La cantera onubense de la que se extrajeron las piedras para la decoración del Monasterio del Escorial y la Catedral de Sevilla

Situada en el Cerro del Castillo de Cobullos, en el término municipal de Campofrío, anteriormente perteneciente a Aracena, se trataba de una zona minera de la que se obtenía el jaspe, una roca rojiza muy apreciada por los monarcas españoles. Entre otros usos, el material recogido en Huelva se destinó al tabernáculo de la iglesia del Escorial en el siglo XVI, lo que le otorgó una gran fama en toda la Península durante la Edad Moderna.

La provincia de Huelva ha dejado sus huellas en el Monasterio de El Escorial.
La provincia de Huelva ha dejado sus huellas en el Monasterio del Escorial.

Mari Paz Díaz. Quizás sea un hecho poco conocido de forma general, pero no por ello deja de ser curioso e interesante. Y es que la provincia de Huelva contó con una cantera de la que se extrajo material para la construcción de edificios muy emblemáticos de la arquitectura española, entre los se encuentran el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial y la Catedral de Sevilla, entre otros. Por eso, muchos se preguntarán ¿dónde se encontraba esta cantera? ¿Cuáles fueron las circunstancias que rodearon su participación en proyectos arquitectónicos tan destacados de la Historia Moderna en España?

Plaza de Toros de Campofrío, en cuyo término municipal se encuentra la cantera.
Plaza de Toros de Campofrío, en cuyo término municipal se encuentra la cantera.

Esta cantera estaba asentada en una zona de extracción minera, situada en el Cerro del Castillo de Cobullos o Cogullos, un monte de gran pendiente donde se encontraba esta antigua fortaleza y la mina de jaspe. El Castillo de Cobullos, catalogado por la Junta de Andalucía como Bien de Interés Cultural desde el año 2007, es una fortificación de la época musulmana situada en el término municipal de Campofrío.

Zona de Ventas de Arriba. / Foto: turismo.org.
Zona de Ventas de Arriba. / Foto: turismo.org.

Para su localización desde Campofrío se sigue la carretera hacia Ventas de Abajo, señalizada en un cruce con Ventas de Arriba. Unos metros antes de llegar a la aldea abandonada de Ventas de Abajo, se gira hacia la derecha por un carril de tierra. Aproximadamente a unos dos kilómetros, y justo tras dejar a la derecha la casa rural ‘Cortijo de Cobullos’, encontramos el Cerro de Cobullos.

Una zona que incluso se le relaciona con el famoso Rey Salomón.
Una zona que incluso se le relaciona con el famoso Rey Salomón.

Un cerro en el que han sido hallados importantes restos arqueológicos –como varios sepulcros íberos- y sobre el que existe la leyenda de que fue una fortaleza mandada a construir por el Rey Salomón, seducido por las impresionantes riquezas metalúrgicas de la zona. Al menos así se recoge en el libro Historia del Rey Salomón, publicado en 1609 por el Padre Juan Pineda.

Una imagen de jaspe, una piedra muy apreciada.
Una imagen de jaspe, una piedra muy apreciada.

Este enclave onubense, entonces perteneciente al término municipal de Aracena, obtuvo una enorme fama durante el reinado de Felipe II por la riqueza y belleza de sus jaspes rojizos, una roca utilizada para la ornamentación y muy apreciada desde antaño por su gran variedad de colores y la geometría de sus diseños, tanto que incluso fue utilizada como piedra preciosa. No en vano, es referida ya en algunos textos del Antiguo Testamento. Al parecer, la cantera de jaspe de Cobullos fue comprada por el Rey Felipe II a Pedro Barragán en 800 ducados el año 1578. Como hemos comentado, por aquel entonces, Campofrío aún pertenecía a Aracena, municipio del que se independizó como villa en 1753, merced a un Real privilegio otorgado por Fernando VI, tras siglos de pleitos y disputas territoriales.

