Sale a la luz una nueva investigación en torno a la memoria histórica de la Cuenca Minera

Alfredo Moreno Bolaños y Gilberto Hernández Vallecillo han realizado un exhaustivo estudio que ha concluido, entre otros resultados, con la demostración de la existencia de una “Nueva Fosa Común” en Riotinto.

Vista aérea de Minas de Riotinto.
Vista aérea de Minas de Riotinto.

Alfredo Moreno Bolaños y Gilberto Hernández Vallecillo. Una de las principales finalidades de esta investigación es informar de la forma más veraz posible de las personas que en su día fueron inhumadas como consecuencia de la Guerra Civil en las “fosas comunes” de los respectivos cementerios de la comarca de la Cuenca Minera. Para ello, es fundamental conocer registralmente quiénes fueron fusilados y registrados “fuera de plazo” y el lugar del terrible suceso.

Todas las anotaciones “fuera de plazo” son las inscritas principalmente como consecuencia de: “Acción de las armas militares con ocasión de la Campaña contra el marxismo”, “Aplicación del Bando de Guerra” y por “Desaparecido”; y fueron llevadas a cabo tras la promulgación del Decreto nº 67 de fecha 8 de noviembre de 1936, publicado en el Boletín Oficial del Estado en Burgos el 11 de noviembre de 1936, número 27. El decreto mencionado, en su artículo nº 1, escribe: “La inscripción del fallecimiento o la de desaparición de personas, ocurridas con motivo de la actual lucha nacional contra el marxismo, fueran o no aquellas combatientes, se verificará en el Registro Civil del último domicilio, y si éste no constase en él de la naturaleza del individuo de que se trate, lográndose una u otra mediante un expediente que habrá de tramitarse ante el Juez de primera instancia competente.”

guerra civil investigacion En la Cuenca Minera de Río Tinto, el 2 de enero de 1937 aparece el primer apunte registral según determinaba el Decreto mencionado; fue en Zalamea la Real en el libro nº 54 e inscripción nº 352, correspondiente a Juan Mellado García. Tan solo cinco días después se llevaba a cabo la anotación en el libro nº 61 e inscripción nº 133, la defunción de Julio Prieto Guijarro, vecino de Naya (Minas de Riotinto) en el Registro Civil de Minas de Riotinto, aunque sus restos se encuentran en el cementerio de Nerva, motivado por la cercanía del lugar de fusilamiento.


guerra civil investigacion En el resto de pueblos que conforman la comarca, las primeras inscripciones “fuera de plazo” fueron: en El Campillo el día 4 de febrero de 1937, que corresponde a Rafael Terrero Suárez (Libro nº 1, Inscripción nº 391); en Nerva aparece como primera anotación la de Luis Ruíz Sanz, el día 17 de marzo de 1937 (Libro nº 61, Inscripción nº 55); en Campofrío figura Blas de la Cruz Lobo, el día 27 de octubre de 1937 (Libro nº 17, inscripción nº 43); en Berrocal no hay existencias de ninguna anotación en las condiciones que se están analizando y en La Granada de Riotinto, encontramos el apunte del día 27 de agosto de 1946, correspondientes a Andrés Pérez Martín (Libro nº 10, inscripción nº 188).

Sin embargo hay que mostrar también la existencia de varias inscripciones en tiempo y forma, es decir, aquellas que fueron realizadas en los diferentes registros y como consecuencia de la Guerra Civil, pero que se llevaron a cabo el mismo día de la defunción o bien al día siguiente; no son otras que las muertes producidas por los bombardeos entre el día 20 y 26 de agosto de 1936 sobre las poblaciones de Salvochea (El Campillo) y Nerva, así como las anotadas por efectos de “Un disparo”, “Disparos de grupos marxistas”, “Asesinado por las hordas marxistas” o bien “Shock traumático. Producido por los disparos de arma de fuego y bombas que arrojaron los marxistas a la cárcel donde los tenían detenidos”; siendo las dos primeras consecuencias, las que iniciaron los registros en Campofrío, Berrocal y La Granada de Riotinto.


guerra civil investigacion Una vez realizado el trabajo de la investigación en los diferentes Registros Civiles de los diferentes pueblos que componen la comarca minera, donde hemos llevado a cabo una digitalización in situ de todas las inscripciones registradas; se ha entregado en los diferentes Juzgados de Paz un archivo con todos los nombres, nº de libro, nº inscripción, fecha de inscripción, fecha de fallecimiento, edad, lugar de los hechos y cementerio, además de un hipervínculo con el archivo digitalizado correspondiente al registro particular de cada fallecido. Entendemos que con esto contribuimos con los Registros Civiles y facilitamos la búsqueda para posteriores investigaciones, con el objetivo de evitar el manejo de los documentos originales, ya que algunos se encuentran en libros que no están en muy buen estado.

