Dos investigadores onubenses descubren la identidad del chino enterrado en Riotinto

'Jesús' Shong Diediez Meeme descansa desde 1917 en la Cuenca Minera, donde llegó con la compañía de equilibristas y gimnastas la Troupe See-Hee. Así se desprende del estudio realizado por Alfredo Moreno y Gilberto Hernández, que nos cuentan cómo han desentrañado la historia de este ciudadano asiático.

Fotografía de 'Jesús' Shong Diediez Meeme, el ciudadano chino enterrado en Riotinto.
Fotografía de ‘Jesús’ Shong Diediez Meeme, el ciudadano chino enterrado en Riotinto.

A.R.E. A modo de curiosidad, en Minas de Riotinto siempre se ha comentado entre los vecinos que en el cementerio del municipio hay un chino enterrado. Una historia que podría sonar justamente a cuento chino, el de ‘el chino de Riotinto’, pero que ahora, gracias a una investigación llevada a cabo por los onubenses Alfredo Moreno Bolaños y Gilberto Hernández Vallecillo, ha sido arrancada del imaginario colectivo para cobrar pleno realismo.

Al parecer, sí es cierto que los restos de un ciudadano del país asiático reposan en el actual camposanto de la localidad minera, un descanso eterno en nuestra tierra que fue completamente fortuito, pues el destino quiso que ‘Jesús’ Shong Diediez Meeme, natural de Pekín, falleciera en Riotinto el 13 de marzo de 1917 por causas naturales. Pero, ¿cómo han llegado a descubrir Moreno y Hernández la identidad del chino?

Concha Espina. / Foto: www.frasescelebres.com
Concha Espina asegura que durmió en Nerva en la cama donde días antes había fallecido un chino. / Foto: www.frasescelebres.com

La clave, aunque parezca sorprendente, estaba en la escritora cántabra Concha Espina, autora de la novela El metal de los muertos (1920). Ésta vivió durante una temporada en Minas de Riotinto y Nerva para documentarse y escribir esta obra, en la que denunciaba las penosas condiciones en las que trabajaban los mineros de la época. Así lo explica el periodista onubense Juan Carlos León Brázquez en su último libro, El periodismo literario de una novela social. Génesis de ‘El metal de los muertos’, un ejemplar que presentó en la Cuenca Minera en febrero de 2015.

Durante este acto, al que acudieron Moreno y Hernández, León Brázquez dio lectura a un artículo titulado ‘Riesgo y aventuras del novelista’ que Concha Espina publicó en el diario La Libertad el 1 de julio de 1934 y que decía así:

“En Nerva no encontré más posada que el cuarto interior de una taberna, en cuya cama se había muerto pocos días antes un chino, perteneciente a una compañía de bailarines”.

La Troupe See-Hee era uno de los grupos circenses más importantes de Europa a principios del siglo XX.
La Troupe See-Hee era uno de los grupos circenses más importantes de Europa a principios del siglo XX.

Como es lógico, Alfredo y Gilberto asociaron este hecho que relataba Espina a la historia de la tumba del chino, y empezaron a investigar si se trataba de la misma persona. Al menos tenían una pista, el hombre formaba parte de un circo o espectáculo circense itinerante, algo así como un Circo del Sol en nuestros días. Si eso era así, probablemente los medios de comunicación de la época se habrían hecho eco de la llegada de la compañía a la provincia de Huelva.

Recorten de 'La Provincia' donde recogen la actuación de la Troupe See-Hee.
Recorten de ‘La Provincia’ donde recogen la actuación de la Troupe See-Hee.

Tirando de hemeroteca, dieron con varias noticias sobre la Troupe See-Hee, un grupo de artistas chinos de la provincia de Shantoh, en concreto dos mujeres y cinco hombres, que realizaban juegos malabares y acrobáticos y que estaban de turné por España tras haber pasado por teatros de Francia, Inglaterra, Alemania y América. En nuestro país debutaron en Reus, en mayo de 1914, y luego actuaron en ciudades como Valencia y Madrid.

Asimismo, los investigadores hallaron en la Biblioteca Nacional ejemplares de la revista de espectáculos Eco Artístico, que recogen que la compañía pasó por el Teatro Reina Victoria de Nerva y también por Minas de Riotinto, actuando en este último el 1 de marzo de 1917, según se desprende de un artículo localizado en el diario onubense La Provincia.