Conocida imagen de Felipe II.
Conocida imagen de Felipe II.

Todo parece indicar que fue la Iglesia quien informó al rey de la existencia de una cantera de jaspe sanguíneo en el Cerro de Cobuyos, lo que hizo posible que las ocho columnas corintias del fastuoso tabernáculo del Monasterio del Escorial sean de este precioso material. Así, al menos, lo recoge Juan Delgado López, en un artículo de investigación titulado ‘Campofrío, sus formas, sus normas y sus gentes, en los siglos XVIII y XIX, según los libros de la Parroquia de San Miguel Arcángel’.

Retablo Mayor del Monasterio de El Escorial. / Foto: patrimonionacional.es
Retablo Mayor del Monasterio del Escorial. / Foto: patrimonionacional.es

En cualquier caso, no resultó extraño que, en el siglo XVI, el arquitecto Jácome de Trezzo, que construía en esos momentos el retablo mayor de la iglesia de San Lorenzo del Escorial, solicitara autorización al rey para traer jaspes desde Aracena a Madrid vía Mérida. Fue un material que estuvo destinado al tabernáculo de la iglesia de El Escorial y hubo de ser elaborado a lo largo de ocho años, a causa de su excesiva dureza.

El edificio se construyó en el siglo XVI. / Foto: sobreespana.com
El edificio se construyó en el siglo XVI. / Foto: sobreespana.com

El Monasterio del Escorial se construyó en homenaje a la victoria de los españoles sobre los franceses en San Quintín en el 10 de agosto de 1557. Fue una obra de los arquitectos Juan Bautista de Toledo y Juan de Herrera. La construcción se inició en 1562 y finalizó en septiembre de 1584. En su edificación participaron numerosos trabajadores, utilizándose los mejores materiales, entre los que no faltó mármol, jaspe, azulejo o ladrillo, que se trajeron desde diferentes puntos de la Península Ibérica e, incluso, de otros puntos de Europa, como Florencia, Milán o Flandes. Y, entre esos destinos, se encontró la Sierra de Aracena y la Cuenca Minera onubense.

De la mina de jaspe onubense se extrajo el material necesario para ocho columnas del Tabernáculo de la Iglesia de El Escorial.
De la mina de jaspe onubense se extrajo el material necesario para las ocho columnas del Tabernáculo de la Iglesia de El Escorial.

En concreto, de la mina de jaspe onubense se extrajo el material necesario para ocho columnas del Tabernáculo de la Iglesia de El Escorial, así como para el retablo del Monasterio. Todo ello realizado, al parecer, sin alterar la constitución de la cantera. Así lo pone de manifiesto Gabriel Sabau Bergamín, Cronista Oficial del Real Sitio de San Lorenzo del Escorial, en el artículo ‘El Jaspe de la Sierra de Aracena en el Escorial’, publicado en la revista de la Feria de Aracena en el año 1993.

Basílica de El Escorial. / Foto: visitaturística.com
Basílica de El Escorial. / Foto: visitaturística.com

Todos los cronistas que se han ocupado de El Escorial alaban la belleza y los materiales de su retablo mayor: “los materiales empleados para su embellecimiento y ornato son jaspes finísimos, metal y bronce dorado a fuego. Trezzo y Leoni, los verdaderos artífices, se encargarían de la arquitectura y la escultura respectivamente, mientras que Comane, que muere muy pronto, era un simple maestro de cantería que quedaría al cuidado del gobierno y explotación de las canteras de mármol y jaspe para llevar a cabo esta obra”.

Catedral de Sevilla. / Foto: tripavisor.
Catedral de Sevilla. / Foto: tripavisor.

Sin embargo, El Escorial no fue el único edificio de relevancia ‘vestido’ con el jaspe de la cantera de Cobullos. Hubo otros destinos de importancia, como sucedió con la Catedral de Sevilla. En concreto, fue en el año 1619 cuando se encargan varias partidas de jaspe rojo para la construcción del trascoro de la catedral hispalense.

