El San Roque corta la hemorragia con un punto muy trabajado en Guadalcacín (0-0)

Los leperos se pudieron sobreponer a jugar todo el segundo tiempo con un hombre menos por expulsión de Tore y lograron un épico empate.

Sólo en acciones a balón parado el cuadro sanroquista de acercó al portal del Guadalcacín. / Foto: CD Guadalcacín / Cristina Ramírez.
Sólo en acciones a balón parado el cuadro sanroquista de acercó al portal del Guadalcacín. / Foto: CD Guadalcacín / Cristina Ramírez.

P. G. El fin justifica los medios. No estaba el patio para otra cosa que no fuera ponerse el mono de faena, ordenarse y pelear como si no hubiera un mañana. A eso se aplicó el San Roque de Lepe que, por las circunstancias, planteó un partido de trincheras en Guadalcacín, con el único objetivo de cortar esa hemorragia que le desangraba (el 2-4 reciente con Los Barrios era el ejemplo), y amarrar si quiera un punto. Lo logró: 0-0.

Vaya por delante que este San Roque está diseñado para empresas de un mayor calado. Pero el guión de la Liga mandaba lo que mandaba. Por que estar sin entrenador, con enormes dudas, con una defensa muy permisiva, esa derrota mencionada que hizo saltar las alarmas, un rival en estado de gracia, y un campo de hierba artificial que no invita a otra cosa, son suficientes argumentos para hacer lo que hizo, que está muy lejos de lo que su plantel dice y su afición desea/merece.

Pero como dijo aquel, “el fútbol es así”, y el San Roque se aplicó a lo que las circunstancias demandaban. Cierto que tuvo esas dosis de fortuna y al final encontró esa pedrea de un punto, pero según se desarrollaron los acontecimientos, lo normal es que hubiera perdido. Que un árbitro, que vio la ‘caricia’ de Tore a Galiano -segunda amarilla-, no señale el penalti cometido sobre Álvaro Ramírez mediado el primer tiempo, ya es tener un poco de fortuna.

Manu Ramírez mandó un balón al travesaño ya al final del partido. / Foto: CD Guadalcacín / Cristina Ramírez.
Manu Ramírez mandó un balón al travesaño ya al final del partido. / Foto: CD Guadalcacín / Cristina Ramírez.

Claro que el desenlace negativo pudo llegar en el segundo tiempo, cuando tuvo que pertrecharse atrás ante el empuje del ‘Guada’, jugando con un hombre menos, y sobreviviendo a un remate al larguero de Rosillo (73′), un remate cercano de Marín que repelió Curro Harillo (79′), y un cabezazo solo de Álvaro Ramírez que salió fuera (85′).

Todo esto junto al dominio claro del equipo de casa, que vivió todo el segundo tiempo en el campo del equipo sanroquista que, cosas del fútbol, también se topó con el travesaño en un remate de Manu Ramírez, que previamente rechazó Álex Herrera (80′). Si el San Roque gana con esa jugada es la cuadratura del círculo.

Pero el partido acabó con empate sin goles. Puede que fuera lo que buscó el San Roque que, obligado está, tiene que ir a más, porque jugadores tiene para eso. Lo único que hay que esperar es que cambie el viento…

GUADALCACÍN: Álex Herrera; Álvaro Ramírez, Juanan, Galiano, Rosales, Castillo, Chiqui (Marín, 75′) Rodri, Canti, Juanjo (Adri, 69′) y Rosillo.

SAN ROQUE: Curro Harillo; Fran Lepe, Álex Roser, Juli, Rafa Álvarez, Fran Ávila; Tore, Nico Gaitán (Manu Ramírez, 76′), Jojo; Dani Muñoz (Camacho, 57′), Higor Rocha (Gonzalo, 70′).

Árbitro: Sergio Alcaraz Yáñez (colegio de Ceuta). Expulsó por doble amonestación al sanroquista Tore (40′). Mostró la cartulina amarilla a Marín (89′), por el Guadalcacín; y a Nico Gaitán (74′), por el San Roque.

Incidencias: Partido correspondiente a la octava jornada en el grupo X de Tercera División jugado en el estadio Antonio Fernández Marchán.





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