Sale a luz toda la verdad de la autopsia de William Martin, con detalles desconocidos hasta ahora

Después de la enorme repercusión alcanzada por los últimos trabajos de investigación sobre la figura de 'El hombre que nunca existió', los hermanos Iski y Eduardo Fernández Jurado desvelan a HBN el contenido de aquella necropsia, que fue realizada por su abuelo y su padre. Un informe hoy desaparecido al destruirse en un incendio.

Carnet de William Martin. / Foto: personajesenigmaticosdelahistoria.blogspot.com.
Carnet de William Martin. / Foto: personajesenigmaticosdelahistoria.blogspot.com.

Mari Paz Díaz. Son muchas las investigaciones y estudios que han ido difundiéndose en los últimos tiempos sobre la figura de William Martin, ‘El hombre que nunca existió’. Sin embargo, esta historia de espionaje enclavada en la Segunda Guerra Mundial sigue teniendo muchas incógnitas aún por resolver. Y, de hecho, en el presente artículo venimos a revelar los detalles de la autopsia que se realizó al cuerpo aparecido en las costas onubenses en 1943, datos en muchos casos desconocidos hasta ahora, debido a que el parte oficial de la necropsia se destruyó en 1976 a causa de un incendio que afectó al Archivo General de la Zona Marítima del Estrecho -hoy Archivo Naval de San Fernando-, centro en el que se custodiaba esta documentación.

Una historia enmarcada en la Segunda Guerra Mundial. / Foto: segundaguerramundial.es
Una historia enmarcada en la Segunda Guerra Mundial. / Foto: segundaguerramundial.es

Para empezar, recordemos que William Martin fue el nombre adjudicado al cuerpo de un supuesto oficial del Ejército inglés hallado en la Costa de Huelva, en Punta Umbría, utilizado por los británicos para engañar a los alemanes y hacerles creer que los Aliados desembarcarían en una operación en Cerdeña, cuando realmente lo hicieron en Sicilia. Con la intención de hacer efectivo el engaño, los servicios secretos ingleses arrojaron el cadáver al mar frente al litoral onubense con una identidad falsa. Un montaje que se vino a llamar Operación ‘Carne Picada’ o ‘Mincemeat’.

La visita a la tumba de William Martin aparece en muchas guías turísticas de Huelva.
Tumba de William Martin en el Cementerio de ‘La Soledad’.

El cadáver de este Mayor británico apareció flotando en la playa el 30 de abril de 1943. Portaba documentos con los que engañar a los alemanes, que fueron víctimas de la trampa. Después de la guerra, al salir a la luz la correspondencia entre Hitler y Doenitz, se descubrió que la operación había funcionado a la perfección. En su lápida, situada en el Cementerio de La Soledad de Huelva, puede leerse: “William Martin. Nacido el 25 de marzo de 1907 y muerto el 24 de abril de 1943. Hijo adorado de John Glydwyr Martin y de la difunta Antonia Martin de Cartiff. Walles. Dulce et decorum est pro patria mori. RIP”.

Iski y Eduardo Fernández Jurado han querido contarnos los detalles de la autopsia, realizada por su padre y su abuelo.
Iski y Eduardo Fernández Jurado han querido contarnos los detalles de la autopsia, realizada por su padre y su abuelo.

Una historia que ahora podemos complementar con la crónica de la autopsia gracias a una fuente oral, que viene a poner voz a esos documentos perdidos en el incendio de San Fernando. Todo ello a través del testimonio que realizan a Huelva Buenas Noticias el médico Eduardo Fernández Jurado y el economista Iski Fernández Jurado. Un privilegio que es posible debido a que fueron su abuelo y su padre, Eduardo Fernández del Torno y Eduardo Fernández Contioso, respectivamente, las personas que realizaron la necropsia del cuerpo.