Capilla Real de la Catedral de Sevilla.
Capilla Real de la Catedral de Sevilla.

El trascoro de la Catedral de Sevilla está considerada una obra de excepcional calidad por su elegante diseño y la suntuosidad de los materiales con que fue construido, ya que aúna mármoles, jaspes, bronce, escultura y pinturas. Fue diseñado por el arquitecto Miguel de Zumarraga en 1619, pero la obra se interrumpió al año siguiente para permanecer parada durante una década. En 1631 se reanudaron los trabajos, que prosiguieron hasta su finalización en 1635. Por dar algunos destalles de este rincón de la Catedral de Sevilla, podemos apuntar que la pintura de La Virgen de los Remedios, que preside el altar de este trascoro, es una magnifica muestra del arte gótico sevillano, siendo fechable hacia 1400. Sobre el altar se encuentra una representación de San Fernando entrando en Sevilla, firmada y fechada por Francisco Pacheco en 1634.

Sepulcro del Rey Fernando III en Sevilla.
Sepulcro del Rey Fernando III en Sevilla.

Además, en el edificio catedralicio también encontramos jaspe en la peana que sostiene la urna de plata que contiene el cuerpo incorrupto del rey San Fernando, situada ante el altar de la Virgen de los Reyes, una urna que fue realizada entre 1690 y 1719 para la Capilla Real.

Fachada principal del Palacio Real. / Foto: www.viajejet.com
Fachada principal del Palacio Real. / Foto: www.viajejet.com

Volviendo a la cantera onubense, todo parece indicar que abandonó su actividad más allá del siglo XVIII, aunque todavía hoy parece apreciarse en la zona la plaza y los bancos de extracción de los bloques de jaspe. En ese siglo, el jaspe era el material preferido para la construcción de algunos adornos de mesas y chimeneas.

Es más. Entonces, la Monarquía española volvió a poner sus ojos en la riqueza minera onubense. Esta vez, para la construcción del Palacio Real de Madrid, mandado a edificar por Felipe V tras incendiarse en 1734 el Alcázar de Madrid, residencia habitual de los Reyes de España. El Palacio Real fue considerado un hito en la Historia del Arte español, especialmente por su ornamentación, dada la riqueza de los mármoles y piedras utilizadas.

En la ornamentación del Palacio Real también se utilizaron materiales nobles como el jaspe. / Foto: crcv.revues.org
En la ornamentación del Palacio Real también se utilizaron materiales nobles como el jaspe. / Foto: crcv.revues.org

Según recoge la investigadora del Instituto de Historia, María Luisa Tárraga Baldó, en un artículo sobre la decoración del Palacio Real de Madrid, “en la elección de materiales pétreos para el nuevo Palacio primó tanto la belleza de su colorido, como lo infrecuente o raro de ellos, sin olvidar su calidad, abundancia y la distancia en que se hallaban las canteras. El mármol y las rocas ornamentales fueron materiales preferentes tanto para su decoración escultórica, como para la ornamentación interior de las distintas habitaciones”.

Otra imagen del uso del jaspe en El Escorial.
Otra imagen del uso del jaspe en El Escorial.

Y, para ello, los reyes mandaron investigar dónde se encontraban los materiales más ricos y bellos, enviando a varios escultores y profesionales a las canteras de Campofrío/Aracena, sobre todo después de ver la belleza del uso de estas piedras en El Escorial. Sin embargo, no hemos podido confirmar la utilización del jaspe rojizo onubense en el Palacio Real -lo que no quiere decir que no se usara-, quizás debido a que se primó las canteras cercanas a Madrid para evitar costes innecesarios. Eso sí, gracias a los informes que se realizaron para los monarcas durante medio siglo, buscando canteras por la Península e inspeccionando la calidad de los mármoles y jaspes, se dejó constancia documental de la riqueza de la provincia de Huelva en este aspecto.

