar con “Toda la verdad sobre Patricio Cervilla” donó su 10 % para dar continuidad al Premio Editora Onuba. Esta, deferente con esta postura, le publicó “Las cenizas delDanubio“.

            2012 fue un año de una excepcional calidad. Se impuso la obra del sevillano Daniel Ruiz García titulada “Tan lejos de Kriptón” y mereció mención especial “La embajada roja”, de Ignacio Vázquez Molini.

En la edición de 2013 Leoncio López Álvarez nos trajo la obra “Ladrón de nubes”. El autor cedió el diez por ciento para la continuidad del Premio y Editorial “Onuba” correspondió a este gesto altruista publicándole la obra “La tabla de Prim”. Esta novela fue presentada en Madrid en el Café “Manuela”, local donde los broncistas, escayolistas, cristaleros  y otros artesanos trabajaron para constituirlo en marco incomparable  o reedición perfecta de los cafés de principios del siglo XX y donde el autor se vio acompañado por Manuel Ortega y César Mallorquín, Premio Nacional  de Literatura Infantil. En la actualidad se prepara la edición de la novela “Muerto dos veces”.

            En 2014 el novelista, Ignacio Márquez Cañizares, se llevó a Ciudad Real el primer premio que le dio la obra “Susurros de luz”, cuya temática es la siguiente: la historia se inicia al recibir de un amigo un álbum de fotos con recuerdos de hace cuarenta años; su hijo será quien se ponga a investigar aquel hecho que dice el remitente va escondido entre las fotos”

            En 2015 continuaban intactos el interés y el prestigio que a lo largo de estos años había alcanzado la convocatoria del premio de novela “Editorial Onuba” y entre la numerosa y brillante concurrencia que participó aquel año se recibió un original de un matrimonio afincado en Madrid, unidos en el amor y en las letras, Francisco Gómez de las Heras y Pilar Gutiérrez Garzón, que alcanzaron el nirvana de la satisfacción con su obra “El sabor de las cerezas”.

            Y en esa senda que desde su fundación ha tenido esta Editorial para el hallazgo de valores jóvenes el año pasado la obra “Un domingo de lluvia”, de Mercedes Martínez Hernández, fue galardonada con el triunfo. No obstante y por su gran calidad obtuvo mención especial del Jurado “Lo inamovible”. Ignacio Díaz, su autor, tenía su residencia en la Ciudad del Turia.

            Para enriquecer estos datos del Premio “Editorial Onuba” conviene que nos detengamos unos instantes en las circunstancias de las concesiones del citado evento. En 2007 se celebró en el Salón “Chimenea” de la Casa Colón. La introducción la realizó el poeta Pepe Baena y testigo del acto fue Manuel Remesal, teniente de Alcalde del Excmo. Ayuntamiento de Huelva. Y con una copa de vino español, ofrecida por el Cabildo, terminó aquella edición.

            En la segunda entrega del Premio el ganador llegó a un ambiente singular. El local estaba lleno de mensajes y signos que evidenciaban su vinculación con las tierras mejicanas: el Restaurante “Rancho Grande”. En este establecimiento continuó en los años siguientes con total satisfacción.

En la edición de 2010 la gala literaria se celebró en el Salón de Actos de la Universidad de la Merced. Asistieron el Alcalde de Huelva, Pedro Rodríguez, y el Rector de la Universidad, Francisco José Martínez López.

            Al año siguiente volvió la cohorte literaria del Premio al “Rancho Grande” que la recibió con sus mejores galas.

            En el año 2012 la entrega del fallo del Jurado tuvo como escenario el Salón de celebraciones de la Real Hermandad del Rocío de Huelva. Antonio Lacoba se hizo cargo de los gastos de la iniciativa gastronómica.

            El salón de actos de la Biblioteca Pública de Huelva fue el proscenio de la entrega del Premio de 2013. La cena se organizó en el Restaurante “El Pozo”.

