Enrique Lluch: “En la actualidad, las personas están al servicio de la economía y debemos conseguir que sea la economía la que esté al servicio de la sociedad”

Tras ofrecer en la Casa Colón la conferencia 'Cómo humanizar la economía', el profesor de la Universidad CEU de Valencia concede a Huelva Buenas Noticias esta entrevista en la sede del economato Resurgir de Huelva. Un encuentro donde nos muestra las claves de sus teorías, con las que apuesta por dejar atrás la competitividad y permitir que todos tengamos lo suficiente para vivir.

Enrique Lluch ha estado en Huelva. / Foto: Cinta García.
Enrique Lluch ha estado en Huelva. / Foto: Cinta García.

Mari Paz Díaz. Cuando nos encontramos ante Enrique Lluch nos damos cuenta que estamos ante una persona cuya conversación deja huella entre sus interlocutores. Y, de hecho, una vez que tenemos la oportunidad de hablar con él de tú a tú comprobamos que estamos en lo cierto.

Director del Departamento de Economía y Empresa de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia y director del Máster Universitario en Dirección y Gestión de Empresas MBA de esta misma Universidad, Enrique Lluch Frechina es, además, director del Observatorio de Investigación sobre Pobreza y Exclusión de la Comunidad Valenciana, miembro del Consejo Científico de la Fundación Foessa, y patrono y director de Investigación y Publicaciones de la Fundación Europea para el Estudio y la Reflexión Ética (Funderética). Y durante ocho años ha sido director de la Cátedra de Solidaridad, en la que sigue colaborando.

Conferencia de Enrique Lluch en Huelva. / Foto: Pablo Sayago.
Conferencia de Enrique Lluch en Huelva. / Foto: Pablo Sayago.

Una trayectoria profesional que le traía a Huelva el pasado martes 27 de octubre para ofrecer en la Casa Colón la conferencia titulada ‘Cómo humanizar la economía’, una cita que logró concitar un enorme interés entre los onubenses. Organizada por Resurgir, la charla estuvo moderada por Manuel García Villalba, que destacó la alta participación de los asistentes, que  se rindieron ante el ponente, que intervino durante más de dos horas y media.


Tras la conferencia, Enrique ha querido conceder esta entrevista a Huelva Buenas Noticias, en la que analiza sus postulados, algunos de máximo interés en una sociedad donde el nivel de pobreza de la población está alcanzando cotas en muchos casos alarmantes. El profesor nos recibía en el mismo Economato Resurgir, situado en la calle José María Amo de la capital onubense.

Enrique ha concedido una entrevista a Huelva Buenas Noticias en el Economato Resurgir. / Foto: Cinta García.
Enrique ha concedido una entrevista a Huelva Buenas Noticias en el Economato Resurgir. / Foto: Cinta García.

-Enrique, ¿cómo valora su conferencia de Huelva?
-Estoy muy contento por la respuesta de los onubenses a la conferencia, porque la sala se llenó, con lo que también es una satisfacción pensando en los organizadores.


-¿Cómo se sintió con el público onubense? 
-Es la segunda vez que vengo a Huelva y debo confesar que siempre me han acogido muy bien en esta tierra. Es cierto que es la primera vez que estaba en la capital onubense y me ha encantado conocer esta ciudad, que me ha gustado mucho. Soy consciente de que se habla mucho de que Huelva está apartada, pero yo no tengo de ninguna manera esa sensación, porque al estar tan cerca de Sevilla, me es muy fácil venir de Valencia. Así que para mí ha sido un placer.

Manuel García Villalba fue el moderador del acto. / Foto: Pablo Sayago.
Manuel García Villalba fue el moderador del acto. / Foto: Pablo Sayago.

-¿Cuáles fueron los temas de debate que más llamaron la atención de los asistentes? 
-Debo decir que hubo una alta participación de los asistentes, ya que realizaron muchas preguntas después de mi intervención. Es algo muy positivo, ya que demuestra que la conferencia generó interés. Unas preguntas que estuvieron en la línea de otros lugares en los que he participado.

Su conferencia se tituló 'Cómo humanizar la economía'.
Su conferencia se tituló ‘Cómo humanizar la economía’.

-Hablemos de la conferencia en sí. ¿Sobre qué idea giró su intervención? 
-El título de la conferencia era ‘Cómo humanizar la economía’. Una cuestión que dividí en cuatro partes. En primer lugar, me dediqué a describir qué es una economía más humana y argumentar porqué pienso que la economía actual no es humana, pues la riqueza no se distribuye entre las personas, a pesar de la prosperidad que alcanzan algunas de ellas. Un hecho que se debe a que la economía actual no premia a las personas. En segundo lugar, me centré en cómo dirigir esa economía para que sea más humana. Y la tercera y cuarta parte las dediqué a dos aspectos que tienen que cambiar para poder conseguirlo, de un lado un cambio de mentalidad, de la gente, pero también de las empresas y de las instituciones, y de otro, un cambio de estructuras. Para apoyar todo ello hice un listado exhaustivo de casos prácticos para explicarlos.
En este sentido, hay que ser realistas. Debemos plantear la dirección a la que queremos llegar y luego caminar hacia esa dirección. Para humanizar la economía se plantea el problema de cuál es la prioridad y hacia dónde la orientamos. Porque si no lo hacemos así, al final no cambiaremos la economía.

