La tecnología en casa

La tecnología está avanzando a un ritmo superior al de nuestra propia capacidad de comprensión, pero eso da igual pues amplia la zona de confort y eso es lo prioritario.

tablet movil tecnologiaBenito de la Morena. Leo recientemente; “Año 2046. Va a poner una lavadora y se da cuenta de que hace falta jabón, pero a usted no le preocupa. Su lavadora ya lo sabía y se ha encargado de pedir el producto online gracias a los sensores que lleva el envase de detergente y que alertan cuando éste está llegando a su fin”. Igual sucederá cuando le falte yogures, leche, pan o huevos, pues su frigorífico comunicara online con el supermercado elegido y este le enviara en muy poco tiempo el pedido telemático, probablemente a través de un drone.

Y es que la tecnología está avanzando a un ritmo superior al de nuestra propia capacidad de comprensión, pero eso da igual pues amplia la zona de confort y eso es lo prioritario. Luego queda el crujir de dientes por la pérdida de puestos de trabajo y la, cada vez mas, obligada reestructuración profesional de cada uno en su día a día para ser competitivo.

Yo no creo que esa sea la misión del ser humano que busca la felicidad en su periodo de vida, pero si quiere comer, es lo que le queda, salvo que sea valiente y mande a la “porra” al sistema buscando otros horizontes en los que el sistema no te esclavice en exceso. Pero ese es otro tema que tocaremos más adelante.

Lo que leía el otro día era que “tendremos asistentes virtuales con reconocimiento de voz para dictarles la lista de la compra, pues las compras por Internet son una tendencia ya imparable. “La facturación del comercio electrónico en España aumentó en el cuarto trimestre de 2015 un 23% interanual hasta alcanzar los 5.309 millones de euros, según datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC)”.

La confianza que los usuarios tenemos nos permite dar los datos de la tarjeta de crédito por Internet con gran “alegría”. En parte, por la comodidad de comprar sin movernos de casa y también ante la posibilidad de acceder a productos de cualquier parte del mundo. Bajo estas premisas, el comercio electrónico será parte de nuestras vidas. No sólo compraremos más diversidad de bienes por Internet, sino que nos acostumbraremos a entregas ultra rápidas de todo aquello que necesitemos. Llega el momento estelar de la cibertiendas.

Leí también que se dispondría en los probadores de las tiendas de espejos “inteligentes” que,  “sin tener que salir, pedir otros colores, modelos o tallas al dependiente. Una vez elegido el modelito, el cliente puede pagar la ropa que desea llevarse directamente en el espejo para evitar la cola de la caja”. Un lujo que pudiera ampliarse al hogar y así “probarnos en nuestro hogar de manera virtual la ropa de una determinada tienda y, en el caso de que algo nos guste, comprar la prenda con facilidad interactuando con el espejo” Al parecer ya hay importantes firmas analizando la viabilidad de estos sistemas virtuales a través de etiquetas “inteligentes”. ¡Ay, si nuestras abuelas levantaran la cabeza!

A mí, lo que también me preocupa de tanto avance tecnológico es su dependencia de los sistemas de comunicación, es decir, recepción y transmisión de la señal en la que va encriptado el mensaje con el que transmito mi pedido, pues al día de hoy gran parte de esas señales van vía satélite y el Sol es quien controla las regiones atmosféricas por donde circulan las ondas de comunicación. Cierto es que otro tipo de señales van encriptadas por fibra, pero conociendo al ser humano y la tendencia a la competencia desleal, sospecho que los delincuentes tendrán fácil acceso para alterar el buen sentido de las cosas y la policía tendrá un trabajo extra y necesidad de aprender nuevos métodos para combatir la delincuencia telemática.

¡En fin!, nos ponemos muy contentos con eso de dar instrucciones orales a la lavadora o el frigorífico para que transmite el mensaje de los que me falta al comercio y yo lo reciba en casa en un par de horas, pero todo ese confort algún día puede venirse en contra y deberemos estar preparados para reaccionar.



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