En este mismo periódico, días más tarde, en concreto en la edición de noche del 14 de marzo de 1917, Moreno y Hernández hallaron la siguiente información:

“Hoy se ha verificado el entierro del cadáver del que fue en vida padre del director de la troupe «See Hee» que en la pasada semana actuó en nuestro coliseo. Enviamos nuestro sentido pésame a la familia”.

El chino falleció en Riotinto según el diario 'La Provincia'.
El chino falleció en Riotinto según el diario ‘La Provincia’.

Así pues, no había duda de que el cabeza de familia de la compañía china había muerto en nuestra provincia. Ya con los datos en la mano, los onubenses acudieron al Registro Civil de Minas de Riotinto, donde encontraron el acta de defunción de ‘Jesús’ Shong Diediez Meeme, natural de Pekín y fallecido en la localidad minera el 13 de marzo a las 19.00 horas por un carcinoma de estómago a los 61 años. Estaba casado con María Shong y tenía dos hijos, Shong Sie Hei, al que llamaban José, director de la Trop See-Hee, y Chimbon.

Acta de defunción de Jesús Shong.
Acta de defunción de Jesús Shong.

En este punto, a los onubenses les surge una gran duda. Concha Espina sitúa la fonda donde falleció el artista asiático en Nerva, por lo tanto, lo normal hubiera sido que el acta de defunción se registrara en Nerva y el cuerpo se enterrara en esta localidad y no en Riotinto. “Vamos a buscar si entre febrero y abril de 1917, porque la escritora estuvo allí en mayo, hubo otro chino que se alojara o muriera en Nerva, aunque nosotros pensamos que fue un error del periódico y que la fonda de la que hablaba Espina estaba en Riotinto“, afirma Alfredo Moreno.

En cualquier caso, Jesús el chino fue enterrado en el cementerio católico de Riotinto (ni en el civil ni en el protestante), situado por entonces al norte de la barriada de Mesa Pinos. De cómo fueron las pompas fúnebres, los investigadores han hallado un relato en el libro Recuerdos de sucesos ocurridos en Minas de Riotinto, de Fernando Durán García, en el que se recogen narraciones de principio de siglo XX sacadas de notas escritas por Manuel Durán Pernil, padre del autor. Así, en la publicación se lee textualmente:

“El entierro salió desde la fonda de Tía María que estaba en el Coso o sea frente a la estación de ferrocarril, por una carretera que iba desde allí por el Ayuntamiento viejo y llegaba a la ermita de Santa Bárbara y al Cementerio. En el entierro quemaban papeles y le echaban arroz”.

El actual sepulturero de Riotinto junto a Alfredo Moreno frente a la tumba de Jesús Shong.
El actual sepulturero de Riotinto junto a Alfredo Moreno frente a la tumba de Jesús Shong.

Pero la historia de Jesús el chino no acaba aquí. Unos años después de su fallecimiento, el municipio de Riotinto construyó su actual cementerio, el de Santa Bárbara, en la zona de Fuentefría y, como no, los restos que reposaban en el más antiguo fueron exhumados y trasladados al nuevo. Los de Shong también se depositaron en este camposanto. Al parecer, aunque su lápida original se perdió, en la nueva tumba, que se encontraba a la izquierda del pasillo central, unos 20 metros antes de llegar a la capilla, le colocaron una bonita ornamentación, una especie de baranda de hierro, todo ello según recordaba el padre de Fernando Durán y que éste recogió en el libro antes citado.

Pero aquella decoración y todo lo que rodeaba a la tumba desapareció, dejando un hueco ‘en blanco’ en el suelo, aunque hay vecinos que aún la recuerdan, como el propio Alfredo Moreno, quien con 15 años asegura que visitó el camposanto y le llamó la atención la ornamentación y la extraña letra que tenía una de las tumbas…

Gilberto Hernández y Alfredo Moreno junto a uno de los hijos del anterior enterrador.
Gilberto Hernández y Alfredo Moreno junto a uno de los hijos del anterior enterrador.

A pesar de que el tiempo borró las huellas de la existencia del chino, “los hijos del anterior sepulturero de Riotinto, Manuel y Juan José Rocha Sánchez, se acordaban de la situación de la tumba, justo donde decía el padre de Fernando Durán, a mano izquierda del pasillo, antes de llegar a la capilla”, explica Moreno.

