Notas históricas de la paradisíaca isla de Bacuta

Antonio José Martínez Navarro nos acerca la historia de este enclave onubense, desconocido por muchos, que su proximidad con la capital y sus características geográficas, le han valido para multitud de actividades relacionadas con el mar.

Isla de Bacuta, frente al muelle.
Isla de Bacuta, frente al muelle.

Antonio José Martínez Navarro. La isla de Bacuta se encuentra situada en el término municipal de Huelva y forma parte de las marismas del Odiel. Está limitada al Norte por el estero de Bacuta; al Sur por el del Burro; al Este por la ría Odiel, y al Oeste por el Canal de la Mojarra. La extensión superficial de la isla de Bacuta alcanza los 180.000 metros cuadrados.

A lo largo de su historia, su proximidad con la capital y sus características geográficas le han valido para multitud de actividades relacionadas con el mar. Así, han sido varios los industriales que han instalado en ella vivero de peces, como Eduardo A. Martínez Pérez, quien el 21 de octubre de 1899 presentaba “en el Gobierno civil una instancia dirigida al Ministro de Fomento, acompañada de Memoria, planos y presupuestos, en solicitud de autorización para ocupar parte de las marismas.

Isla de Bacuta, explotación salinera.
Isla de Bacuta, explotación salinera.

Los documentos presentados se estiman suficientes para la instrucción del oportuno expediente de terrenos de dominio público, y para los efectos que se determinan en el artículo 46 de la Ley de Puertos y 10 de la Instrucción de 20 de agosto de 1883…>>.
Las marismas de Bacuta fueron aprovechadas para diversos fines como hemos observado, conozcamos, en 1884, su utilización como depósito de dinamita del Sr. Thomas Morrison (Legajo, número 258)




<<Adjunto remito a V. S. una instancia formulada por don Thomas Morrison pidiendo la concesión de un depósito para dinamita al sitio denominado Marismas de Bacuta y el informe de la Comandancia de Marina para que en vista de estos documentos se sirva informar lo que estime pertinente. Dios… Huelva, 23 de mayo de 1884. Eduardo Fernández de Rodas…>>.

Tras el informe favorable de la Comandancia, tendría que superar otros del arquitecto municipal….:




<<Huelva, 30 de mayo de 1884. Para evacuar el servicio que V. S. se sirvió recomendarme en su orden de 23 del que rige, número 1133 con la solicitud de don Thomas Morrison para aviarme del arquitecto municipal los antecedentes quien los devuelve con oficio que a la letra dice así:

“He recibido el expediente instruido a instancia de don Thomas Morrison en solicitud de que se le consienta establecer un depósito para dinamita al sitio de las marismas de Bacuta, a tenor de lo que indican los planos que se acompañan, y encontrando cumplidos los requisitos que marca la Real Orden de 11 de enero de 1865, creo procedente emita V. S. informe favorable. Dios… Huelva, 28 de mayo de 1884. Trinidad Soriano…. “

Y lo traslado a V. S. en remisión de los datos para que en su vista se sirva resolver lo que en justicia corresponda. Dios…. >>.

Sendero Calatilla de Bacuta, ruta muy atractiva para el caminante.
Sendero Calatilla de Bacuta, ruta muy atractiva para el caminante.

Veinte días más tarde, el Ayuntamiento aprobaba la pretensión del fundidor británico (Legajo, número 258):

<<Sr. don Thomas Morrison. 19 de junio de 1884. El Ilmo. Sr. Gobernador civil de la provincia en orden de esta fecha me dice lo que copio:

“Sección de Fomento. Puerto. Número 1305. En vista presentada en este Gobierno civil por don Thomas Morrison en solicitud de autorización para la instalación provisional de un depósito para dinamita al sitio denominado Marismas de Bacuta, he acordado acceder a la pretensión solicitada al referido Sr. Morrison, previniéndole adopte las medidas oportunas para evitar cualquier accidente lamentable y que la construcción para el referido depósito, deberá ser reconocida por persona competente dándome cuenta en su día de dicho reconocimiento por conducto de V. S.
Lo que participo a Vd. para su conocimiento y a fin de que lo haga saber al citado Sr. don Thomas Morrison a los efectos oportunos. Dios…Huelva, 19 de junio de 1884. P. O., José María Polo…”.

Y lo traslado a Vd. para que le conste a los fines consiguientes. Dios…>>.

