María Ramblado, una virtuosa del piano que ha dedicado su vida a enseñar a grandes talentos

La onubense, quien se ha convertido en la primera persona del ámbito de la música que ingresa en la Academia Iberoamericana de La Rábida, trabaja en el Conservatorio Profesional de Música de Huelva, centro donde ha formado, entre otros, al mismísimo Javier Perianes.

La onubense María Ramblado.
La onubense María Ramblado.

Ana Rodríguez. Su apellido ya dice mucho de ella: Ramblado. Palabra indisolublemente ligada en Huelva a la música y al flamenco. María ha estado marcada por ella, por la tradición que inició en casa su padre, el guitarrista Antonio Ramblado, quien montó en los años 70 en la capital una tienda de instrumentos musicales que a día de hoy sigue abierta al público en la calle Rábida. Y es que tanto peso tiene el apellido Ramblado en el ámbito musical onubense, que los actuales dueños del negocio -Antonio lo traspasó cuando se jubiló hace varios años- quisieron mantener el nombre original por lo mucho que significaba para los ciudadanos onubenses.

Habiendo bebido de estas fuentes en su infancia, no es de extrañar que María haya consagrado su vida a la música y a la enseñanza de la misma, siendo una virtuosa del piano y habiendo hecho méritos más que suficientes para convertirse en la primera persona del mundo de la música que ha logrado formar parte de la Academia Iberoamericana de La Rábida, actualmente presidida por Sixto Romero. Su ingreso en la misma tuvo lugar el pasado 16 de junio, en un acto que se celebró en la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad de Huelva y que congregó tanto a académicos como a amigos y familiares de la profesional.

Durante la lectura de su discurso de ingreso en la Academia Iberoamericana de La Rábida.
Durante la lectura de su discurso de ingreso en la Academia Iberoamericana de La Rábida.

El nombramiento de María Ramblado se produjo en la primavera de 2015, aunque no ha sido hasta ahora cuando la pianista ha podido pronunciar su discurso de ingreso, que versó sobre la vida y obra de Manuel de Falla, uno de los compositores más importantes de la primera mitad del siglo XX, que realizó grandes estudios en folklore y flamenco e introdujo importantes innovación de estilo. “Me apetecía hablar de él y quería que al público le picara el gusanillo por conocer su obra, sus composiciones, que eran fiel reflejo del momento personal por el que pasaba”, manifiesta la nueva integrante de la corporación.




La onubense, que fue propuesta por el escultor y también académico Alberto Germán Franco para formar parte de esta corporación, está muy contenta con esta oportunidad de contribuir al desarrollo de la Academia, siendo también una forma de reconocer su amplia trayectoria profesional.

María lleva 26 años dedicada a la docencia.
María lleva 26 años dedicada a la docencia.

Una trayectoria que inició con sólo cinco años, edad con la que aprendió a tocar la guitarra. “Era mi pasión, yo prefería coger la guitarra a jugar con las muñecas. Mi padre siempre estuvo muy relacionado con gente del flamenco y en mi casa siempre había alguien que cantaba y tocaba. Y lo mismo pasaba cuando íbamos a algún sitio. De hecho no recuerdo un desayuno o una comida sin escuchar música”, comenta María.




Con ocho años, Antonio quiso que la niña, que ya mostraba dotes para este arte, empezase a estudiar música de manera más profesional. Como por entonces en Huelva no había conservatorio ni academias específicas, le pusieron una profesora particular que le daba clases de solfeo. Según recuerda Ramblado, “la primera vez que vi y toqué un piano fue en casa de mi profesora. Empecé a estudiarlo y al cabo de cuatro o cinco años dejé la guitarra para centrarme en él, aunque reconozco que sigo teniendo pasión por la guitarra”.

La música ha sido una constante en su casa.
La música ha sido una constante en su casa.

Durante mucho tiempo, María compaginó su formación escolar obligatoria con la particular en el plano musical, presentándose a exámenes por libre en el Conservatorio de Sevilla. Cuando ya iba por sexto de piano empezó a acudir de manera regular a la capital andaluza y, tras tres años, se mudó para poder continuar con su formación. Así, ingresó en el Conservatorio Superior de Música de Sevilla, en el que estudió con grandes profesores como Ramón Coll y Ana Guijarro. Posteriormente también recibió clases magistrales de prestigiosos maestros, como Vlado Perlemuter, Jean Fassina, Harry Datyner, Jacques Chailley, Néstor Eidley y Rolland Pröll.

Cuando finalizó su carrera, Ramblado se trasladó a Madrid, donde vivió año y medio trabajando tanto de pianista acompañante como en escuelas de música, entre otros espacios. Fue entonces cuando tomó la valiente decisión de marcharse a Italia para seguir perfeccionando su arte pero, justo dos días antes de subirse al avión, circunstancias personales la obligaron a cambiar de rumbo y finalmente regresó a Huelva. En su ciudad natal entró a formar parte en 1990 de la plantilla del Conservatorio Profesional de Música, puesto que ha mantenido hasta la actualidad.

Su discurso versó sobre la figura de Manuel de Falla.
Su discurso versó sobre la figura de Manuel de Falla.