Una vez tenida en cuenta la duplicidad de inscripciones que en casi todos los Juzgados existen, el total de inscripciones en los registros civiles es de 699, de los que 550 corresponden a defunciones localizadas en los cementerios respectivos de cada pueblo, el resto pertenecen principalmente a lugar “Desconocido” o bien a otros fuera de la Comarca.

El pueblo que marca una mayor incidencia de fallecidos y posiblemente inhumados en la “Fosa Común” respecto a la población de 1936, es El Campillo que con 137 inscripciones representa el 2,8%; oscilando el resto entre el 0,3% de Campofrío y el 1,2% de Minas de Riotinto. En cantidad, las fosas comunes del cementerio de Nerva son las que tienen el mayor número de enterramientos, con 189, de los que 8 están inscritos en Minas de Riotinto, 3 en Zalamea la Real y 178 en el Registro Civil de Nerva. Reiteramos que todos estos datos son el resultado de la investigación de las defunciones “fuera de plazo” inscritas en los Registros Municipales de la Comarca.

guerra civil investigacion Donde hemos elaborado un mayor y minucioso trabajo de investigación, ha sido en Minas de Riotinto; principalmente por poseer de este pueblo los libros originales de los apuntes del sepulturero del Cementerio de Santa Bárbara (1919), determinantes para asegurar una segunda “fosa común” con al menos nueve enterramientos perfectamente detallados y para revelar que en la delimitada y conocida como “primera fosa común”, existen 18 inhumaciones que nada tienen que ver con los fusilamientos.

En el cementerio de Minas de Riotinto, las inhumaciones en tierra están determinadas por fosas en cuarteladas, cada una de éstas con dos filas y 59 sepulturas de forma general, es decir, cada cuartelada contiene 118; excepto la cuartelada 22, que es la que figura como “Fosa Común” en la actualidad, ocupando su delimitación una de las dos filas que la componen. La otra, la no demarcada, es hoy un pasillo hormigonado, fila que de forma particular contiene una superficie destinada a 45 fosas en lugar de las 59 de la otra fila; y que por cierto, nunca ha tenido registro oficial de inhumación alguna.

Además de determinar las dos fosas comunes, uno de los hallazgos de la investigación que nos ha tenido en incertidumbre durante bastante tiempo, fue la anotación realizada por el sepulturero el día 26 de agosto de 1936, justo el día de la toma de Minas de Riotinto, donde figura el apunte de “C. G.” en dicho día y en la fosa nº 86 de la cuartelada 21; anotación que no figura ni en el libro principal del Ayuntamiento ni como parte de defunción en el Registro, solamente da nota del mismo el sepulturero. A día de hoy, creemos que, muy posiblemente, estas iniciales correspondan al (C)abo (G)odoy, tal y como es nombrado en ciertos sumarios; fue fusilado por su apoyo al Gobierno de la República ese mismo día. Luis Ortega Godoy era su nombre, Cabo de la Guardia Civil del Puesto de Mesa Pinos (Alto de la Mesa) y mando militar de la columna minera que hizo frente al ejército en el lugar conocido como “El Empalme”. La prensa en el 29 de agosto de 1936 dio a conocer el fusilamiento del Cabo Godoy, pero no el lugar de enterramiento, hasta hoy posiblemente desconocido.

guerra civil investigacion En julio de 2016, iniciamos la búsqueda de datos en el Archivo del cementerio de Minas de Riotinto, bien custodiado por el responsable y sepulturero Antonio González Sutilo. El resultado final de esta investigación fue aseverar con documentación suficiente la localización de una segunda “fosa común” y la existencia de represaliados por las armas en fosas esparcidas en dicho Cementerio; así como autentificar la situación de la actual “fosa común” con datos relevantes de inhumaciones perfectamente datadas y que no corresponden a la trágica época de la Guerra Civil; hecho relevante éste, ya que sería imprescindible para una posible exhumación futura de “Memoria Histórica”, y que por supuesto serían de tener en cuenta para llevar a cabo dicha tarea en caso de que se produjera.

Tanto para autentificar la denominada “Fosa Común de Riotinto” – hasta ahora -, cuyo reconocimiento data de la Corporación Municipal 1979-1983; como para demostrar la existencia de una “Nueva Fosa Común”, fue determinante la existencia de datos en los libros referidos y corroborado en algunos casos por el Libro Principal de asentamientos de inhumaciones, cuyo responsable Rafael Lopera González, encargado del cementerio de Minas de Riotinto, siempre puso a nuestra disposición.