La isla de Bacuta tuvo muchas finalidades a lo largo de los años. Así, en Oficios y Minutas de 1885 se solicitaba construir una caseta de madera en dicho lugar:

<<Sección 2ª. Negociado de Obras. Número 266. Adjunto remito a V. S. escrito presentado en este Gobierno por don Rafael García Andivia en solicitud de permiso para construir una caseta de madera en el sitio llamado Isla de Bacuta, a partir de que V. S. acuerde lo que corresponda. Dios… Huelva, 16 de diciembre de 1885. Salvador González Montero…>>.

En la isla de Bacuta existió en el último tramo del siglo XIX un depósito de efectos de explosión. Así, todo industrial que recibiera material de este carácter debía depositarlo en la citada ínsula (Legajo número 265)

<<Huelva, 20 de agosto de 1886. Sr. Juez. En uso de la autorización que se ha servido Vd. conferir en esta fecha se procedió al reconocimiento de la casa de doña María Moretó viuda de don Manuel Cuenca, calle Monasterio, 25. Se encontraban allí, trece cajas de pólvora que por sus malas condiciones de seguridad fueron extraídas inmediatamente de dicho edificio entregándose al lanchero Antonio Rodríguez para que fueron conducidas a la isla de Vacuta (¡) en tanto que la dueña de las citadas cajas no se hace cargo de ella y satisfacen los gastos que se verifican en la conducción. Lo participo a V. S. para que le conste a los efectos consiguientes. Dios…>>.

A través de un oficio perteneciente al Legajo número 265, sabemos que la industrial recibió la orden de trasladar el material a la isla de Bacuta:

<<Doña María Moretó, viuda de don Manuel Cuenca. Huelva, 20 de agosto de 1886. las trece cajas de pólvora encontradas en su casa habitación en mal estado de seguridad han sido entregadas con la debida intervención al lanchero Antonio Rodríguez a fin de que fueran conducidas del lado allá del río a la isla de Bacuta en tanto que Vd. llene los requisitos que son precisos para su exportación al punto que le convenga: pero no podrá disponer libremente de la expresada pólvora en tanto no satisfaga todos los gastos que ocasionados y se verifican hasta sin perjuicio instruya las disposiciones que se dicen para corregir las faltas cometidas. Dios…>>.

Tres días más tarde, recibía doña María de Moretó, que era la industrial, el encargo de que abonara los gastos de traslado desde la calle Monasterio a la isla de Bacuta (Legajo número 265):

<<Doña María Moretó, viuda de Cuenca. Huelva, 23 de agosto de 1886. En 20 del actual se comunicó a Vd. orden para que la pólvora retirada de su casa habitación se importara o depositara con las debidas seguridades, satisfaciendo Vd. todos los gastos que se hubiera ocasionado.
Hasta hoy ha estado ocupada la lancha debidamente instruida.
La citada pólvora ha sido entregada por el patrón Antonio Rodríguez a don Juan Cornejo en los almacenes de la isla de Bacuta.
Espero, pues, satisfaga al indicado patrón la suma de cincuenta y ocho pesetas sin falta ni pretexto alguno…>>.

Varios días más tarde, el Sr. Juez le comunicaba al alcalde cómo estaba el asunto de las trece cajas de pólvora (Legajo número 265):

<<Sr. Juez de Instrucción de Primera Instancia. Huelva, 27 de agosto de 1886. Reproduzco la comunicación que dirigí a V. S. en 20 del actual, con el número 1094 en el incidente del depósito de pólvora que tenía establecido doña Manuela Moretó viuda de don Manuel Cuenca, sin autorización, en la casa número 25 de la calle de Monasterio.
En el mismo día dirigí a la misma señora el oficio que se indica y habiéndose presentado los lancheros que prestaran servicio lo que le corresponde por el trabajo realizado se negó a verificar el pago sin obtener antes la oportuna orden de V. S. La pólvora estaba a cargo del lanchero Antonio Rodríguez con la debida intervención tres días por cuyo servicio exige cincuenta pesetas. El de igual clase José Lozano reclama cinco pesetas por haber ido a la isla de Vacuta (¡) a conducir y relevar el agente de la autoridad encargado de la intervención de la expresada pólvora y tres pesetas que por igual servicio exige José Morales.
Doña María Moretó no procuró como debiera que al segundo día de la intervención de la pólvora hubiera sido extraída con las seguridades necesarias o almacenadas, sin licencia de ella, triplicó los gastos y por esto que las 58 pesetas…Huelva…. >>.