Su abuelo sospechó desde el principio que sucedía algo raro, porque tenía mucha experiencia haciendo autopsias. / Foto: taringa.net
Su abuelo sospechó desde el principio que sucedía algo raro, porque tenía mucha experiencia haciendo autopsias. / Foto: taringa.net

Según recuerdan los dos hermanos, “mi abuelo, que era forense, y mi padre, médico del Registro Civil, hicieron la autopsia de William Martin por casualidad, puesto que, en el caso de mi padre, acababa de llegar del viaje de novios. Y lo primero que nos contaron como anécdota es que cuando entraron en la sala de la autopsia -que se realizó en el antiguo Cementerio de Huelva, hoy desaparecido- es que mi abuelo le dijo a mi padre: “Niño vamos a poner mucho cuidado, porque este muerto está muy bien vestido”, refiriéndose a que el cuerpo portaba un uniforme completo del Estado Mayor inglés sin faltarle ni un solo detalle. Y es que mi abuelo estaba acostumbrado a hacer autopsias de ahogados, ya que desgraciadamente era muy habitual en la Huelva de aquella época, en gran parte debido a la mala calidad de los barcos de entonces. Es más, mi abuelo sospechó desde el principio que estaba pasando algo raro, porque tenía mucha experiencia en el tema”.

La autopsia fue realizada en el antiguo Cementerio de Huelva. / Foto: www.juntadeandalucia.es
La autopsia fue realizada en el antiguo Cementerio de Huelva. / Foto: www.juntadeandalucia.es

Entre los detalles más llamativos de la autopsia, su abuelo llamó la atención sobre el hecho de que el líquido que aparecía en los pulmones del vagabundo no era agua, como sucede habitualmente con los ahogados, sino que se trataba de un fluido mucho más sedoso, propio de una persona fallecida a causa de un problema pulmonar. Además, el cuerpo tampoco tenía ninguna impregnación en la piel, como sucede tras estar mucho tiempo en el agua, ni presentaba mordiscos de peces, ni las botas y la ropa parecían haber estado en las profundidades del mar.

Los autores de la autopsia fueron acusados de estar a favor de los Aliados. / Foto: SlideShare
Los autores de la autopsia fueron acusados de estar a favor de los Aliados. / Foto: SlideShare

Todo ello provocó que Eduardo Fernández del Torno y Eduardo Fernández Contioso reflejaran en su informe de la autopsia que todo aquello era bastante raro, porque no se trataba de una persona que tuviera las características propias de haber muerto por ahogamiento, sino que parecía haber fallecido a causa de una pulmonía. Así lo constataron en la documentación oficial que se remitió al Consulado de Alemania en Huelva. “Sin embargo, los alemanes no creyeron a nuestro padre ni a nuestro abuelo por una cuestión ideológica, dado que ambos estaban a favor de los Aliados, es decir, del bloque británico, así que su testimonio fue desechado al pensarse que no habían sido leales a la hora de hacer la disección”, nos concretan los Fernández Jurado.

El informe de la autopsia se perdió en un incendio del edificio del Archivo General de la Zona Marítima del Estrecho, actual Archivo de la Armada. / Foto: Ministerio de Defensa.
El informe de la autopsia se perdió en un incendio del edificio del Archivo General de la Zona Marítima del Estrecho, actual Archivo de la Armada. / Foto: Ministerio de Defensa.

Todo ello generó una enorme confusión que, en muchos casos, ha llegado hasta nuestros días. Además, aquel informe no se quedó en Huelva, porque fue enviado inmediatamente a Madrid y, desde allí, se mandó a toda prisa para que fuera custodiado hasta San Fernando (Cádiz), con la finalidad de que se conservara en el antiguo Archivo General de la Zona Marítima del Estrecho. Luego, cuando con los años hubo posibilidad de estudiar este episodio histórico con un poco de perspectiva, el informe se destruyó debido al incendio que se produjo en este Archivo de la Marina, por lo que la documentación ha continuado siendo una incógnita a nivel de investigación, de ahí el interés del testimonio que traemos a este reportaje.

El objetivo de la operación era la invasión de los Aliados de Sicilia.
El objetivo de la operación era la invasión de los Aliados de Sicilia.

