Un estudio pionero del onubense Francisco López-Martín plantea que el encuentro con América originó en Europa una nueva forma de entender la vida

El doctor en Literatura y Filosofía, profesor de la Universidad norteamericana de Denison, ha logrado el reconocimiento de la crítica con una investigación en la que trata la gestación de una nueva identidad durante los siglos XVI y XVII vinculada al encuentro entre Europa y América y al espacio atlántico.

El investigador onubense Francisco López-Martín.
El investigador onubense Francisco López-Martín.

A.R.E. En 2017 la provincia de Huelva está conmemorando el 525 aniversario de un hecho histórico, un acontecimiento que tradicionalmente se ha denominado el Descubrimiento de América y al que en los últimos tiempos nos referimos como el Encuentro entre dos Mundos. Quizá esta última terminología resulte mucho más acertada, sobre todo a la luz de ciertas investigaciones como la realizada por el humanista y doctor en Literatura y Filosofía Francisco López-Martín.

Este onubense de 38 años es profesor titular de la Universidad de Denison (Ohio) y autor del estudio Representaciones del tiempo y construcción de la identidad entre España y América (1580-1700). Esta investigación aborda el encuentro entre América y España desde una perspectiva diferente y ha suscitado una respuesta muy positiva de la crítica, considerándola una investigación pionera.

Recreación del Descubrimiento de América.
El Descubrimiento de América se ha analizado tradicionalmente desde las perspectivas colonizadora y destructora.

El trabajo trata la gestación, durante el periodo indicado, de una nueva identidad vinculada al encuentro entre Europa y América y al espacio atlántico. Tradicionalmente este hecho histórico ha sido analizado desde dos puntos de vista diametralmente opuestos: la España civilizadora, que lucha contra la barbarie de los pueblos precolombinos, y la España destructora, que conquista unos territorios, los explota económicamente, impone su religión y devora el conocimiento de los pueblos nativos. La teoría de López-Martín abre una tercera vía que trata de comprender los acontecimientos que sucedieron a nivel mundial durante el siglo XVI.

Como explica el investigador onubense: “cuando comencé a estudiar el encuentro entre América y España lo hice desde una premisa muy sencilla. En 1492, el océano Atlántico deja de ser la frontera entre el mundo conocido para Europa y el vacío, convirtiéndose en el espacio central donde tiene lugar el intercambio de materias, personas e ideas. En ese nuevo espacio, surge a su vez un nuevo sujeto, una nueva personalidad, producto de las interacciones entre dos mundos distintos, Europa y América. Ese sujeto no canibaliza los conocimientos del otro, sino que produce un nuevo conocimiento, consecuencia del contacto entre las distintas civilizaciones y su necesidad de entendimiento”.

una foto de cuando me dieron la titularidad en 2016, con el resto de investigadores de la universidad que la consiguieron. Soy el segundo por la derecha, con la camisa azul.
López-Martín (segundo por la derecha) tras conseguir la titularidad en la Universidad de Denison.

A través del estudio de la temporalidad -cómo entienden el tiempo- en distintas manifestaciones culturales, tanto americanas como españolas, López-Martín ha investigado cómo el encuentro entre estas civilizaciones provocó, o más bien aceleró, una crisis de lo que Europa consideraba que era la realidad. El modelo europeo de conocimiento cambió, de forma progresiva pero radical, durante los siglos XVI y XVII debido, según el onubense, al contacto con las culturas azteca e inca, fundamentalmente.

“Frente a los estudios que inciden en la canibalización de las culturas americanas por parte de la europea, yo estudio el modo en que el encuentro con América modifica el propio modelo europeo hasta dar lugar a una nueva episteme o forma de entender la vida, que asumió la existencia de otras culturas y permitió la convivencia entre Europa y América”, afirma el investigador. Asimismo, López-Martín añade que “mantengo que el tiempo “absoluto”, que se aleja de los vínculos con los fenómenos naturales para crear un sistema de medida construido socialmente, es consecuencia directa de la crisis de aquella realidad, provocada por el encuentro entre Europa y América y el reflejo de un nuevo sistema de conocimiento y de un sujeto global, el sujeto atlántico“.

Mapa de América del siglo XVIII.
Mapa de América del siglo XVIII.

El análisis del onubense apunta que América no sólo aportó el tabaco, el chocolate, la patata y el tomate a Europa, sino que fue el catalizador que modificó el sistema representativo en Europa, impulsó un mercado global y fue fundamental en la gestación de la Modernidad, un sistema en el que aún vivimos.