Manuscrito realizado por el escultor Fernando Ortiz.
Manuscrito realizado por el escultor Fernando Ortiz.

Según Romero Torres, fue el escultor Fernando Ortiz el que acudió a Aracena para comprobar la importancia de su cantera durante su actividad como Interventor de canteras en Andalucía: “En los siete años que estuvo desempeñando este cargo, sólo tres fueron de constantes viajes inspeccionando las principales canteras de Andalucía, “alta y baja” como dicen los documentos, es decir desde la Sierra de Filabres (Macael) y Cabo de Gata hasta las onubense de Aracena en la “Marca de Portugal”. Localizaba las canteras, recogía muestras y organizaba la extracción de materiales que enviaba a los talleres del palacio. La mayor parte de los mármoles y jaspes suministrados por Ortiz fueron para la decoración de la capilla”.

Imagen de Cantera de jaspe rojo del Acebuchal, última cantera de estas calizas explotada comercialmente. / Foto: Cabra en el Recuerdo.
Imagen de la cantera de jaspe rojo del Acebuchal, última cantera de estas calizas explotada comercialmente. / Foto: Cabra en el Recuerdo.

Son datos de enorme interés sobre la riqueza de las tierras onubenses, a pesar de que sean poco conocidos de forma general. La razón, según recoge el conservador del Patrimonio Histórico de la Consejería de Cultura, José Luis Romero Torres, estriba en que “existen pocos estudios sobre las canteras de mármol y jaspe de Andalucía que se usaron en los siglos del Barroco para  los elementos estructurales y decorativos de los edificios civiles y religiosos. Los datos conocidos se reducen a la procedencia del material que consta en los contratos notariales y en los libros de contabilidad. En raras ocasiones se mencionan las cualidades pétreas del mármol o jaspe. Las canteras de estos materiales existentes en Andalucía que alcanzaron mayor prestigio fueron las de la Sierra de los Filabres (Granada-Almería), Antequera, Mijas y Coín (Málaga), Cabra y Luque (Córdoba), Estepa y Morón (Sevilla) y Aracena (Huelva)”.

Una vez concluyan los trabajos de adaptación y preparación de sus instalaciones, Emed Tartessus podrá empezar a extraer mineral.
Se tiene constancia de otras canteras onubenses similares en lugares como Riotinto, Zalamea o Valverde.

En cualquier caso, algunas fuentes hablan de la existencia de otras canteras de jaspe en la provincia de Huelva, similares a la de Campofrío, en esta ocasión, situadas en Minas de Riotinto, Zalamea y en Valverde del Camino, esta última descubierta en el siglo XVIII y que, al parecer, sí dotó de material al Palacio Real de Madrid. Aunque ésta es ya otra historia que contar.

En definitiva, una muestra más de la riqueza del subsuelo onubense, que dice mucho de la historia de esta tierra.



4 Responses to "La cantera onubense de la que se extrajeron las piedras para la decoración del Monasterio del Escorial y la Catedral de Sevilla"

  1. rafael avila   18 abril 2016 at 7:33 pm

    enhorabuena Mari Paz. Que buen trabajo!

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  2. Francis   19 abril 2016 at 4:24 pm

    Magnífico artículo Mari Paz. Muy completo y bien documentado, felicidades.

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  3. M. Isabel Paredes Vera   22 abril 2016 at 1:13 am

    Interesantísimo artículo. Buscaré el jaspe en la catedral de Sevilla, que me coge más a mano. Y si vuelvo algún día al Escorial, haré lo mismo recordando este trabajo.

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  4. erich   20 agosto 2016 at 9:38 pm

    Me falta la participación de Arias Montano en la búsqueda de las canteras. El trajo el jaspe al Escorial.
    Vivía en la Peña de Alájar y era consejero del Rey.

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