Para ello iniciamos dos seguimientos de inhumaciones: el primero a la Cuartelada nº 22, que comprendía a fosas distribuidas en dos filas, la primera de ella desde la nº 1 hasta la nº 59, hoy Calle San Francisco y en la segunda desde la nº 60 hasta la nº 104, hoy desaparecida, se ha hormigonado; y el segundo en la Cuartelada nº 21, para determinar la “nueva Fosa Común”, que al igual que la cuartelada anterior consta de dos filas, la primera desde la fosa nº 1 hasta la nº 59, hoy Calle San Jorge, y una segunda fila desde la nº 60 a la nº 118, compartiendo esta fila la Calle San Francisco con la referida fila de la Cuartelada nº 22.

guerra civil investigacion La “Nueva Fosa Fomún” de Minas de Riotinto está perfectamente localizada gracias al apunte que el sepulturero de forma anónima facilitó, así como los nueve nombres de los fusilados que allí se inhumaron: Bravo Palmero de Nerva, Tomás Salas de Zafra, José Cordero Barral de El Pozuelo, Antonio Vargas Martín de Los Barrios (Cádiz), Francisco Vázquez López, Laureano Serrano, Antonio Serrano Quiñones, José González Alonso y Francisco Barranco de Zalamea la Real, entre los días 26 y 27 de agosto de 1936.

También hemos realizado de forma minuciosa, y gracias a documentación aportada, la situación posible de albergar aún fosas con restos de fusilados en Zalamea la Real. El xementerio de esta localidad tiene en tierra una distribución de fosas clasificadas en manzanas, con 48 fosas cada una, y repartidas en dos filas de 24. Existe referencia fidedigna en cuanto a la utilización de tres manzanas para llevar a cabo 107 inhumaciones de fusilados; concretamente las denominadas “A” con 27 entierros en nueve fosas, la “B” con 52 en 22 fosas y la “C” con 28 en 16 fosas.

El sepulturero de Zalamea la Real confeccionó un documento que ha llegado a nuestras manos, donde escribe con nombres y apellidos casi en su totalidad, 107 inhumaciones que se llevaron a cabo en el cementerio de dicha población desde el 25 de agosto hasta el 20 de noviembre de 1936.

guerra civil investigacion Comparando con el resultado de inscripciones realizadas “fuera de plazo” en el Registro Civil, observamos que son 42 las defunciones comunes citadas en ambos documentos, por lo que un total de 65 víctimas no aparecen anotadas en el Juzgado de Paz de Zalamea la Real; que sumados a los 81 casos mostrados en el análisis de los fusilados y enterrados en el cementerio, asciende a 146, el número de fusilados que en su momento estuvieron ocupando fosas.

Sin embargo, podemos asegurar que las 107 inhumaciones anotadas por el sepulturero, fueron exhumadas entre el 22 de febrero de 1942 y el 5 de marzo de 1943. Por tanto, no sabemos a día de hoy el paradero de 39 víctimas inscritas en el Registro Civil e inhumadas en el cementerio pero, sin localización en fosas; para ello, habría que ver el movimiento del resto de fosas – no citadas por el sepulturero- en las tres manzanas elegidas como “fosas comunes”, ya que si se mantienen los mismos espacios de tiempo de inhumación/exhumación (1927/1942) o similares a las anotaciones oficiales, es decir, 15 años como ha ocurrido en las 107 analizadas, es muy posible que sean fosas que se utilizaran para dichos enterramientos.

Nada de lo expuesto hubiera sido posible sin la exquisita ayuda y facilidad de investigación que en todo momento hemos obtenido tanto de los responsables políticos como de los funcionarios –principalmente- de los Ayuntamientos y Juzgados de Paz respectivos de los pueblos que forman la Cuenca Minera de Río Tinto, a todos ellos nuestro más sincero agradecimiento.

Para la culminación de nuestro trabajo de investigación, es nuestra ilusión plasmarlo en un libro que ya hemos titulado Memoria Vindicada. 1936-1939. Estudio de la “Memoria Histórica” en la Cuenca Minera de Río Tinto. A la luz de las fuentes documentales.



2 Responses to "Sale a la luz una nueva investigación en torno a la memoria histórica de la Cuenca Minera"

  1. Nieves Verdugo-Alvez   26 marzo 2017 at 7:27 pm

    Felicidades a Alfredo y Gilberto. Han realizado un trabajo científico estupendo que ayudará, como fuente, a posteriores investigaciones sobre este tema.

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  2. Fernando Ortega Suarez   28 octubre 2017 at 11:45 am

    Soy nieto de Luis Ortega Godoy. Como podrán imaginar, mi sorpresa y alegría son enormes. Muchas gracias y si en algo puedo ayudar, aquí estoy.

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