Pero, además, Iski y Eduardo conocen otros muchos detalles de este episodio de espionaje. Por ejemplo, ambos reconocen que el cuerpo de William Martín fue seleccionado en un hospital inglés por un prestigioso patólogo británico, que consideró que en el sur de España no habría nadie suficientemente preparado como para hacer una autopsia de forma correcta, por lo que no se percatarían de que esta persona no había muerto ahogada. Sin embargo, según los Fernández Jurado, “posteriormente, este patólogo  le envió una carta a mi abuelo para pedirle disculpas por haber pensado que en Huelva no habría profesionales preparados, cuando, en realidad, había hecho una autopsia perfecta”.

Cartel de la película 'El Hombre que nunca exisitió'.
Cartel de la película ‘El hombre que nunca existió’.

Es más, la importancia de la figura de su abuelo, como autor de la autopsia, fue tan destacada que cuando se puso en marcha el proyecto de la película sobre William Martin, los responsables de la cinta invitaron a Eduardo Fernández del Torno para que apareciera en el filme y se interpretara a sí mismo haciendo la autopsia. “Mi abuelo, sin embargo, no quiso aparecer en la película, porque consideró que él era médico y que no era algo serio hacer de actor, así que desestimó la invitación. Eso sí, después mi padre intervino en el acto que se celebró en el cine Rábida de Huelva con motivo del estreno de la película. Incluso, el periodista onubense Ricardo Vada, que se encontraba en Alemania, le envió una foto a mi abuelo de la fachada de un cine alemán, donde aparecía un anuncio de la cinta con una gran imagen suya, como uno de los personajes clave de la historia”, recuerdan Iski y Eduardo.

El cuerpo de William Martin fue arrojado al agua por un submarino. / Foto: puntaumbria.es
Submarino ‘Sherap’ que trajo el cadáver, desde Holly Loch hasta la Costa de Huelva. / Foto: puntaumbria.es

Otra curiosidad de aquel acontecimiento se produjo en los años sesenta, cuando vino a Huelva el comandante del submarino desde el que se lanzó el cuerpo del vagabundo al agua. Tal y como nos cuentan los hermanos Fernández Jurado, “este hombre llegó al puerto onubense como responsable de un mercante. Y aprovechando su presencia en Huelva se entrevistó con mi padre, asegurándole que la operación estuvo a punto de fracasar debido a que el submarino estuvo esperando hasta tres días que el litoral onubense quedara vacío, pero en ningún momento sucedía esto. El motivo no era otro que en la España de los años cuarenta, en plena posguerra, los onubenses tenían que buscarse la vida como podían ante la situación de carestía económica, por lo que era muy habitual salir a pescar o a coger coquinas para comer. Finalmente, después de muchas horas sumergido, cuando estuvieron a punto de dar por fracasada la operación, en un momento de la noche pudieron arrojar el cuerpo al mar”, siendo encontrado, como sabemos, por un marinero de Punta Umbría, por José Antonio Rey María.

La historia atrae a muchos turistas al Cementerio de La Soledad de Huelva.
Una historia que sigue generando mucho interés.

Del mismo modo, otras peculiaridades de la historia desvelada por estos dos conocidos onubenses se refieren a que parecía que los alemanes querían creer que la documentación que portaba aquel hombre que apareció en las Costas de Huelva era verdadera. Porque, “si se hubieran fijado bien, se hubieran percatado de una serie de detalles que mostraban que todo era un montaje de los británicos. Así, junto a la documentación falsa, el vagabundo llevaba otras pistas en las que los ingleses habían cometido algunos errores. Sin ir más lejos, el supuesto soldado del Ejército inglés llevaba un ticket de un club nocturno que tenía la misma fecha del día en el que apareció, con lo que era imposible que hubiera estado allí. Y, del mismo modo, tenía otra factura de comida fechada dos o tres días después de aquella jornada”.

Cementerio de La Soledad, donde se encuentra la tumba de William Martin.
Cementerio de La Soledad, donde se encuentra la tumba de William Martin.

