Rocío Márquez, en el firmamento

Es artista por el fruto del talento natural y de la cultura del esfuerzo que le inculcaron desde pequeña en el seno de su familia, entre sabios consejos de sus padres, Manolo y Charo, y con el apoyo, sin duda, de su hermana mayor.

01 - Inauguración Auditorio UHU - Concierto Rocío Márquez - Foto Jesús García SerranoJuan Carlos Jara. Rocío Márquez se ha consagrado ya como uno de esos grandes talentos que nuestra tierra suele ofrecer, sin una periodicidad fija pero sin dejar nunca de sorprendernos, para el deleite general de todos. Convertida en una artista de primer nivel, ha traspasado nuestras fronteras y ha logrado dejar una impronta que invade los escenarios y que, lejos de sembrar indiferencia, sacude el patio de butacas allá donde actúa.

Rocío es grande por su talento y por su esfuerzo. Si solo tuviese talento, sería grande ya solo por él; y si su única cualidad fuese derrochar esfuerzo continuo por mejorar cada día, también sería así de grande. Es artista por el fruto del talento natural y de la cultura del esfuerzo que le inculcaron desde pequeña en el seno de su familia, entre sabios consejos de sus padres, Manolo y Charo, y con el apoyo, sin duda, de su hermana mayor.

La joven cantaora onubense recorre el mundo siendo bandera del flamenco, con mayúsculas, y dejando siempre algo de Huelva en cada escenario. Rocío atraviesa fronteras para revelarse como una de las reinas actuales de un arte reconocido como Patrimonio de la Humanidad, rompiendo esquemas para crear y diseñar un aire nuevo pero siendo capaz al mismo tiempo de elevar al cielo el flamenco más puro en cada comparecencia, guiada por el alma, como solo los mejores saben hacerlo. Y así ha abierto puertas y ha encontrado el triunfo en los grandes templos de la música.

Rocío de voz sublime; Rocío de buena nueva para el flamenco. La misma Rocío que ahora alcanza el firmamento con un nuevo disco titulado precisamente así, Firmamento, y que sigue trazando un camino nuevo e inexplorado. Los temas del álbum sorprenden, como ya ocurría en El Niño, aportando sonidos diferentes para los cantes de siempre, sin perder esos orígenes que Rocío ha llegado a conocer tan bien con muchos años de estudio y de ese esfuerzo por mejorar del que antes hablaba. Pero la sorpresa ya no es un sentimiento desconocido para quienes hemos tenido la oportunidad de escuchar desde sus inicios a esa niña de corazón grande que ahora sube de nuevo, como ya hizo tantas veces, al Firmamento. Y vuelve a sorprendernos.



Deje un comentario

Su dirección de correo no será publicada.