Pero para corroborar que aquella era la morada eterna de Jesús Shong, los investigadores pidieron al actual sepulturero de Minas de Riotinto, Antonio González Sutilo, que buscara en el libro de apuntes del propio cementerio, a ver si había algún rastro del artista asiático. Así, hasta que un día, éste llamó asegurando: “He encontrado al chino”. Y exactamente ahí estaba, donde lo recordaban los vecinos, en la cuartelada 6, fosa nº 47, hoy calle Santa Elena nº 47, donde fueron depositados los ‘restos de Jesús Shong chino’ el 17 de abril de 1923 según aparece en las notas del sepulturero.

El nombre de Jesús el chino apareció en el libro de apuntes del cementerio.
El nombre de Jesús el chino apareció en el libro de apuntes del cementerio.

Resuelto el misterio, como curiosidad cabe destacar que el Archivo China-España, un proyecto de la Universitat Oberta de Catalunya financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación que representa una gran base de datos virtual sobre la presencia china en nuestro país desde el siglo XIX, no tenía conocimiento de la defunción de Shong en Riotinto hasta ahora. “Sabían que la Troupe See-Hee había actuado en España, pero no que uno de sus miembros había fallecido y estaba enterrado aquí. Por eso están muy interesados en nuestra investigación”, explica Alfredo Moreno.

Pilar Shong, nieta de Jesús, fue una conocida cupletista española.
Pilar Shong, nieta de Jesús, fue una conocida cupletista española.

Otra de las peculiaridades de esta historia, según apuntan sus autores, es que el hijo mayor de Jesús tuvo una niña dos meses después de la muerte de su padre. La niña, nacida en un pueblo de Valencia, se llamó Jua-Land, aunque más tarde, en 1928, fue bautizada en Madrid y pasó a llamarse María del Pilar. Desde muy pequeña y hasta que su padre disolvió la Troupe en 1927, la joven trabajó en la compañía familiar, convirtiéndose más tarde en una cupletista muy conocida en los teatros españoles, Pilar Shong, además de hacer sus pinitos como actriz en varias películas de los estudios cinematográficos de la U.F.A. en Berlín.

¿Nueva fosa de la Guerra Civil en Riotinto? Por otro lado, al margen de la apasionante historia del chino de Riotinto, durante su investigación, Moreno y Hernández han encontrado indicios para afirmar que en el cementerio de Santa Bárbara existe una fosa común de la Guerra Civil de la que no se tenían noticias hasta ahora.

La compañía estaba formada por dos mujeres y seis hombres.
La Troupe recorrió Europa con un enorme éxito.

Al parecer, buscando en el libro de apuntes del anterior sepulturero han encontrado nombres que no están registrados en ningún otro sitio. “De todos estos cadáveres hemos encontrado las tumbas de cuatro o cinco diseminadas por el cementerio, pero los demás no sabemos dónde están enterrados”, explica Alfredo. Ello les ha llevado a pensar que existe una fosa común en el camposanto y además tienen cierta idea de la localización de ésta, en un sitio “donde no se han hecho más enterramientos. Sí a un lado y otro de este emplazamiento, pero no en él”, asegura el investigador.

En este sentido, los onubenses están  llevando a cabo un trabajo sobre Memoria Histórica que esperan que sea tan fructuoso como el de la resuelta identidad del chino de Riotinto.



3 Responses to "Dos investigadores onubenses descubren la identidad del chino enterrado en Riotinto"

  1. Emilio   17 noviembre 2016 at 10:06 am

    Felicidades a ambos, por el estudio y, lo que aún queda por descubrir, verdad amigos????. Un abrazo.

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  2. ALVARO SANCHEZ OLMO   17 noviembre 2016 at 2:36 pm

    Apasionante la historia de este chino y encomiable la labor de estos investigadores, esperemos que se respete la tumba, incluso que se mejore en todo lo posible, siempre estará en la historia del pueblo,-Un saludo de un corteganés, desde Palma Mallorca

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  3. Mi padre, me comentaba del entierro del Chino.   20 enero 2017 at 12:55 pm

    Mi padre me comentó el traslado del cuerpo al cementerio nuevo.

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