Con todo, finalmente, los alemanes cayeron en la trampa, por lo que la estrategia diseñada para despistar a la inteligencia alemana sobre el lugar de desembarco de las tropas aliadas fue un tremendo éxito, desembarco que se efectuó en Sicilia el 9 de julio de 1943, dando comienzo la conquista de Europa. Y es que la ‘Operación Carne Picada’ sólo vino a poner de manifiesto que la situación geográfica de Huelva era estratégica, tanto para los nazis como los Aliados, de ahí que las principales potencias mundiales estuvieron muy pendientes de lo que sucedía aquí durante todo el conflicto bélico.

Detalle de la lápida de William Martin. / Foto: puntaumbria.es
Detalle de la lápida de William Martin. / Foto: puntaumbria.es

Una historia, por tanto, de gran interés al tener a Huelva como protagonista de un episodio de espionaje internacional en los años cuarenta del pasado siglo XX, en plena Guerra Mundial. La cuestión, sin duda, no es menor. Sin embargo, para Eduardo y para Iski era una historia familiar que su padre les contaba como una anécdota más cuando eran pequeños. Además, curiosamente, ambos tuvieron la posibilidad de ver cuando condecoraron a William Martin, porque en aquel momento estaban jugando al fútbol en las inmediaciones del Cementerio de La Soledad.

Portada de la segunda edición del libro de Diego Lopa.
Portada de la segunda edición del libro de Diego Lopa.

Con todo, a estos hermanos les llama mucho la atención la enorme repercusión que la historia de William Martin ha tenido en los últimos años, “sobre todo porque aquí en Huelva se conoce este episodio desde siempre y nunca se le había dado demasiada importancia, de ahí que nos sorprenda que ahora haya tantos investigadores interesados en desgranar los detalles de la identidad de ‘El hombre que nunca existió’. (…)

Portada de la primera edición del libro.
Portada de la primera edición del libro de Copeiro y Nielsen.

En este aspecto, en nuestra opinión, si realmente hacemos justicia, la primera persona que habló sobre este tema fue José María Segovia, que inició un camino que luego han continuado Diego Lopa, haciendo una recopilación de diferentes fuentes, y, después, el libro de Copeiro y Nielsen, sin olvidar un trabajo que llevaron a cabo los alumnos del IES Pablo Neruda de Huelva, que está bastante completo”.

No habían tenido ocasión de contar esta historia, de ahí que hayan querido compartirlo con los lectores de HBN.
No habían tenido ocasión de contar esta historia, de ahí que hayan querido compartirlo con los lectores de HBN.

En este aspecto, los hermanos Fernández Jurado comentan que, salvo un reportaje que hizo Televisión Española, “nunca nadie nos ha preguntado sobre este asunto, cuando, por tradición oral, somos los que podemos hablar con cierta base sobre la autopsia. Ya decimos que, para la gente de Huelva, hasta ahora no era algo importante. En parte, porque nuestro abuelo era un cachondo, le gustaba gastar muchas bromas, de ahí que quizás no le prestaran mucha atención cuando hablaba de este tema”.

Imagen del entierro en la película de William Martin. / Foto: Col. Jesús Copeiro.
Imagen del entierro en la película de William Martin. / Foto: Col. Jesús Copeiro.

Con todo, para concluir, Iski y Eduardo Fernández Jurado quieren hacer esta aportación sobre lo que supuso la figura de William Martin y, aclaran, que “no queremos ni desmentir ni apoyar ninguna tesis públicamente, si no dejar constancia de lo que nos contó en su día nuestro padre sobre la verdad de aquella autopsia, sobre todo después de que el documento oficial haya desaparecido”.

En definitiva, una aportación de la que dejamos constancia para que sea tenida en cuenta a partir de ahora. Y es que estamos seguros que la historia de William Martin continuará dando que hablar. 