Además su labor docente, en este tiempo María ha participado como jurado en diferentes concursos nacionales e internacionales de piano y música de cámara en España y Portugal. También ha ofrecido infinidad de conciertos y recitales, tanto como solista como con cantantes líricos y en formaciones camerística, un ámbito que le interesa muy especialmente ya que lo encuentra “más enriquecedor”.

Pero la profesional asegura que su labor como profesora es la que le resulta más gratificante. En el Conservatorio onubense da clases de piano en enseñanzas profesionales y, en este sentido, reconoce que “hace bastante que no hago elemental, no porque no me apetezca, que me encantaría, pero no me da lugar. Tengo muchos alumnos de profesional que ocupan todo mi tiempo“.

Perianes tiene cerrados conciertos hasta el 19 de agosto.
Javier Perianes fue uno de sus alumnos.

A la hora de sentarse frente al instrumento musical, Ramblado asegura que tener una buena actitud es imprescindible, tanto por parte del profesor como del alumno, pues si uno de los dos no pone interés o no tiene ganas de trabajar el asunto no funciona. “La gente que pide estudiar conmigo ya tiene interés de antemano. Javier Perianes fue alumno mío y hay otra gente que esta haciendo carreras muy interesantes como pianistas, como son Juan Pérez o Juan Antonio Domínguez, personas con un talento brutal, algunas con más y otras con menos fortuna. Además también he tenido alumnos que ahora se dedican a la enseñanza con buenos resultados”, expone la pianista.

En relación a estos alumnos aventajados, María no puede olvidar cómo era Javier Perianes cuando cayó en sus manos a los 12 años. “Era un niño pequeño y menudo y la primera vez que lo escuché me dije ¡Dios mío qué hago yo con esto! Tenía un talento enorme, pero estaba todo por hacer. Era un diamante en bruto, así que nos pusimos con él pico y la pala a trabajar. Recuerdo su talento natural, su gran capacidad de trabajo y el gran sacrificio que hacían sus padres, una familia humilde que venía desde Nerva para traerlo a las clases…. Era un alumno excepcional, no tanto por el talento, sino porque se dejaba enseñar, se dejaba moldear”.

María aboga por que los niños aprendan a jugar con la música.
María aboga por que los niños aprendan a jugar con la música.

Pero el afamado pianista internacional no es una excepción. Según María, Huelva es una provincia con un elevado ratio de talentos por habitante. Ello lo ve día a día en el Conservatorio, donde se forman jóvenes en los diversos instrumentos que son verdaderamente espectaculares. Y es que en el ‘Javier Perianes’ están matriculados alrededor de 800 alumnos a los que forma una plantilla conformada por 70 profesores. “La tradición y el interés por aprender a tocar un instrumento ha crecido mucho y confiamos en que un día se pueda aumentar el número de plazas porque demanda hay. En Huelva existe un gran interés por estudiar música“, pone de relieve Ramblado.

A la hora de iniciarse en el aprendizaje de un instrumento musical, sobre todo en el caso de los más pequeños, la profesora aconseja escuchar el sonido de todos y cada uno, dentro y fuera de una orquesta, porque siempre se acaba teniendo ‘feeling’ con alguno. Sobre el suyo, el piano, María pone de relieve que es completísimo y en principio muy agradecido “porque con un par de clases ya puedes tocar alguna cancioncilla”. Sin embargo, la músico relata que la vida del pianista es muy solitaria, ya que “se estudia en casa solo y las clases se dan solo, mientras con los restantes instrumentos los críos, desde los primeros cursos, tanto en viento como en cuerda, siempre están tocando en pequeñas orquestas o agrupaciones… están rodeados de compañeros que hacen lo mismo que ellos. Creo que muchos pianistas hemos tenido esa pena, la soledad, por eso quizá me guste la música de cámara. De hecho me metí en un coro por la necesidad de compartir la música con más gente”.

María agradece a la Academia que la hayan acogido como un nuevo miembro.
María agradece a la Academia que la hayan acogido como un nuevo miembro.

Y es que para María Ramblado la música es un elemento que enriquece al ser humano, que nos rodea permanentemente aunque no nos percatemos y sin el cual no sabríamos qué hacer. Por ello, por su carácter básico en nuestras vidas, la profesora echa en falta que los niños tengan una mayor formación musical desde pequeños, que “aprendan a jugar con la música, con instrumentos, cantando, haciendo percusión… porque eso les abriría más la imaginación, les activaría la inteligencia, fomentaría el compartir… es tremendo el enriquecimiento que podría aportarles”, manifiesta.

Por otro lado, de cara al futuro, la pianista tiene ilusión por volver a tocar en público, algo que lleva tiempo sin hacer y que supone la otra de la moneda en su faceta profesional.

Finalmente, María Ramblado ha querido mostrar su agradecimiento a la Academia Iberoamericana de La Rábida por admitirla en sus filas, pero también a su familia, maestros y alumnos, siendo para ella estos últimos “los que me hacen crecer cada día. Ellos no son conscientes de que me aportan más a mí que yo a ellos. Mi profesión es apasionante y estoy encantada con los alumnos que tengo y he tenido”.




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