Para alcanzar estas conclusiones, López-Martín ha llevado a cabo sus investigaciones desde el ámbito de la interculturalidad, trabajando la temporalidad y la identidad atlántica desde la historiografía, las manifestaciones literarias (crónicas, novela bizantina y teatro) y la teoría literaria. En concreto, ha realizado un análisis descriptivo-comparativo de diversas obras literarias de los siglos XVI y XVII y, utilizando a su vez la metodología explicativa, ha demostrado que se produce esta nueva realidad. “La apuesta era arriesgada pero, ante un tema tan complejo como el del encuentro entre América y España, era necesario afrontarlo desde varias disciplinas para entender un poco mejor el resultado-producto de ese encuentro”, apunta el onubense. 

En este sentido, preguntamos al investigador sobre algunas cuestiones relacionadas con el histórico aniversario:

Escultura de Gonzalo Guerrero en Cozumel, la isla más grande del Caribe mexicano.
Escultura de Gonzalo Guerrero en Cozumel, la isla más grande del Caribe mexicano.

– ¿Cuáles son, en su opinión, las piezas que faltan en la historia del Descubrimiento?
– Quizás el lenguaje mismo, no en la historia pero sí en cómo nos referimos a la historia. Cuando hablamos del Encuentro como Descubrimiento, estamos dando a España y por extensión a Europa, el valor de únicos agentes activos, cuando no fue así. La expedición de Colón no descubrió nada, se encontró con otras civilizaciones ajenas a la española. Edmundo O´Gorman lo explica muy bien en su libro La invención de América.
Y respondiendo a tu pregunta, creo que es importante continuar explorando en profundidad la identidad de aquellas personas que vivieron a caballo entre los dos continentes. El caso de Álvar Núñez Cabeza de Vaca es, quizás, uno de los más conocidos. Álvar Núñez no se siente español ni americano, exclusivamente. Pero hay otros casos, como el de Gonzalo Guerrero, procedente de Palos de la Frontera, que terminó casándose con la princesa indígena Zazil Há y siendo un líder de la lucha contra los españoles.

– Este año celebramos el 525 aniversario del Encuentro entre dos Mundos. ¿Qué opina de esta celebración?
– Me parece una excelente idea y una oportunidad para mejorar las relaciones entre los distintos países y comunidades hispanas. Tenemos una parte importante de nuestra historia en común y una afinidad cultural que hay que potenciar. Muchas veces es fácil centrarse en las diferencias, porque es lo primero que percibimos, pero creo que es más beneficioso construir una buena relación a partir de los elementos comunes. Esto es primordial, ambas orillas del Atlántico debemos estar orgullosos de haber contribuido, mediante nuestro encuentro histórico, a cambiar las mentes y los avances sociales tal y como hoy en día los entendemos.

Los niños
El onubense habría planteado el 525 aniversario también a un nivel educativo.

– Si usted fuera el encargado de la organización de este aniversario, ¿en qué habría puesto el énfasis?
– Hubiera planteado el aniversario en dos niveles. El primero es el educativo. ¿Qué enseñamos a los niños sobre el Encuentro? España no salvó a los salvajes y Colón no era un alma cándida. Creo que mostrando a través de la educación los distintos aspectos del Encuentro, podríamos hacer que las siguientes generaciones estén más preparadas para comprender las complejas relaciones entre las personas de los distintos países hispanos.
El segundo nivel es el divulgativo. Tenemos la suerte de tener en Huelva la Universidad Iberoamericana de La Rábida que puede ser el centro de conversación académica mundial sobre los diversos puntos de vista del Encuentro. Hay académicos, escritores, pensadores en distintas partes del mundo que siguen investigando aquel Encuentro y sus repercusiones, por lo que hubiera sido fantástico traerlos a Huelva para que compartan y difundan sus averiguaciones entre los académicos y estudiantes de Huelva, creando un cuerpo de doctrina multifuncional que permita continuar la línea de investigación futura y divulgación de sus resultados.

La patata es uno de los productos más consumidos por la sociedad actual.
López-Martín también investiga el intercambio alimentario entre Europa y América. 

Definitivamente pondría el énfasis en los elementos comunes que produjo el encuentro. ¿Sabían que el puertorriqueño y el cubano son variaciones del andaluz?

Tras publicar su original análisis, el doctor en Literatura y Filosofía continúa investigando en esta línea, explorando el espacio transatlántico a partir del intercambio alimentario entre Europa y América, pues en su opinión el estudio del alimento, durante el siglo XVI, en ambas partes del Atlántico, puede proporcionar una imagen más clara de cómo se relacionaba el nuevo sujeto transatlántico con su mundo.

Pero el onubense también está trabajando en otros temas completamente diferentes, como el concepto de justicia social en obras del genial Calderón de la Barca, un autor que siempre lo ha fascinado por su capacidad de hacer pensar al lector y de llevar al extremo los conflictos humanos bajo un motivo profundo.