De todas formas, si quieres conocer más detalles sobre este apasionante episodio de la historia de Huelva, puedes acercarte a otros artículos, como los siguientes:

http://huelvabuenasnoticias.com/2016/01/01/las-claves-de-la-verdadera-historia-de-william-martin-el-hombre-que-nunca-existio-ni-era-un-mendigo-ni-esta-enterrado-en-huelva-2/

http://huelvabuenasnoticias.com/2014/02/07/lo-que-nunca-te-han-contado-de-william-martin-el-hombre-que-nunca-existio/



5 Responses to "Sale a luz toda la verdad de la autopsia de William Martin, con detalles desconocidos hasta ahora"

  1. Emilio   8 diciembre 2016 at 9:50 am

    Aún no salgo de mi asombro con lo que da de sí este nombre…..no obstante es de reconocer que la autora del artñiculo ha sabido plasmar de una forma tan sutil y lectora lo que por medio de manifestaciones verbales ha recogido. Nuevo para mi esta investigación….Felicidades querida amiga….sigues en tu linea…

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  2. adelaro52   11 diciembre 2016 at 8:57 pm

    Vuelvo del puente a mi pueblo y me encuentro con este sugerente artículo, pero al leerlo detenidamente me parece percatar ciertos errores o desaciertos, los cuales no se qué origen pueden tener y que deslucen el mismo. Soy seguidora de este tema de William Martin desde hace muchos años, desde que leí “Espías y neutrales: Huelva en la IIGM” de Copeiro, año 1996. No he tenido la oportunidad de leer “El enigma de William Martin” (1998) de Jose María Segovia, pero he leído “Las caras ocultas de Huelva” de Diego Lopa (2011) y el último libro de Copeiro junto a Nielsen (2014).
    La autopsia no pudo realizarse en el antiguo cementerio de San Sebastián, ya que fue clausurado el 2 de enero de 1928 realizándose a partir de entonces los enterramientos en el nuevo Cementerio de “La Soledad”, y en el año 1943 ya estaba operativo el Depósito donde se realizaban las autopsias en este último.
    Por otra parte, en todos los libros que he leído, se remarca que el submarino inglés llegó el 29 de abril a Huelva. No pudo realizar la operación ese día por los pescadores de la zona y la llevó a cabo la madrugada del 30.No tuvo que esperar tres días sino uno.
    También he leído como estos señores manifiestan en el artículo que nadie les ha preguntado por este asunto. No se si esto es una mala interpretación pero Copeiro en su primer libro parece que entrevistó a su padre por el tema de William Martin y Diego Lopa dice que se reunió varias veces con su amigo de la infancia Isqui para tratar este tema…. entonces ¿?
    Y ahora alguna reflexión. Leí en el libro de Diego Lopa que Spilbury, el patólogo inglés ,se suicidó. En su momento sentí curiosidad por este hecho y pude saber que se suicidó en 1947.¿Cuándo le escribió la carta al médico de Huelva? Siendo todo tan secreto y hecha la operación en 1943 me resulta raro, no se.
    Saludos.

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  3. José Luis Martín Pérez   12 diciembre 2016 at 3:27 pm

    Huelva en la II Guerra Mundial, fue un nido de espías, vigilando los barcos que frecuentaban nuestro puerto para habitual la miento y reportaje.
    Aunque principalmente el control erá de los ingleses (mi padre trabajó para ellos) con enlace en Gibraltar. El Puerto era el feudo delos alemanes.
    Una historia

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  4. Juan   14 diciembre 2016 at 2:46 pm

    EN HUELVA SIEMPRE SE HA SALIDO A PESCAR Y A COJER COQUINAS, POR LO QUE DECIR QUE POR LA POSGUERRA….NO TIENE NADA QUE VER. SIEMPRE SE A PESCADO, AUNQUE AHORA NO HAY TANTO COMO ANTES, Y ENCIMA HAY QUE PAGAR POR CAÑA, POR BARQUITO, POR CAPTURAS, ETC.

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  5. Enrique   15 diciembre 2016 at 12:18 am

    Me parecen de lo más acertadas las aclaraciones de adelaro así como sus reflexiones, dan que pensar.Por otra parte existe otro error, en el cartel de la película que se muestra en el artículo ya que vemos la portada de un libro, no el cartel de la película.

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