El toque de la alborá despierta al pueblo de Alosno en la mañana de San Juan Bautista

Fandangos, aguardiente, nervios, dulces, cantes, toques de flauta y mucha ilusión. Así viven los alosneros la noche de San Juan contando las horas para que el patrón se eche a la calle.

El coro infantil de Cascabeleros danzando tras el pregón
El coro infantil de Cascabeleros danzando tras el pregón

Sergio Borrero. Jóvenes alosneros aguardan en la puerta de San Juan Bautista para entrar en el templo parroquial. Son las tres de la mañana, siete horas restan aún para que el patrón salga a la calle, si bien algunos de ellos llevan ya alguna que otra hora esperando en la puerta. Todos permanecen allí la noche del 24 de junio esperando que se abran las puertas para poder conseguir una de las almohadillas que le permitan ser costalero y portar en su salida a San Juan Bautista.

Atrás queda el pregón que esa misma noche anunciaba en el Paseo las fiestas y la procesión del Santo por las calles alosneras, en la voz este año de Juan Fernando Díaz Pérez. Atrás queda también la danza y el fandango parao del coro infantil de cascabeleros bajo los fuegos artificiales dando la bienvenida a un nuevo día 24. La noche alosnera continúa, la guitarra y el cante toman el protagonismo de las horas previas a la salida de San Juan.

El toque de la Alborá despierta al pueblo de Alosno la mañana de San Juan
El toque de la Alborá despierta al pueblo de Alosno la mañana de San Juan

En la puerta de la iglesia el grupo cada vez es más numeroso y la media de edad comienza a aumentar. La espera se hace menos eterna con la llegada de una guitarra. De manera espontánea todos juntos a coro comienzan a entonar sevillanas fandangos de Alosno, todo relativo a San Juan Bautista…


“Alosno te está esperando en la puerta de la iglesia/ Ésta es la ilusión más grande con la que to’ el año sueña/ Y el aire huele a aguardiente/ el día amanecerá y Alosno espera impaciente/ a que entre la alborá San Juan Bautista para verte”

Atrás quedan también los toques de vísperas o la llegada de los alosneros llegados desde Cataluña esa misma mañana. Más lejano en la memoria parecen las noches de ensayos, el sorteo de las ropas que quedaron libre de Cascabeleros que se despidieron de San Juan Bautista el pasado año, la alegría de los agraciados y las caras de ilusión de los niños que sueñan con poder ser en unos años una de las papeletas que salgan elegidas.


Ante la imagen de San Juan Bautista termina la Alborá
Ante la imagen de San Juan Bautista termina la Alborá

Pasan las horas y los nervios en la puerta de la iglesia se empiezan a desatar. Apretones, vivas y caras de ilusión se suceden cuando quedan escasos minutos para que empiece la alborá. Se abre la puerta. En la soledad de las naves del templo, ahora despejadas de bancos, San Juan Bautista recibe a todos sus costaleros. Abrazos y lágrimas se reparten por igual mientras se le reza al Santo patrón y se le da gracias por poder portarlo un año más. Son las cinco de la mañana.

Frente a la casa de hermandad, a escasos metros del templo, la flauta y el tamboril toman el protagonismo. El toque de la alborá recorrerá todo el pueblo, yendo de casa en casa para anunciar a los alosneros que ya estamos en la mañana de San Juan. En cada casa, serán recibidos con vivas a San Juan Bautista y agasajados con dulces típicos, tortas, alfajores, cafés y el tradicional aguaillo a base de aguardiente. Terminará la alborá unas horas después de nuevo en el interior del templo, con el pueblo una vez más reunido ante su patrón.

Tras la alborá, los hombres de Alosno bailan de nuevo la danza de los Cascabeleros
Tras la alborá, los hombres de Alosno bailan de nuevo la danza de los Cascabeleros

Son las ocho de la mañana, quedan dos horas para la salida. Los afortunados que este año danzarán ante San Juan Bautista comienzan otro ritual en el interior de sus casas. Ponerse la ropa de Cascabelero. El chalequillo simulando la piel de un animal, las calcetas caladas, la faja y la banda roja, el pañuelo al cuello y como no, las cascabeleras en los tobillos, prenda que da nombre a la danza. A través de las ventanas se cuela el sonido de los cascabeles de algún Cascabelero que marcha ya hacia la casa de hermandad para partir en comitiva hacia el paseo y bailar de nuevo, como pidiendo permiso para que San Juan Bautista pueda salir, como si hiciera falta pedirlo.

Se acerca la hora. Las mismas caras que en la noche esperaban en la puerta ahora rodean a San Juan en el altar de la parroquia. Polos blancos visten sus cuerpos, distinguiéndolos como costaleros. En el exterior se escucha el revuelo de la gente del pueblo y foráneos que han venido a ver la procesión. La danza ha terminado y los Cascabeleros entran a darle gracias a San Juan Bautista y encomendarse a él para la procesión.

Cintas, madroños y cascabeles adornan las castañuelas de los Cascabeleros
Cintas, madroños y cascabeles adornan las castañuelas de los Cascabeleros

Todo está preparado. Quedan pocos minutos para que los relojes marquen las diez de la mañana. El paso ya descansa sobre los hombros de sus costaleros. En cuestión de 20 metros San Juan Bautista saldrá al encuentro de su gente. Alzado a lo más alto en el dintel de la Parroquia recibirá la primera folía de sus Cascabeleros, replicarán las campanas, cientos de cohetes resonarán en el cielo del andévalo en una interminable traca, se sucederán los vivas del pueblo de Alosno. Ya son las 10:00h del 24 de junio.

¡VIVA SAN JUAN BAUTISTA!



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