El onubense también ha estudiado la obra de Calderón de la Barca.
El onubense también ha estudiado la obra de Calderón de la Barca.

En relación al gran escritor, López-Martín ha analizado los conceptos de complejidad e hipertextualidad en La vida es sueño, poniendo de manifiesto cómo Calderón es capaz de contar tres historias distintas en una misma obra, cómo divide la información y cómo es transmitida al espectador para que el público crea que sólo hay un argumento. También ha investigado El gran mercado del mundo y La nave del mercader en relación a las conexiones entre España y América, incorporadas por Calderón en estas obras, y ha desarrollado el concepto de alegoría y su vinculación con el tiempo en varios autos sacramentales y en el drama mitológico de corte Eco y Narciso.

En todas las investigaciones de este onubense, incluso en los cursos avanzados que imparte, siempre subyace el estudio de la representación y su relación con lo real. Su interés por conocer cómo perciben las personas la realidad tiene una justificación profundamente personal, y es que López-Martín padece deuteranomalía, un tipo de ceguera cromática que le impide distinguir la mayoría de los colores. Hasta los 13 años, cuando le fue diagnosticado este trastorno, el onubense pintaba los troncos de los árboles de color rojo y describía objetos con tonos inexistentes.

un panel que hice este año en El Paso que también te lo pongo por si acaso.
Durante su intervención en un panel en El Paso.

Esa experiencia lo llevó a preguntarse si su realidad era diferente a la de los demás, lo que le inició en la investigación de las distintas realidades existentes sobre un mismo hecho. Aplicado a su día a día, él mismo reconoce que: “el análisis de las obras de teatro, los ritos y el devenir de la historia, partiendo de los diferentes motivos y de la visión distinta que, de los mismos hechos, tuvieron sus protagonistas, es algo que me atrae profundamente”.

Pero, al margen de la deuteranomalía, Francisco siempre ha sentido curiosidad por conocer los hechos en su conjunto, desde todas sus perspectivas. Ello empujó a este onubense, criado en el barrio de La Orden y que estudió en Los Maristas y el IES Alto Conquero, a hacer Humanidades en la Universidad de Huelva. Tras licenciarse comenzó el doctorado en Literatura e Historia de las Mentalidades, pero al terminar el primer año, se le presentó la oportunidad de hacer una Maestría de dos años en Canadá, preparando su solicitud entonces para entrar en la Universidad de Western Ontario.

Campus El Carmen UHU.
El onubense el doctor en Literatura por la Universidad de Huelva.

De ahí pasó a la Universidad norteamericana de Duke en 2003, dando clase de literatura española y participando en el programa de doctorado durante seis años, tras los cuales obtuvo el título de doctor en Filosofía. Luego se doctoró en Literatura por la Universidad de Huelva y encontró trabajo en la Universidad de Denison como especialista en Estudios Transatlánticos con experiencia en Literatura colonial y del Siglo de Oro.

Desde 2016, el onubense es profesor titular en Denison, donde enseña cinco cursos al año, participa en distintos comités universitarios, se esfuerza en trabajar para mejorar la diversidad cultural del campus y continúa con sus estudios e investigaciones, que plasma en diversas publicaciones. 

Sobre sus intereses, destaca que de joven escribía sus propias historias, llegando a asistir con asiduidad a la tertulia literaria ‘Madera Húmeda'; su atracción por la filosofía ha ido siempre unida a su curiosidad por conocer el porqué de las cosas, y su devoción por la historia, a que descubrió que el camino hacia el conocimiento pasa por la incorporación de distintas disciplinas y de las conexiones entre ellas que somos capaces de realizar.

Instalaciones de la Universidad de Denison.
Instalaciones de la Universidad de Denison.

Como curiosidad, asegura que nunca tuvo interés en aprender inglés hasta que emigró a Canadá, aunque con el tiempo se fue dando cuenta de que “la lengua transporta parte de la cultura de una sociedad. Ahora, me gusta conocer la raíz de nuestra lengua, el latín y el árabe, me encanta el sonido del italiano, el rumano y el portugués y siempre he querido aprender a hablar y escribir japonés”, reconoce el investigador.

Por último, López-Martín recuerda a los jóvenes intelectuales de la provincia que hay posibilidades de seguir investigando en la universidad, más allá de nuestras fronteras. “Si tenéis la posibilidad de salir al extranjero y estudiar unos años, hacedlo. No sólo te abre las puertas a otras posibilidades de trabajo sino que, además, te hace crecer como persona“, aconseja este onubense que ha aportado un punto de vista diferente al análisis del Encuentro entre dos Mundos. 



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