Mi amigo el nudista

Uno no está acostumbrado a encontrarse a su amigo así, con todo lo que cuelga, y hablarle de cualquier cosa.

Juan Carlos Jara. Mi amigo es nudista. Y probablemente lo sea de toda la vida. Nunca me lo ha dicho pero seguro que es nudista de toda la vida. El otro día, mientras paseaba entre las dunas, me encontré a mi viejo amigo. Sí, al nudista. Estaba tomando el sol plácidamente y, claro, miré apresuradamente para otro lado. Y es que mi amigo, por lo visto, gusta de irse a la playa y tomar el sol como su madre lo trajo al mundo, sin avisar antes a sus amigos de que él es nudista. Y no, eso no tiene nada de malo. No tengo ninguna duda, faltaría más. Pero uno no está acostumbrado a encontrarse a su amigo así, con todo lo que cuelga, y hablarle de cualquier cosa. Porque es que, claro, si te lo encuentras jugando al ajedrez y no sabías que era ajedrecista, pues le preguntas por ello, le hablas de cómo lleva la partida, elogias su último movimiento o el jaque que acaba de dar… Y si te lo encuentras en la cola del cine -y cuando digo cola me refiero a una fila de personas- pues le preguntas qué película va a ver o incluso le recomiendas otra que tú ya has visto.

¿Pero qué le dices si te lo encuentras desnudo? ¿Le haces referencia a lo que está haciendo y a lo que se le ve o simplemente hablas con él como si nada, como no dándote cuenta de que está sin ropa? Y si optas por lo segundo, por hablar del tiempo u otros temas banales, ¿hacia dónde miras? ¿Y si se te va la mirada hacia abajo, ya entonces sí le sacas el tema o sigues hablando de las olas tan grandes que hay en el mar?

Sé que son problemas de mi edad y, quizás, de mi generación. Pero yo, y espero que sepan perdonarme, prefiero encontrarme a mi amigo en el Holea y preguntarle qué está comprando y dónde piensa comer algo. Allí, si le pregunto qué hace, me dirá que está comprando tal o cual prenda o, simplemente, que está “echando el sábado”. En la playa y en la situación antes descrita, en cambio, si le pregunto “¿qué haces?”, lo más probable es que me responda “¿pues no lo ves?”. Y ahí, sin duda, tendría que darle la razón aunque, maldita educación sexual que nos dieron, lo hiciese ruborizándome.



2 Responses to "Mi amigo el nudista"

  1. Nazaret   18 noviembre 2016 at 3:34 pm

    Jajajaja menuda situación y maldita educación que nos dieron jaja. Estamos a tiempo de enmendarlo con nuestros hijos e hijas.

    Responder
  2. Juan Carlos Jara   19 noviembre 2016 at 12:29 am

    Pues sí, Nazaret. No nos prepararon para afrontar un momento tan sencillo como ése. De lo que tampoco estoy seguro, y válgame la redundancia, es de que estemos preparados para preparar a nuestros hijos.

    Responder

Deje un comentario

Su dirección de correo no será publicada.