El día 30 de agosto, el Juez le remitía el siguiente oficio a doña María Moretó:

<<Recibido en este Juzgado la comunicación de V. S. de fecha 27 del actual número 1182, referente a los gastos que ha ocasionado la estación de pólvora de la casa de doña María Moretó, tengo el gusto de contestarle que habiendo sido dicho efecto entregado desde hace tiempo a la expresada señora como de su pertenencia por auto dictado a su instancia en lo de abintestato de don Manuel Cuenca, por virtud de los cuales fueron en un principio intervenido, este Juzgado no puede intervenir de modo alguno en la exacción de dichos gastos, a no ser que ese municipio, por los medios que la ley le concede no pudiera efectuarlo, y fuera, por ello, preciso alguna procedencia judicial. Dios… Huelva, 30 de agosto de 1886. José María López…>>.

El día 31 de agosto de 1886 se terminaba el mes y el asunto incoado casi dos semanas antes con el ultimátum del Municipio, encontrado en el Legajo número 265, que decía:

<<Doña María Moretó. 31 de agosto de 1886. Después de haber consultado con el señor Juez de primera Instancia del partido, tengo necesidad de participar a Vd. que si en el día de mañana no satisface todos los gastos causados en la estación y conducción de la pólvora aprehendida en la calle de Monasterio número 25 se ejecutará desde luego la vía de apremio…>>.

Pero los infortunios de doña María aún no habían acabado. Así, en mayo de 1887, se le advertía que debía trasladar la pólvora del depósito de la isla de Bacuta, de donde había sido desalojada, al sitio o destino de venta de la misma (Legajo número 266):

<<María Moretó. 2 de mayo de 1887. El encargado del depósito que existe en la isla de Vacuta (¡), ha dado conocimiento a esta Alcaldía de que encontrándose lleno el referido edificio ha tenido necesidad de sacar fuera de él, hallándose a la intemperie, las cajas de pólvora que de la pertenencia de Vd. allí se encontraba.
Y como quiera que esto pudiera ocasionar algún siniestro, y con el fin de cortarlo he acordado que inutilice dicha materia explosiva o la lleve inmediatamente al sitio distante de esta ciudad depositándola en un local que reúna verdaderas condiciones de seguridad con arreglo a las leyes. Dios… >>.

En Oficios y Minutas de 1889, número 90, (documento de Fomento. Obras Públicas) leemos un intento para convertir a parte de la isla de Bacuta en Salinas:

<<A los efectos de lo dispuesto en el artículo 16 de la Real Orden, Instrucción de 20 de agosto de 1883 y para que esa Excma. Corporación municipal emita su informe; remito a V. S. el expediente incoado a instancia de don Gumersindo Bernal sobre exacción de salinas en la isla de Bacuta a Oeste del río Odiel. Huelva, 27 de marzo de 1889…>>.

Estando alejado este punto del casco urbano de la ciudad de Huelva, es lógico que se pretendiera y acudieran otros industriales. Así, en Oficios y Minutas de 1894, en una minuta sin dependencia, número 113) leemos la siguiente noticia en escrito remitido al alcalde de la capital por el ingeniero jefe y sobre la reconstrucción de un depósito con destino a materias explosivas en Isla Bacuta:

<<A los efectos prevenidos en el párrafo tercero de la Instrucción aprobada por Real Orden de 20 de agosto de 1883, tengo el honor de remitir a V. S. el expediente y proyecto sobre autorización para reconstruir un depósito con destino a materias explosivas en Isla Bacuta, solicitada por don Juan Cornejo Falcón, rogándole se sirva emitir su ilustrado informe…>>.

También en esta misma isla el patricio huelvano José María Amo Caballero instaló en las últimas décadas del siglo XIX sus espléndidas salinas, que perduraron durante décadas. Todavía en el B. O. E. de fecha 2 de diciembre de 1977 se puede leer este aserto y por la citada publicación quedamos enterados de la concesión que le fue echa a la Empresa Aragonesas en 1974:

<<…1. Parte de la concesión otorgada a don Antonio Vázquez del Cid por Real Orden de 10 de marzo de 1914, de terrenos de marismas comprendidos entre los ríos Odiel y caños Bacuta y Mojarrera (isla de Bacuta Norte) en términos municipal de Huelva. La concesión ha sido transferida a Energías e Industrias Aragonesas por Orden Ministerial de 5 de marzo de 1974
La superficie a ocupar tendrá una anchura de 26,50 metros y la longitud será la de la carretera en la parte que atraviesa los terrenos de la concesión.
2. Parte de la concesión otorgada por R. O. de 23 de julio de 1895 a don José María Amo Caballero, para apertura de salinas en las marismas denominadas de Bacuta (isla de Bacuta, Sur), en término municipal de Huelva. La concesión fue ampliada por R. O. de 27 de marzo de 1927. Titulares: la mitad indivisa pertenece a herederos de doña Victoria Amo Miranda (D. Manuel, Dª Joaquina, Dª Josefa, D. José Luis, Dª Victoria, D. Antonio y D. Francisco de la Corte Amo), y la otra mitad indivisa a don José María Amo Miranda (actualmente sus herederos)>>.

