Reivindican en Bruselas la producción del auténtico ibérico ‘pata negra’ frente a las prácticas fraudulentas

Denuncian la picaresca de distribuidores europeos utilizan en los envases expresiones españolas y la bandera de España, pese a contravenir la norma española sobre la calidad de los productos del cerdo ibérico.

De izquierda a derecha: Santiago Blasco, importador de Dehesa Maladúa en Bélgica, Eduardo Donato, el embajador Alfonso María Dastis y Ana Rodriguez, portavoz de la representación de España ante la UE.
De izquierda a derecha: Santiago Blasco, importador de Dehesa Maladúa en Bélgica, Eduardo Donato, el embajador Alfonso María Dastis y Ana Rodriguez, portavoz de la representación de España ante la UE.

Redacción. Eduardo Donato, dueño de la empresa onubense Dehesa Maladúa, cerró su gira europea con un acto en Bruselas al que acudió Alfonso María Dastis Quecedo, Embajador Representante de España ante la Unión Europea, quien dejó constancia del encuentro mediante el siguiente mensaje en Twitter: “Un placer contar con cosas bien hechas como el jamón de Dehesa Maladúa”.

Por su parte, Eduardo Donato y los miembros de su equipo presentes en Bruselas tuvieron ocasión de exponer al máximo diplomático de España ante la Unión Europea los desafíos a los que se enfrentan empresas como Dehesa Maladúa frente a los falsos jamones “pata negra” que inundan el mercado europeo.

Ejemplo de estuche de falso jamón "pata negra" vendido en Bélgica por la firma Delhaize.
Ejemplo de estuche de falso jamón “pata negra” vendido en Bélgica por la firma Delhaize.

Se trata de jamones de cebo y cebo de campo (generalmente extremeños) que se venden fuera de España con la apelación de “Pata Negra”, pese a que no reúnen las condiciones para utilizar dicha apelación, la cual está reservada por ley a los productos que reúnan la doble condición de proceder de cerdos 100% ibéricos y de haber sido criados en libertad  a base de bellota.

Estos productos no pueden ser vendidos como “pata negra” en España, pero son comercializados a escala masiva por grandes grupos de distribución del resto de Europa. El fraude está generalizado y los daños al sector son irreparables ya que son productos de muy baja calidad y a precios muy bajos al no tener nada que ver con el auténtico “pata negra”. La picaresca de que hacen gala los distribuidores europeos de estos falsos “pata negra” no tiene límites ya que utilizan en los envases expresiones españolas y la bandera de España, pese a contravenir de manera flagrante la norma española sobre la calidad de los productos del cerdo ibérico.



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