Maneras de ayudar al planeta: alimentos de proximidad

Hay muchos hábitos que se pueden cambiar para tratar de contribuir a detener el calentamiento global, uno de ellos es el consumo de alimentos de proximidad.

Redacción. Desde hace un tiempo se suceden con cada vez más asiduidad preocupantes noticias sobre el calentamiento global. Una de ellas muy reciente, que como detalla aquí, un equipo de científicos ha alertado de que los océanos retienen un 13% más calor de lo que se preveía y anuncian que esta tendencia se acelerará en el futuro.

Esto en principio no puede parecer muy peligroso, pero la temperatura de los océanos es fundamental para el clima del planeta y su estabilidad. Además, a mayor temperatura de los océanos, menor nivel de oxígeno en ellos, lo que repercute en la inmensa biodiversidad que albergan las masas oceánicas.

Este problema puede resultar ajeno para el ciudadano de a pie, pero ya está afectando sobremanera a países enteros, como a Tuvalu, cuya existencia está amenazada por el crecimiento de los mares. Así pues, una pregunta que puede surgir es qué se puede hacer cómo ciudadano para contrarrestar esta catastrófica tendencia.

ALIMENTOS DE PROXIMIDAD: QUÉ SON Y QUÉ BENEFICIOS APORTAN
Hay muchos hábitos que se pueden cambiar para tratar de contribuir a detener el calentamiento global, uno de ellos es el consumo de alimentos de proximidad. Estos se definen como productos alimentarios obtenidos en radio inferior a 100 kilómetros. A veces son difíciles de obtener en las grandes superficies, pero en muchos mercados callejeros se pueden encontrar este tipo de alimentos.

Además, la tecnología pone cada vez más fácil la adquisición de cualquier producto online gracias a las plataformas que facilitan la creación de webs, con la que los agricultores pueden vender sus productos en la región.Por supuesto, para ello la logística tiene que estar muy bien organizada al hablar en muchos casos de alimentos perecederos.

Los beneficios de consumir este tipo de alimentos son muchos. Entre los más importantes, por supuesto, encontramos la disminución de gases invernadero asociados al transporte (movimiento de mercaderías, congelación, empaquetado, etc.), y el desperdicio de alimentos. Este último, aunque no se asocia con ello, supone una fuente inmensa de gases invernadero. Por ejemplo, en EEUU el desperdicio de más de 35.000 millones de toneladas de comida al año causa el doble de daño que el tráfico rodado, en cuanto al calentamiento global se refiere.

Por otra parte, también supone una manera de apoyar la economía local y a los pequeños y medianos productores de las proximidades. Por supuesto, esto no es aplicable en todos los productos como el pescado y el marisco y otros alimentos. También es el caso de las frutas que se plantan en Huelva, y que tienen un gran éxito en el extranjero, pues requerirían un gasto energético mayor producirlos en otras regiones que exportarlos a éstas.

También es útil conocer la temporada en nuestro país de cada fruta y verdura, que podemos consultar aquí, con tal de conocer su temporalidad y acostumbrarse a consumirlas cuando estén disponibles. Además, estas frutas y verduras serán mucho más frescas, sabrosas y mantendrán mejor sus propiedades.

El planeta Tierra es el único hogar que conocemos por ahora, por ello es nuestra responsabilidad emprender acciones para que siga siendo habitable. Cambiar nuestro estilo de vida es vital para poder seguir llamando casa a este planeta azul y sólo una acción conjunta de cada uno de los ciudadanos de este planeta mejorará la situación. El mejor momento para empezar, sin duda, es ahora.



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