Sobre “su” cambio climático

Es necesario establecer un desarrollo sostenible que garantice la conservación de nuestro hábitat. / Foto: pixabay.
Es necesario establecer un desarrollo sostenible que garantice la conservación de nuestro hábitat. / Foto: pixabay.

Benito A. de la Morena. Recientemente se ha realizado un estudio que nos alerta de que, en el mes de Agosto, ya hemos consumido los recursos que el Planeta nos permite disponer en este año 2017 para mantener el necesario equilibrio conservacionista.  

            Puede mirarse o no con escepticismo, es decir, esa duda ambiciosa que se suele amparar en el dicho de que “cómo eso ya no lo veré yo”. Cierto, pero ¿deseamos que lo vean nuestros nietos y biznietos? ¡Hasta donde nos llevará la “porca miseria” que decía Al Pacino!

            Y aunque tampoco estén ustedes demasiado convencidos, les aseguro que esto es algo que también tiene que ver con “su” cambio climático, ese  que impactará seriamente en el Planeta alterando nuestras costumbres y formas de vida, debido a nuestra negativa de reducir la producción alarmante de gases de efecto invernadero que genera nuestra “necesidad de protección”, argumentando que otros nos adelantarán en la carrera por ese “poder” que dicen es preciso para controlar al posible adversario, bien sea industrial, armamentístico, etc. pero que tienen detrás a las grandes multinacionales ávidas de dinero y que pasan de considerar si la temperatura de la atmósfera del Planeta sigue aumentando o no y con ello la aparición de graves alteraciones en la vida de los seres que lo habitamos, incluido los ambiciosos.

            Y es que durante muchos millones de años, el efecto invernadero “natural” que ha existido desde la creación de la atmósfera del Planeta, ha mantenido el clima de la Tierra a una temperatura media relativamente estable que permitía que se desarrollase la vida. Los gases “invernadero” retenían el calor del Sol cerca de la superficie de la tierra, ayudando a la evaporación del agua de la superficie para formar las nubes, las cuales devuelven esa agua a la Tierra en forma de lluvia.

             Esa lluvia y el calor del Sol permiten a las plantas crecer y al suelo enriquecerse; las plantas y el suelo absorben el dióxido de carbono y otros gases invernadero del aire, y una compleja mezcla de sistemas biológicos e hidrológicos desprenden la cantidad justa de dióxido de carbono para mantener un equilibrio estable de estos gases en el aire, y así mantener todas las formas de vida conocidas, incluida la humana.

            En la época actual, las concentraciones de gases invernadero en la atmósfera están creciendo rápidamente, como consecuencia de la industrialización, pues en el mundo se queman cantidades, cada vez mayores, de combustibles fósiles procedentes de las innumerables fábricas, del uso de los vehículos a motor, aviación, etc., pero también por excesivos usos de esas otras energías tradicionales, como las eléctricas, que impiden la implantación de las energías renovables, y muy especialmente por  los cambios de uso del suelo que transforman de manera incontrolada las zonas forestales en agrícolas, con una destrucción continuada de bosques y praderas que podrían absorber el dióxido de carbono que generamos los seres humanos y que es uno de los principales gases de efecto invernadero en la actualidad, algo que ha sido estudiado, confirmado y evaluado por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC)

            Este grupo de expertos, científicos y gestores, fueron constituidos en el año 1988 por Naciones Unidas, y se estableció como la principal fuente de asesoramiento científico a los gobiernos sobre cambio climático y que reúne a cerca de 3.000 expertos de 150 países de todo el orbe. De ellos han salido recomendaciones muy importantes como el conocido Protocolo de Kioto, que obligaban a los países firmantes a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero un 8% sobre los niveles de 1990 en el período 2008-2012.

            Y es que si el efecto invernadero se mantiene, podría aumentar la temperatura del Planeta y ello provocaría una descongelación de los casquetes polares, con lo que el hielo se fundiría y generaría una elevación de las aguas del mar inundando las costas. También alteraría las corrientes marinas y ello afectaría a la atmósfera, provocando cambios en el clima tan importantes, que podrían convertir en desiertos las zonas húmedas actuales y en vergeles las zonas secas que hoy existen. Un cambio lento pero continuado si no se ponen soluciones a este severo problema.

            Hay quien presupone y algunos afirman, que eso está sucediendo ya y las recientes anomalías climatológicas con causa de ello, pero esto no es fácil de aseverar de una manera científica, aunque sea suficiente aviso como para tomarse muy en serio la aplicación de medidas que garanticen mantener la calidad de nuestra atmósfera.

             Algunos países, entre ellos España, han logrado poner en marcha una nueva “hoja de ruta” para la adopción de mejoras sobre este acuerdo global vinculante de reducción de emisiones de gases efecto invernadero que debe ser aplicable a todos los países, y se ha acordado retomar las negociaciones de manera que se llegue a un acuerdo definitivo antes del año 2020.

            Sería la gran oportunidad para establecer un desarrollo sostenible que garantice la conservación de nuestro hábitat, no sólo de los  bosques, el aire, la tierra y los mares del planeta, sino del propio ser humano, merced a la aplicación de su conocimiento para el buen uso y disfrute de toda la sociedad.

            Y yo les pregunto, ¿Cuáles creen ustedes que pueden ser las causas de esta falta de entendimiento?

  • La ignorancia ciudadana sobre el tema
  • La ambición económica de algunos poderes
  • Que cada grupo social tiene sus intereses y no trabajan en equipo
  • Que lo que se dice sobre el cambio climático no es cierto

Piensen sobre ello y respóndanme cuando les apetezca. Yo estoy a su disposición.



One Response to "Sobre “su” cambio climático"

  1. Azoteas   3 septiembre 2017 at 10:02 am

    Por si aguien no lo sabe: Don Benito de la Morena es Físico, especialista en Atmósfera, Académico de la Iberoamericana de La Rábida, … y otras minucias más que no caben aquí.
    De su pluma salen siempre ideas interesantes, algunas de ellas asombrosas.

    Pero hoy se pone el mono de trabajo y ejerce en su doble fución de científico y de pensador.
    No tenemos nada que añadir a su alegato. Todo cuanto se agregue, es rizar el rizo. Lo dicho por él, es completo y no necesita que nadie lo explique. Basta con leerlo (Que no es poco para algunos).

    En Azoteas, vamos a divulgar, en la medida de nuestra modestia, el artículo completo.

    Sería bueno que un día, al despertar, leyéramos, con sosiego y con lealtad a nosotros mismos, este artículo magnífico de uno de nuestros pensadores actuales más honestos y preparados.

    Otro pensador actual, Francisco, menos científico pero intelectual solvente, diría ante el clamor de Benito de la Morena: Vergoña.

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