            La celebración del X Aniversario de la Novela se volvió a dar de nuevo en la Biblioteca Pública de Huelva y sirvió para reunir a otros ganadores. Fue una gala literaria extraordinaria, ya que asistieron Rafael R. Costa, ganador de la primera edición; Miguel Ángel Núñez Beltrán, de la cuarta; y Manuel Fernando Estévez Goytre, de la séptima…Se presentó la novela vencedora del año anterior, “El ladrón de nubes”, de Leoncio López Álvarez… Fue, sin duda, un acto literario sin precedentes en nuestra Ciudad, que contó con la presencia de la prensa local, televisión…  La cena volvió a repetirse en “El Pozo”, restaurante ubicado en la calle Alonso Sánchez de Huelva.

            El recién inaugurado Salón de actos de la Fundación “Cajasol”, sito en la calle Puerto, se convirtió en hospitalario lugar de encuentro para que el matrimonio autor de “El sabor de las cerezas” recogiera su Premio. En aquel acto Ignacio Márquez presentó su novela “Susurros de Luz” y contó con la presencia de Gabriel Cruz, Alcalde de Huelva.

           La entrega de la placa al ganador del Premio de Novela de 2016 constituyó un gran satisfacción para Manuel Ortega al cristalizar sus sueños de tener un Salón de Actos que se enclava en la propia Editorial y es donde estamos acogidos y acercarse a conquistar el Certamen más de ciento setenta novelistas. La copa de vino español se ofreció en el Bar Restaurante de María.     

Desde su creación, el “Editorial Onuba” ha buscado con ahínco la calidad. Por encima de todo. De ahí el gran bagaje que presenta en estos momentos y el prestigio que adquiere  el autor que lo gana. Como se sabeel premio lleva el nombre de la Editorial que lo convoca.

            Tema de especial interés en todo concurso literario  es siempre el jurado encargado de otorgar los premios. Reseñemos que en las primeras doce ediciones lo compusieron los literatos Ramón Llanes, Manuel Moya, Francisco Huelva, Sebastián Carrasco y Manuel Garrido Palacios. Hace un par de años se retiró de esta liza el último de los citados y se tuvo que nombrar a un nuevo miembro. Como observamos, siempre ha sido un jurado de cierta homogeneidad de base.

Trece años en la palestra dan para mucho. Para ilusionarse y para venirse abajo. Incluso para otra cosa, si cabe, peor que el derrumbamiento: la desgana. ¿Cuál es en la actualidad la situación del Premio “Editora Onuba”: Manuel Ortega nos dice que seguirá en su tarea sin más cambio que las pérdidas y desfallecimientos de la edad y nos añade que se siente orgulloso de las novelas que ha publicado, tarea que ha llenado una gran parte de su vida y en la que ha encontrado muchos y formidables amigos, se siente satisfecho de haber lanzado a libros y autores a los cuatro vientos de nuestra novelística. 

            Y es que comprobando el balance del premio de novelas “Onuba” a los trece años de su andadura, los resultados no pueden ser más convincentes”.

Tras estas palabras Antonio José fue muy aplaudido.

            La velada transcurrió en un clima amable y distendido y dio paso nuevamente a Antonio Sánchez que destacó la figura de Manuel Ortega al que consideró lleno de finísimas calidades humanas y glosó su esfuerzo en la organización y continuación del Premio.

            En medio de una gran expectación un miembro del jurado, Ramón Llanes, dio el veredicto de éste que proclamaba como ganador del Premio “Onuba” 2017 a Antonio Garrido Carrión con su obra “El organista de los Jerónimos”. El ganador agradeció a Manuel Ortega la celebración de un certamen que le ha dado la posibilidad de participar en un certamen literario pava noveles. Tras unas emotivas palabras fue muy aplaudido y quedó flotando en el ambiente el deseo de muchos de los presentes en poseer en su día la novela.

Pero, expliquemos muy escuetamente el tema de la obra: La música es, casi siempre, una aventura individual y más en el caso que nos ocupa en el que el padre del ganador de la novela  es un organista de Madrid y en la que Garrido Carrión rompe los límites impuestos por las claves difíciles de los sonidos y teje, con los recuerdos de su padre, una obra excelente.

            Y las fotografías de rigor dieron término a la velada cultural de un Premio que ya ha tomado arraigo en nuestra capital.





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