Las relaciones marítimas de México y Huelva

La llegada a nuestro puerto del barco “Cuauthémoc” nos va a permitir que recordemos las diversas oportunidades en las que quedó demostrada la hermandad de dos naciones marineras como son España y Méjico.

El crucero “Zaragoza” en nuestra ciudad en los actos del IV Centenario.  (Fotografía gentileza de la Embajada de México en España, Agregaduría Naval).
El crucero “Zaragoza” en nuestra ciudad en los actos del IV Centenario.
(Fotografía gentileza de la Embajada de México en España, Agregaduría Naval).

Martínez Navarro. La llegada a nuestro puerto del barco mejicano “Cuauthémoc” nos va a permitir que recordemos las diversas oportunidades en las que quedó demostrada la hermandad de dos naciones marineras como son España y Méjico.

            Tres momentos históricos avalan esta vinculación entre ambos países: la llegada para participar en los actos conmemorativos del IV Centenario, en 1892, del crucero “Zaragoza”, la escala en del buque escuela de la armada mexicana “Cuauthémoc” y el atraque, nuevamente, en el puerto de Huelva de este mismo barco.

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El buque español “Conde de Venadito” asistente a la parada naval de 1892. (Fototeca Martínez Navarro).

En la actualidad es muy frecuente el fondeo en nuestro puerto de barcos con bandera de diversas naciones. No ocurría así en el siglo decimonónico en la que la llegada de algún barco militar extranjero constituía una nota singularísima.

            La Embajada de México en España, Agregado Naval, ubicada en Madrid nos facilitaban el 28 de noviembre de 1988 los datos del crucero “Zaragoza”:

<<…El crucero Zaragoza con aparejo de bricbarca de tres palos, fue botado en 1892 en los astilleros franceses de Graville, de 1.200 toneladas y 65 metros de eslora, estaba artillado con seis piezas de 120 milímetros, sistema Canet, y completaban su armamento dos de 57 y otras tantas de 37. Con 1.500 H. P. sobre una hélice, en las pruebas de mar y máquinas alcanzó y sostuvo sin esfuerzo alguno 15,2 nudos.

La parte histórica del barco “Cuauthémoc”. (Foto Pedro Ángel Vare Delgado).
La parte histórica del barco “Cuauthémoc”. (Foto Pedro Ángel Vare Delgado).

La estampa marinera del “Zaragoza” era muy francesa, con proa de espolón y chimenea en candela entre los palos trinquetes y mayor. Fue el buque más destacada en la armada mexicana hasta que, en 1902, entraron en servicio los “Tampico” y “Veracruz” –seguido por los “Bravo” y “Morelos”, dos años más tarde- y, en 1908, por los “General Guerrero” y “Progreso”. Esto permitió dar de baja a varias unidades –“Demócrata”, “Independencia”, “Libertad”, etc., y destinar al “Zaragoza” a la misión de buque-escuela, necesaria dado que en los primeros años de la década de los 20, se adquirieron a los Estados Unidos los cañoneros “Dolphin” y “Machias” –rebautizados “Plan de Guadalupe” y “Agua Pietra” y a Brasil el guardacostas acorazado ”Deodoro”, con artillería de 240 mm., que fue rebautizado “Anahuac”.

             Cuando se adquirieron nuevos patrulleros en los Estados Unidos y Canadá –los de la clase SC y “Tampico”- ya el “Zaragoza” quedó arrumbado y, según el Jane’s de 1930, luego fue desarmado para su posterior desguace…>>.

El “Cuauthémoc” anclado en al puerto de Huelva. (Fototeca Martínez Navarro).
El “Cuauthémoc” anclado en al puerto de Huelva.
(Fototeca Martínez Navarro).

El “Zaragoza” compartió fondeo con un buen número de barcos españoles (“Conde de Venadito”, cañonero “Temerario”, Legazpi, “Piélago”…) y extranjeros (corbeta austríaca “Aurora”, el buque de la Armada inglesa “Scout”; “Mirror”, perteneciente a la Compañía The Eastern Mirror…).

            En aquella conmemoración internacional, el “Zaragoza” fondeó muy cerca del barco español “Isla del Cuba”, al que había encontrado en su escala en Santa Cruz de Tenerife.

