La onubense Ana Palacios Morillo obtiene la puntuación más alta en la última oposición al cuerpo de inspectores del Soivre

Doctora en Química y cooperante internacional, ha superado con buena nota los cinco exámenes de uno de los procesos de selección pública más complicados de España: de las 100 personas presentadas, sólo siete han aprobado, quedando tres de las 10 plazas a cubrir vacantes.

La onubense Ana Palacios Morillo es ingeniera química.
La onubense Ana Palacios Morillo es ingeniera química.

A.R.E. Cuando estaba en 4º de Secundaria, la onubense Ana Palacios Morillo hizo un collage en el que mostraba qué quería hacer cuando fuera mayor. En él representó una Estatua de la Libertad, que simbolizaba sus ganas de viajar y conocer mundo; un átomo, por su intención de estudiar Química, y el logo de Unicef, en señal de su inquietud por participar en proyectos de cooperación. Hoy día, a sus 29 años, Ana puede afirmar que ha alcanzado los tres objetivos que se propuso cuando era niña. Un ejemplo de que, teniendo claras las metas, recorrer el camino que nos lleva a ellas es cuestión de trabajo, tesón y tiempo.  

Aunque no estaba apuntado en aquella lista gráfica inicial, Palacios ha dado un paso más este 2017, un paso que quizá jamás se planteó hasta hace casi un par de años, cuando obtuvo una beca para trabajar en Madrid en uno de los laboratorios del Servicio Oficial de Inspección, Vigilancia y Regulación de las Exportaciones (Soivre), organismo dependiente, en último término, del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad. La experiencia fue tan positiva y enriquecedora, que Ana decidió prepararse las oposiciones al Cuerpo de Inspectores del Servicio, logrando no sólo aprobarlas, sino obtener la calificación más alta en la última convocatoria celebrada recientemente.

Ana ha viajado en tres ocasiones a Perú con ONGs.
Ana ha viajado en tres ocasiones a Perú con ONGs.

Este proceso de selección es uno de los más duros en lo que a oferta pública de empleo se refiere en nuestro país. Son pocas personas las que se presentan -este 2017 han sido un centenar para 10 plazas- dado que tienen que pasar un total de cinco exámenes de elevada dificultad. A pesar de ello, la onubense lo ha logrado a la primera, no teniendo experiencia previa en lo que significa estudiar una oposición. Un hecho que hace aún más loable su éxito.

Ana empezó a prepararse para la prueba en junio de 2016, cuatro meses antes de la publicación de la convocatoria en el BOE. En un primer momento, compaginó la citada beca con el estudio del temario, pero a partir de febrero tuvo que renunciar a ella para centrarse en ir lo mejor preparada posible a los tres exámenes que le quedaban (para esas fechas ya había aprobado los dos primeros). “Estudiaba siete horas al día como mínimo y 11, con cronómetro puesto, las dos últimas semanas antes de cada examen“, recuerda la doctora en Química.

Para hacernos una idea de la complejidad de estas pruebas, en la primera, de los 100 aspirantes sólo pasaron unos 30. Consistía en un examen de cuatro horas y media en las que los opositores tenían que desarrollar tres temas de un total de 55 sobre áreas tan diversas como química, comercio exterior o análisis sectoriales. 

Durante su etapa de doctoranda dio clases en la Universidad de Sevilla.
Durante su etapa de doctoranda dio clases en la Universidad de Sevilla.

El segundo se centraba en el dominio de alguna lengua extranjera a un nivel muy alto, tanto oral como escrito. Ana eligió el inglés porque hacía dos años que había aprobado el C1 de este idioma, pero además se preparó la prueba concienzudamente, dando clases con una profesora nativa y leyendo y escuchando cada día medios de comunicación americanos e ingleses, pues muchas de las preguntas del examen eran de rabiosa actualidad internacional.

Al tercer ejercicio sólo llegó una veintena de personas. Consistía en una exposición oral de dos temas -de un total de 58- en relación a asuntos económicos de la Unión Europea, el FMI, acuerdos comerciales con terceros países… En esta prueba, la onubense obtuvo una excelente puntuación, ya que defendió con maestría las materias que le tocaron gracias a sus tablas como oradora. Y es que durante su etapa como doctoranda en la Universidad de Sevilla fue profesora de Química Analítica y Química Inorgánica en las Facultades de Química y Farmacia.