Al profesor le ha gustado mucho la ciudad de Huelva. / Foto: Cinta García.
Al profesor le ha gustado mucho la ciudad de Huelva. / Foto: Cinta García.

-Con el diseño actual de la economía, ¿cree que sería posible cambiarla para hacerla más humana? 
-En la actualidad, la economía prioriza lo que denominamos el ‘bien total’, que significa tener más entre todos, que podríamos medirlo por el Producto Interior Bruto (PIB), que es lo que produce un país a lo largo de un año, por lo que apuesta por una idea competitiva para que un país produzca más que el otro. Es decir, tengo que tener más que mi vecino. Por tanto, se refuerza que lo que está bien es que entre todos tengamos más, aunque eso quiera decir que unos pocos tengan mucho y los demás muy poco.
Con esta prioridad, la economía de hoy no tiene en cuenta la distribución de la riqueza. Y es aquí donde surge otro concepto denominado ‘enfoque agregado’, por el que a la sociedad le da igual las personas que no tienen nada y, sin embargo, se premia y se tiene como referente a la gente que tiene mucha riqueza. Todo ello lo que provoca es que se genere una sociedad en la que hay excluidos. Porque podemos conseguir riqueza, pero esto no nos garantiza que todos tengamos suficiente para vivir. Con todo ello, son las personas las que están al servicio de la economía, en lugar de la economía estar al servicio de las personas, de la sociedad.

Lluch apuesta porque la economía esté al servicio de la sociedad. / Foto: Cinta García.
Lluch apuesta porque la economía esté al servicio de la sociedad. / Foto: Cinta García.

-¿Sus teorías se dirigen, por tanto, hacia la llamada ‘Economía del Bien Común’? 
-Existen varias teorías que están planteando esto. Algunas inciden en la igualdad, en la economía del bien común, la economía civil, la economía ecológica, la democracia económica, la economía altruista, etcétera. Como digo, hay varias corrientes y cada una de ellas pone el acento en uno u otro aspecto. Pero todas persiguen el mismo objetivo. Yo he tomado de cada una de ellas los aspectos que me parecen mejores para aglutinarlos. Ningún pensador es original, porque ninguno partimos de cero, sino que nos nutrimos de los demás. Podemos hacer una síntesis, que sea más o menos acertada. Por ejemplo, el verano pasado hice un curso sobre economía de la esperanza.

-¿Por dónde pasa esa economía que tiene en cuenta a las personas?
-Lo primero que tenemos que hacer es cambiar la concepción del bien total por el bien común, no tener más entre todos, sino que todos tengamos lo suficiente. Es decir, que la economía se ponga al servicio de las personas, que tengan para vivir y que las haga crecer, ser libres para decidir y hacer el bien. Lo humano es ayudar a los demás. Así que tenemos que luchar para que en un futuro todos tengamos suficiente. La implicación de todos nos permitiría que lo importante sea el que más lo necesita, no el que más tiene como ahora. Es el llamado ‘enfoque de la privación’, por el que estamos mejor cuando todos mejoran su situación. Ese debe ser el cambio de dirección.

Sede del Economato Resurgir en Huelva. / Foto: Cinta García.
Sede del Economato Resurgir en Huelva. / Foto: Cinta García.

-¿Cómo podría conseguirse este objetivo? 
-No es una cuestión de libertad o de intervencionismo público, que son ideas del siglo pasado. El instrumento del mercado es válido, pero debe orientarse para que la economía sea importante, pero no lo más importante. La economía hay que dejarla en un segundo plano. Hay que hacer una buena gestión para tener más ingresos que gastos, evidentemente, pero hay que apostar por ese cambio de mentalidad y de estructuras del que hemos hablado, en primer lugar priorizando a los más pobres y, en segundo, dejando a un lado la competencia a favor de la cooperación. Y no se trata de una utopía, porque la sobreabundancia se consigue con la cooperación. Esto puede aplicarse a la sociedad. Es cierto que puede aparecer el típico gorrón que se aprovecha de la situación, pero es mejor tener una sociedad de gorrones que de excluidos. Ya se pondrán en marcha las medidas para corregir la presencia de esos gorrones. Además, la competencia no te hace feliz, sino que crea personas continuamente insatisfechas, con problemas de conciencia, porque se crea un dilema ético entre el objetivo y la rentabilidad.

Lluch diferencia entre empleo y trabajo. / Foto: Cinta García.
Lluch diferencia entre empleo y trabajo. / Foto: Cinta García.

-Para terminar, son muchas las personas buscan un puesto de trabajo. ¿La clave de todo puede ser el empleo, el acabar con las tasas de paro? 
-Debemos diferenciar entre empleo y trabajo, porque es cierto que tenemos que ganarnos la vida, pero un voluntario o un/a amo/a de casa está trabajando pero no es una actividad remunerada, por lo que no se ganan la vida. Por ello, hay que replantearse esta idea, porque son actividades necesarias para la sociedad. El trabajo debe permitirnos ganar dinero, pero también debe ayudarnos a realizarnos como personas y a colaborar en la construcción de un mundo mejor. Hoy en día sólo se prioriza lo primero, cuando debería tenerse especialmente en cuenta las dos últimas. Lo que habría que conseguir es que las empresas facturaran más, pero permitiendo que sean muchas más las familias que vivan de ellas. Así podremos mejorarlo.



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