A las cinco de la tarde

Pilar tuvo otra tarde triunfal, como tantas otras en las que el claustro, pleno de amigos, la aplaudió en una solemne ceremonia impartida por su buen amigo, el cardenal emérito de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo.

Azulejo instalado en la Plaza Pilar Pulgar de Palos de la Frontera.
Azulejo instalado en la Plaza Pilar Pulgar de Palos de la Frontera.

Benito de la Morena. En la Iglesia de San Jorge, en Palos de la Frontera, su ciudad adoptiva, Pilar tuvo otra tarde triunfal, como tantas otras en las que el claustro, pleno de amigos, la aplaudió en una solemne ceremonia impartida por su buen amigo, el cardenal emérito de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo.

Conocí a Dª Pilar Pulgar en el año 1987 cuando accedió a la Alcaldía de Palos y me renovó como asesor de medioambiente de esa localidad; un lujo que fui descubriendo poco a poco, paso a paso, merced a su educación exquisita, sentido del deber, probada inteligencia y extrema cordialidad, dentro de un sumo rigor y honradez con el que atendía los temas de “su” pueblo.

Fueron once años cálidos, plenos de ese cariño que nace del respeto mutuo, que contribuyeron enormemente en mi personalidad.

Querida amiga, no te dedico loas profesionales porque tus méritos ya han prevalecido y perdurarán en el tiempo, pero si quisiera finalizar esta breve  reseña, con las palabras que dijo Monseñor, “no te has ido Pilar, sigues ahí, viva en nuestros corazones”.

Un beso de tu amigo Benito A.



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