Diálogo entre soñadores

Gente como tú y como yo, somos especímenes en fase de extinción, como mucho en estado catatónico de supervivencia emocional.

El pensador de Rodin.
El pensador de Rodin.

Benito A. de la Morena. Comentaba recientemente un amigo en su blog, al filo del medallero en las Olimpiadas de Rio 16, “que también me gustaría ver una portada con científicos ilustres que, con los resultados de sus arduas investigaciones, han hecho posible un mundo mejor y han salvado millones de vidas; con emprendedores que, tras arriesgarlo todo, han creado bienestar para tantísimas familias; con filósofos, literatos… que han cambiado la vida de tanta gente con sus reflexiones y palabras; con artistas pintores que emocionan sin parar, atemporalmente, con sus creaciones;… y con muchos otros que, sin ser tan populares porque la lupa mediática no les llega o les llega poco, acumulan tantos merecimientos como el que más y también hacen Marca España”.

Evidentemente, mi respuesta no se hizo esperar:
Querido amigo, ¡que te voy a decir que no sepas ya! Vivimos como vivimos y estamos como estamos, y así nos va. Mientras tu escribes este reflexivo mensaje a no sé dónde, ni a no sé quién, la ciudadanía sodomizada se divierte en temáticas pueriles que no generan la mejora evolutiva de la especie, solo la distrae. Quizás por eso en el reino animal la supervivencia no la marca la inteligencia, sino el instinto, algo natural que todos llevamos dentro para sobrevivir, mientras que lo otro hay que crearlo de manera forzada usando un cerebro pequeño y según dicen, que está muy poco aprovechado, diríamos que a bajo rendimiento.

Pero las masas son las masas y dale oprobio acompañado de pastillas, que no de buen vino y las tendrás bailando al son de quien más fuerte toque, algo que estamos viendo a diario en cualquiera de la emisiones televisivas con que nos regalan diariamente los alatares del poder establecido.

Gente como tú y como yo somos especímenes en fase de extinción, como mucho en estado catatónico de supervivencia emocional, pero ahí seguimos, fieles a unos principios, mande quien mande, pase lo que pase, aunque aún no tengamos gobierno.

Un abrazo y sigue así



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