            El martes 2 de agosto de 1892 el diario “La provincia” informaba de un agasajo que tuvo lugar a bordo de la corbeta “Zaragoza”, acto “con desbordamiento de fervores y entusiasmo”:

<<En la corbeta de guerra mejicana “Zaragoza”, que como saben nuestros lectores se halla en Huelva con motivo de las fiestas del Centenario, se verificó en la noche de ayer esplendidísimo banquete dado por el comandante del buque en honor  del general Riva Palacio, representante de la República de México en España y vocal de la Junta Central del Centenario. El general se presentó en el barco acompañado del Sr. Núñez de Arce, y después de las presentaciones oficiales, se sentaron a la mesa. Unos cincuenta eran los comensales. El buque iluminado por luz eléctrica, empavesado con las banderas de todas las naciones europeas y americanas, adornado además con escudos y hermosas plantas, ofrecía un precioso golpe de vista. Los marinos mexicanos tienen verdadero exquisito gusto artístico.

Los marinos mexicanos se muestran orgullosos de que su embarcación  haya sido construida en nuestro país. (Foto Pedro Ángel Varé Delgado).
Los marinos mexicanos se muestran orgullosos de que su embarcación
haya sido construida en nuestro país. (Foto Pedro Ángel Varé Delgado).

La comida, irreprochablemente servida por el Hotel Colón, se compuso de lo siguientes selectos platos:

            Consomme imperial.

            Loup de mar en mayonaise.

            Jambon de York a la flamande.

            Croustades Souvaton.

            Poulardes a la Supreme.

            Petits-pois a la française.

            Langue de veau a l’anglaise.

            Plumbierre. Desserts asortis. Vinos. Vermonth. Seuterne. Burdeos, Madera y Champagne.

            Al banquete asistieron, además de la oficialidad de la tripulación y de los señores Riva Palacio y Núñez de Arce, el cónsul de la República de México en Huelva, don Antonio García Ramos, el Director de la Sucursal del Banco de España, el exdiputado provincial Sr. Gómez Jaldón, nuestro Director, señor García Cabañas, y otras personas, cuyos nombres sentimos no recordar en este instante.

La célebre campana del “Cuathémoc”. (Foto P. A. Vare Delgado).
La célebre campana del “Cuathémoc”. (Foto P. A. Vare Delgado).

Terminada la comida y al destaparse el champagne, levantóse el comandante del buque y pronunció tres brindis: por el presidente de la República de México, por los Reyes de España, por el general Riva Palacios y por todos los comensales. Las palabras del comandante, todas elocuentes, reflejaba bien el amor que a México y a España tiene el valeroso marino que manda el “Zaragoza”…>>.

            En la Revista General de la Marina mexicana se informaba extensamente de este banquete ofrecido por el comandante del buque mejicano a las autoridades españolas.

            Envuelta en sus oros de costumbre, la incomparable ría onubense continuó, durante décadas, abdicando al apagarse el otoño  y recuperando el cetro al incendiarse el estío, erizada de gabarras, vapores y veleros y dándole al paisaje urbano un aspecto inesperadamente marítimo. Pero, a pesar de la sucesión pataches, balandras, goletas y galeones que continuaban navegando por su piel sin cesar y de que en léxico continuaba manteniéndose las palabras aparejos y velas, banderas y matrículas, no se había producido una nueva llegada de un buque de guerra perteneciente a la nación hermana de Méjico.

Mascarón del buque. Representa al héroe Cuauthémoc”. (Fotografía de Pedro Ángel Vare Delgado).
Mascarón del buque. Representa al héroe Cuauthémoc”.
(Fotografía de Pedro Ángel Vare Delgado).

Aclaremos de dónde le viene el nombre al buque de guerra mexicano: Cuauthémoc, conocido por los conquistadores españoles como Guatemuz, fue el último flatoani o emperador de México-Tenochtitlán. Se hizo con las riendas del poder en 1520, un año antes de la toma de Tenochtitlán por Hernán Cortés y sus tropas imperiales.