En la sesión celebrada por la Junta de Obras del Puerto, 26 de abril de 1911, se decía:

<<…Otra del Gobierno civil remitiendo a informe dos proyectos de saneamiento de marismas en la isla de Bacuta…>>.

En 1917, se presupuestó todo para instalar un lazareto en la isla de Bacuta, cosa que no pudo llevarse a cabo felizmente. En la sesión municipal del 10 de enero de 1919, “…El Sr. de la Corte dijo que hallándose derribada la construcción del Lazareto de Bacuta debían venderse los materiales…”.
En la sesión celebrada una semana más tarde, “…En vista de moción verbal de la alcaldía sobre construcción del lazareto de Bacuta, se acordó se solicite sobre las causas que han determinado y respecto al costo de las obras necesarias para reconstruirlo…”.
Se acababa de pasar una epidemia de gripe atroz, con un altísimo número de fallecidos por ella, cuando en los últimos días de febrero de 1919 llegó un vapor que acababa de tocar los puertos de Barcelona y Gibraltar con dos enfermos de gripe a bordo. Así, se comunicaba con inquietud la llegada de este vapor en la sesión municipal del 28 del citado mes:

<<…El Sr. Pérez Hernández anuncio que el vapor “Ángel P. Pérez”, surto en este puerto, procedente de Barcelona y Gibraltar, traía a bordo dos tripulantes enfermos de gripe, los cuales pueden traer el contagio a la Ciudad, idénticamente a lo ocurrido en el pasado otoño…>>.

Y en la misma sesión municipal en la isla de Bacuta se habilitaba un pabellón o lazareto:

<<…Leída moción de la alcaldía interesando la aprobación de las medidas adoptadas para asistir con el debido aislamiento a varios enfermos de gripe llegados a bordo del vapor “Ángel P. Pérez”, a cuyo efecto se ha habilitado un pabellón en el sitio de Bacuta, con un gasto de cincuenta y una pesetas diez céntimos por utensilios, acarreos y jornales e indemnización a un enfermo, cuyos servicios no han sido llegados a utilizar, por fortuna, debiendo atenderse dichos gastos del presupuesto extraordinario…>>.

En la sesión municipal del día 29 de abril de 1919 se leía: “Escrito de don José Alberola y otros ofreciendo a venta un local para Lazareto…”.
En la sesión municipal del 24 de abril de 1970 los munícipes onubenses aceptaban las salinas de Bacuta –toda la zona de la isla- para que sus habitantes participaran en el censo general de la Nación.
En la actualidad la riqueza ornitológica de la isla de Bacuta propicia que, paulatinamente, vaya aumentando el sector turístico en la citada zona.

Salinas de Bacuta. Las salinas de Bacuta eran explotadas en el siglo XIX, siendo su primer gran industrial don José María Amo, quien en agosto de 1899 mandó insertar en los diarios locales el siguiente anuncio:

<<Salinas de Bacuta emplazadas en la bahía de Huelva. Se cotiza sobre el muelle de las salinas a boro en la bahía y sobre vagón de ferrocarril. Para hacer pedido dirigirse a su propietario, José María Amo, calle Rascón, número 13, Huelva>>.

De cualquier forma, no debemos confundir este nuevo complejo salinero con las antiguas y tradicionales salinas de la isla.
En la sesión municipal del 22 de julio de 1926, don José y doña Victoria Amo Miranda solicitan de que por el Ministerio de Fomento se les concedan terrenos de marismas en el sitio de Bacuta para destinarlos al establecimiento de salinas.
El Ayuntamiento de Huelva, días después, informó favorablemente.
En la sesión municipal del 24 de abril de 1970 se aceptaban algunos núcleos de población como perteneciente a la Entidad de población del término de la capital:

<<…Vista moción del Sr. Teniente de Alcalde, Delegado de Estadística y Empadronamiento, proponiendo que dado el desarrollo de Huelva y su término es de conveniencia, a fin de dar cumplimiento a lo dispuesto por la Superioridad, en relación con los trabajos preliminares para la formación del Censo General de la Nación, quede constituida esta ciudad en una sola Entidad de población y las diseminadas, la Alquería, Montija, Peguerillas y Salinas de Bacuta, por unanimidad de los señores concurrentes se acordó de conformidad con lo propuesto…>>.




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