Platero, otra vez en Moguer

La ciudad del Tinto acoge la exposición de las cinco ediciones de 1917 de esta obra de Juan Ramón Jiménez, ejemplares pertenecen a la colección personal del periodista y bibliógrafo onubense Juan Carlos León Brázquez.

El ejemplar del centro es el número 20 de una edición especial limitada de solo 100 ejemplares en papel hilo. A su lado dos ediciones en rústica (1ª y 4ª) y dos enteladas (2ª y 3ª), todas de 1917
El ejemplar del centro es el número 20 de una edición especial limitada de solo 100 ejemplares en papel hilo. A su lado, dos ediciones en rústica (1ª y 4ª) y dos enteladas (2ª y 3ª), todas de 1917

HBN. Las cinco ediciones de la edición completa de Platero y Yo, fechadas en 1917, se encuentran en la actualidad expuestas por primera vez en la Casa Museo Zenobia-Juan Ramón Jiménez de Moguer. Los cinco ejemplares, tanto en rústica como con cubiertas enteladas, pertenecen a la extraordinaria colección de este libro que posee el periodista y bibliógrafo onubense Juan Carlos León Brázquez, quien asegura que en su biblioteca personal hay más de 400 ediciones distintas en 37 lenguas.

Ejemplar único realizado por el editor Segundo Santos para el periodista León Brázquez
Ejemplar único realizado por el editor Segundo Santos para el periodista León Brázquez

Tras la presentación de las ediciones, el periodista ha estado estos días dando charlas, en el IES Francisco Garfias de Moguer y en el IES Vázquez Díaz de Nerva, sobre la importancia de la edición completa de 1917, frente a la edición recortada menor de 1914. León Brázquez sostiene que la única forma de entender el Platero de Juan Ramón Jiménez es leer la edición de 1917, ya que es cuando uno descubre el porqué de la insistencia del poeta en que él no había escrito un libro para niños, “su alto contenido y compromiso social se hace patente en la lectura de esta edición completa, lo que difícilmente un niño podría entender, aunque el libro aúna muchas sensibilidades distintas”.

Las circunstancias se aliaron para que en 1914 el mundo descubriera la existencia de un burrito llamado Platero, pero nada de aquella edición le gustó al poeta. Dice el periodista que Juan Ramón se sorprendió cuando se encontró con que en las portadas de la edición menor no aparecía su nombre; tampoco le gustó la portada con flores, ni los dibujos de Fernando Marco en su interior. Para colmo, el editor Francisco López Acebal lo engañó tirando una edición paralela de 5.000 ejemplares que no le pagó, solo lo hizo por los 3.000 ejemplares de la edición floreada a cambio de 500 pesetas (3 euros) y encima perdió los derechos del libro. Aquel enfado durante el inicio del noviazgo con Zenobia, objeto de esta edición precipitada e imprevista, iba a tener sus consecuencias al haber elegido atropelladamente algunos capítulos para la colección infantil que prepara la editorial La Lectura.


Ediciones de Platero y Yo de la biblioteca particular del periodista y bibliógrafo León Brázquez.
Ediciones de Platero y Yo de la biblioteca particular del periodista y bibliógrafo León Brázquez.

Tales despropósitos hicieron que Juan Ramón Jiménez se empeñara en sacar su Platero completo en la edición de 1917 que la Casa Editorial Calleja sacó en enero, justamente al poco de publicar Estío (diciembre 1916) y previo a la publicación también de Sonetos Espirituales (febrero 1917) Estas publicaciones denotaban el gusto de Juan Ramón por las artes gráficas, con una tipografía escogida, libre de adornos y una limpieza y sencillez para facilitar la lectura de sus libros, algo que también se transmitió cuando en abril publicó su Diario de un Poeta Recién Casado, el libro va a protagonizar este año el centenario especial de la obra del poeta moguereño. Incluso podríamos añadir que en agosto Juan Ramón publicó en Nueva York, por la Hispanic Society, su primera antología bajo el título Poesías Escogidas. Todo este ramillete de publicaciones han eclipsado la celebración de esta edición completa de Platero y Yo, de ahí la importancia de ver reunidas en Moguer, por primera vez, las cinco ediciones que se llegaron a publicar en 1917.

El periodista que ya llegó a exponer en 2015 en Astorga (León) parte de su extensa colección de Platero y Yo, se queja de no haber tenido oportunidad de enseñarla en toda su extensión en Huelva, “que es donde mejor se valoraría, no tanto por el número de ejemplares, sino por la calidad de algunas ediciones. Incluso, coincidiendo con mi estancia en Moguer, el librero Segundo Santos de Cuenca me hizo un Platero especial solo para mí”. León Brázquez confía en que esta primera colaboración con la Fundación Zenobia-Juan Ramón Jiménez abra las puertas a nuevos proyectos en Huelva sobre la obra más conocida del poeta moguereño.




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