El martes 12 de agosto de 1986 llegaba por primera vez a nuestro puerto el buque escuela mexicano “Cuauthémoc”, que fue recibido en Huelva con todos los honores y un enorme cariño. Como curiosidad, se da la circunstancia  que el primero en dar la bienvenida  a la tripulación del velero mexicano fue el entonces presidente del Gobierno, Felipe González, quien el lunes anterior hablaba personalmente desde el yate “Ferroca” cuando se encontraba en el mismo litoral onubense pescando.

            Sigamos las vicisitudes de “Cuauthémoc”, de la mano de Luz Ortega, periodista del diario “Huelva Información” que el lunes 13 del citado mes y año decía:

<<El buque escuela de la Armada mexicana “Cuauthémoc” llegó ayer a primeras horas de la mañana a Huelva, concretamente fue en el muelle de Levante donde el velero centroamericano echó anclas para permanecer en nuestra ciudad durante algunos días. El “Cuauthémoc” llegó hasta la entrada del Canal del Padre Santo con las velas al viento, y a esta altura de la ría onubense las recogió, para un poco más adentrados en el muelle, a su paso por el Club Marítimo, unos cincuenta marineros subieron hasta los gavieros, se lanzaron anclas y permanecieron con los brazos extendidos, dándose la mano entre ellos, en formación de gala. Todas las banderas del buque escuela ondeaban en los mástiles del “Cuauthémoc”, tal y como corresponde según el protocolo de la Marina en las ocasiones en que un barco extranjero llega invitado a tierras españolas.

Bonito escudo del buque escuela. (Foto Pedro A. Vare Delgado).
Bonito escudo del buque escuela. (Foto Pedro A. Vare Delgado).

Esperando al velero en el muelle de Levante estaban el presidente del Patronato Provincial del V Centenario, José Luis Ruiz, y el agregado naval de la Embajada mexicana, Jorque Mora. Cumplidos los primeros trámites del protocolo, el capitán del navío, Jerónimo Bringas Murrieta, acompañado de parte de su tripulación y del agregado naval de la Embajada mexicana, se dirigió hasta el Ayuntamiento de la capital, donde el alcalde en funciones, Aurelio Barreda, le dio a la tripulación la bienvenida, deseándole una estancia grata y agradable en tierras onubenses.

            Posteriormente continuando con el protocolo, los representantes del buque escuela de la Armada mexicana, marcharon hasta la Diputación Provincial de Huelva, donde Rafael Martínez Morgado, en representación del citado organismo, les recibió inmediatamente. En esta ocasión la conversación de bienvenida trato de los incendios que se estaban produciendo en la región andaluz. Y cómo no, también se habló de la semejanza que existe entre las playas onubenses y algunas mexicanas. Curiosamente, a los invitados les llamó la atención el horario de la gente que visita la playa por la mañana, notando el natural vacío en la misma cuando se acerca la hora de la comida.

            Casi a la hora de marcharse, el capitán del “Cuauthémoc”, picado pro la curiosidad, preguntó sobre la procedencia de una pala que estaba en el salón donde tuvo lugar la recepción. Martínez Morgado le explicó  que la pala estaba allí porque fue la utilizada  por la Reina de Inglaterra en la inauguración de las obras para la construcción del ferrocarril Riotinto-Huelva.

            A la salida de ésta segunda visita, el capitán del velero mexicano cruzó unas palabras de saludo con el representante del “Libertad”, buque escuela de la Armada argentina que también visitará próximamente tierras onubenses. También en esta segunda entrevista, cumpliendo fielmente con las normas protocolarias, José Luis Ruiz acompañó a los visitantes hasta la puerta de la Diputación…>>.

            La tripulación del buque escuela mexicano visitó el Gobierno Civil siendo recibidos por el gobernador Ruperto Infantes. En este acto la conversación se centró, además de las clásicas palabras de bienvenida, en la tradición marinera de nuestra Ciudad, haciéndose una ligera comparación entre las embarcaciones y los marineros que acompañaban a Colón, y las circunstancias de los tiempos actuales. En esta oportunidad, como en las anteriores visitas, el capitán del velero entregó una metopa con el escudo del buque a la autoridad local.

