Huelva redescubre a Nuestra Señora de las Angustias por su centenario

La Hermandad del Santo Entierro puso el broche de oro a la celebración del centenario de la advocación con una brillante procesión extraordinaria por las calles de la ciudad.

Hermanas de mantilla abrían el cortejo que acompañaba a la imagen
Hermanas de mantilla abrían el cortejo que acompañaba a la imagen

Sergio Borrero. El año 1916 supuso una revolución para Hermandad del Santo Entierro que la llevaría a adquirir en los sucesivos años el protagonismo e importancia que la corporación poseyó hasta 1936, cuando perdería todo su patrimonio en las revueltas de la Guerra Civil. Aquel Viernes Santo de 1916 fue la primera vez que procesionó por las calles onubenses Nuestra Señora de las Angustias, siendo éste el primer gran cambio que aquellos cofrades de principio de siglo introducirían en la Hermandad.

Cien años después corren de nuevo aires renovadores por la Ermita de la Soledad, encaminados a devolver el esplendor que otrora tuviera la hermandad oficial. De nuevo con la Virgen de las Angustias como primera protagonista.

La talla lucía radiante con su nueva corona y manto de tela
La talla lucía radiante con su nueva corona y manto de tela

La procesión extraordinaria celebrada ayer sábado 1 de octubre marcará sin lugar a dudas un antes y un después en los hermanos del Viernes Santo y en la historia de la cofradía. Huelva ha redescubierto a una advocación que en ocasiones puede pasar desapercibida en Semana Santa. Protagonizar de manera única la salida, las reformas efectuadas a su paso procesional y la nueva puesta en la calle de la imagen han ayudado a los onubenses a apreciar con otros ojos a esta maravillosa obra del ayamontino Antonio León Ortega.




Puntualmente, las hojas de la puerta trasera de la Ermita de la Soledad se abrían ante el tañer de las campanas de San Pedro y la propia ermita. En el exterior del templo, la plaza dedicada a la Virgen de las Angustias se llenaba de público que no quería perderse tan especial salida para la Hermandad del Santo Entierro. Un cortejo de unos cincuenta hermanos, de riguroso traje negro y mantilla las mujeres alumbraban con su cera el caminar del paso. El guion de la hermandad antecedía a las presidencias en las que se encontraban el presidente del consejo de hermandades de Huelva, Antonio González, algunos hermanos mayores de la ciudad y el concejal de movilidad ciudadana, Enrique Gaviño acompañando a Javier Mesa, hermano mayor del Santo Entierro.

La Plaza de San Pedro volvió a ser testigo del procesionar de la Virgen de las Angustias
La Plaza de San Pedro volvió a ser testigo del procesionar de la Virgen de las Angustias

Eran estrenos en la jornada de ayer el medallón de pertiguero, obra del orfebre manzanillero José López, representando un corazón atravesado por los siete puñales y donado por el grupo joven de la Hermandad. También se estrenó una nueva composición musical dedicada a la titular, “Madre Angustias”, que sería la primera marcha en sonar, una vez que el paso de la Virgen salió por el dintel de la puerta. El compositor onubense Jesús Perojil ha sido el autor de esta marcha que interpretó la Banda Nuestra Señora de la Cinta, que una vez más puso sus sones en la Hermandad del Santo Entierro interpretando un escogido repertorio musical con piezas de gran calidad de corte fúnebre.




Pero sin duda la principal novedad ha sido el estreno de la primera fase del proyecto de remodelación del paso procesional. Nuestra Señora de las Angustias lució por vez primera sobre las nuevas andas que se podrán ver acabadas el próximo Viernes Santo. La nueva mesa y estructura interna, la ampliación de los respiraderos y canastilla y la mayor altura de la cruz imprimían a la talla una imagen completamente renovada causando una gratísima impresión entre quienes se acercaron a disfrutar de la procesión.

Las hermandades de la Concepción recibieron a la Hermandad del Santo Entierro
Las hermandades de la Concepción recibieron a la Hermandad del Santo Entierro

Una vez abandonado la plaza trasera de la Ermita y desembocado en la Plaza de San Pedro, el cortejo recorrió cien años después las mismas calles por las que la primitiva talla procesionó en su primera salida. Escenas de gran belleza quedaron plasmadas para los cofrades que se dieron cita junto a la Virgen de las Angustias en su paso por la citada plaza, su bajada por la calle Puerto bajo un rosado cielo o su transitar por las estrechas calles del centro. A las puertas de la Parroquia de la Concepción la hermandad fue recibida por el párroco del templo, D. Diego Capado, así como una representación de todas las hermandades que tienen su sede en el templo concepcionistas. Mismo recibimiento tuvo a su paso por el convento de las Agustinas, donde esperaban a Nuestra Señora de las Angustias una representación de la Buena Muerte.

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