Una de sus pasiones es viajar.
Una de sus pasiones es viajar.

Los dos últimos exámenes consistieron, respectivamente, en un ejercicio práctico con cuatro casos reales a resolver en cuatro horas y una prueba teórica final en torno a tres grandes bloques temáticos que iban desde la historia de la Economía a la Constitución, pasando por el comercio en España. 

Cuando finalmente salieron los resultados y su “78 y pico” fue la nota más alta, entró en shock. “He tardado un mes en asimilar que había aprobado. Al principio no me lo creía. Hemos aprobado siete opositores cuando las plazas eran 10 y me da mucha tristeza por los compañeros que han suspendido porque, al final, somos un poco una familia. Entre nosotros nos apoyamos porque son los que están pasando por lo mismo que tú y entienden tu sufrimiento. Estoy muy contenta y ahora que pienso en todo lo que he estudiado, me alegro mucho de haberme lanzado y aprobado”, afirma la onubense.

En octubre, Ana tendrá que elegir entre los destinos que salgan, siendo sus preferencias Madrid, Huelva y Sevilla. Hasta entonces tampoco sabrá en qué área del Soivre trabajará, aunque le gustaría recalar en la CITES, que controla el comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestres.

Desde pequeña siempre ha tenido la inquietud de ayudar a los demás.
Desde pequeña siempre ha tenido la inquietud de ayudar a los demás.

Durante los meses que pasó becada en el laboratorio del Servicio, su labor consistió en inspeccionar pequeño material eléctrico, como enchufes, adaptadores, etc. procedentes de otros países para comprobar que cumplían los parámetros que exige la normativa y permitir, en base a ello, la entrada del producto en España. “Este laboratorio está al lado del aeropuerto de Barajas porque este tipo de mercancía suele llegar en avión al ser cargamentos relativamente pequeños. El importador solicita que el Soivre analice el producto. Por lo general nos desplazábamos al aeropuerto, aunque a veces nos lo enviaban por correo”, explica Ana.

Las próximas ocupaciones de la onubense no tendrán nada que ver con su experiencia laboral previa, en una farmacéutica de Madrid dedicada a la gestión de ensayos clínicos, ni tampoco con sus investigaciones universitarias, a las que dedicó cinco años de su vida. Como curiosidad, en esta última etapa, Palacios llevó a cabo una tesis doctoral sobre la diferenciación geográfica del origen del Pimentón de la Vera y del Pimentón de Murcia. En ella mostraba que aplicando métodos matemáticos sobre datos químicos (quimiometría) y empleando técnicas de reconocimiento de patrones se podía comprobar el origen de estos productos, uno de los cuales tiene etiqueta DO y, por ello, un precio más elevado en el mercado. 

Pronto la onubense se incorporará a su puesto en el Soivre.
Pronto la onubense se incorporará a su puesto en el Soivre.

Además de empezar a trabajar cuanto antes, Ana tiene mucha ilusión por seguir cultivando su faceta viajera. “Es la mejor manera de abrir la mente y conocer otras realidades. No quiero desengancharme de la cooperación internacional porque es la manera de entender muchas cosas“, reconoce la doctora en Química. En estos términos, la onubense ha realizado estancias en Perú de la mano de la ONG SED y la Diputación Provincial de Huelva. En tres ocasiones estuvo en Sullana, trabajando con niñas invidentes en un colegio, enseñándolas a escribir y leer en Braille; y en 2015 en Datem, en otro proyecto para formar a adultos de la zona y que ellos luego pudieran dar clases a sus comunidades en la selva.

Al margen de sus viajes solidarios, Ana también ha recorrido mucho mundo por el mero placer de conocer nuevos países y sus culturas. India ha sido su último destino, pero también ha recorrido la costa oeste de Estados Unidos y varios países europeos. En este sentido, Palacios afirma que “el mundo es muy grande, me queda mucho por ver. Me gustaría ir a África y conocer Zambia, Namibia, las cataratas Victoria… creo que será el siguiente viaje“.

Pero ese viaje tendrá que esperar, al menos unos meses. Antes la onubense tiene una cita con el Soivre, donde ya le queda muy poco para incorporarse. Mientras tanto, Ana seguirá disfrutando de sus merecidas vacaciones y de la gente que la ha ayudado, con su apoyo y comprensión, a sacar su plaza de inspectora.

¡Enhorabuena y a seguir ampliando el collage de sueños cumplidos!



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