            La siguiente visita llevó a los marineros mexicanos a la Comandancia de Marina, donde la autoridad naval dio la bienvenida a los tripulantes del “Cuauthémoc” en nombre de la Armada española. La conversación estuvo centrada en la marcha de la travesía, en la experiencia de los marinos mexicanos  en la conmemoración de la independencia de los Estados Unidos  de América. Por último, se comentó que el parecido y características del velero mexicano con el español “Galatea”, fuera de servicio en 1986, eran manifiestas.

En la tarde del día 13, el capitán del velero mexicano ofreció una rueda de prensa a los medios de comunicación, en la que comenzó explicando la importancia de que el “Cuauthémoc” haya sido construido en los astilleros de Bilbao y dio toda clase de información de la vida a bordo de los cadetes, añadiendo que en México no suena mucho a nivel popular la ciudad de Huelva, pero sí el puerto de Palos.

            Durante la estancia de los marinos mexicanos en nuestra capital el Club marítimo propuso a sus socios un “homenaje fraterno a los buques escuelas” que hicieran escala en nuestro puerto con la entrega de una metopa (en este caso sería al “Cuauthémoc”, de la armada mexicana, y “Libertad”, de la Armada argentina) cuya leyenda sería: “El Club Marítimo de Huelva al buque escuela… como recuerdo de su primera visita a Huelva, Cuna del Descubrimiento de América, Huelva, agosto de 1986”. 

Un momento de la despedida del Cuauthémoc de Huelva. / Foto: A. F.
Un momento de la despedida del Cuauthémoc de Huelva. / Foto: A. F.

Nuevamente con la ayuda de la Embajada de México en España, Agregaduría Naval, vamos a presentar al “Cuauthémoc”:

<<…El bricbarca “Cuauthémoc” pertenece a una serie de cuatro unidades que se han construido en los astilleros bilbaínos de la Empresa Celaya. Pese a pequeñas diferencias de tonelaje y eslora –también en estampa marinera, que no de aparejo- esta serie de veleros se inició en 1968 con la entrega del “Gloria” a la Marina colombiana; en 1977 la ecuatoriana recibió el “Guayas” y, en 1980, Venezuela se hizo cargo del “Simón Bolívar” que, en viaje inaugural, recaló en los puertos españoles.

            En 1980, la Armada mexicana contrató con la Empresa Talleres Celaya la construcción del “Cuauthémoc”, que botado en enero de 1982, tras las pruebas de mar fue oficialmente recibido el siguiente 19 de julio.  De 1.800 toneladas, a plena carga, son sus principales dimensiones 90,5 metros de eslora total –incluido el bauprés, 78,5 entre perpendiculares, 12 de manga y 5 de calado. Para las entradas y salidas de puerto –también para navegar con calma chicha- está equipado con un motor GM, del tipo 12 y 149, que desarrolla 750 H. P. sobre un eje y le da media de 11 nudos. Con 90 toneladas de combustible en sus tanques, a velocidad económica es muy amplia la autonomía del buque-escuela mexicano.

El “Cuauthémoc” –numeral A-07- puede largar 24.757 pies cuadrados de velamen; en el bauprés larga petifoque, los foques de fuera y de dentro, el contrafoque y una trinquetilla; en el trinquete, la vela que le da nombre, los velachos altos y bajos y los dos juanetes de proa; en el palo mayor, la vela mayor, las gavias baja y alta y los juanetes alto y bajo de mayor; en el mesana, una cangreja y escandalosa y, entre los palos, larga las velas de estay de juanete, gavia, perico y mesana.

            Buen velero, el “Cuauthémoc” figura entre los más modernos del mundo, distinción que comparte con la fragata “Dar Mlodziezi”, de bandera polaca, y su gemela “Druzhava”, de nacionalidad rusa…>>.

             Y nuevamente, el viernes 14 de abril de 2017, los onubenses hemos tenido la alegría y satisfacción de ver llegar a nuestro puerto la silueta fina y gallarda del “Cuauthémoc”.  Curiosamente, la relación marítima entre Huelva y México alcanza los 125 años de antigüedad y hermandad y que sea por muchos lustros.

 

 



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