Selfie cerebral

El siglo XXI es el siglo de la imagen. Lo vemos en la vida cotidiana con el auge de los Smartphone. Incluso en el ámbito científico podemos advertir este nuevo paradigma del pixel.

Desde finales del siglo XX los científicos han cooperado para desarrollar las técnicas de neuroimagen.
Desde finales del siglo XX los científicos han cooperado para desarrollar las técnicas de neuroimagen.

Juan García Ruiz. En efecto, desde finales del siglo XX los científicos han cooperado para desarrollar las técnicas de neuroimagen. Se trata de complejos procedimientos que escanean el cerebro y crean una imagen que nos aporta rica información anatómica y/o funcional.

Las principales técnicas son la Resonancia Magnética Funcional (RMf), la Tomografía por Emisión de Positrones (TEP), y la Tomografía por Emisión de Fotón Único (SPECT), todas ellas capaces de proporcionarnos imágenes funcionales del cerebro. Es decir, mediante complejos aparatos se registran los cambios en la actividad cerebral según la activación de diferentes zonas. Con estas técnicas podemos estudiar los diferentes tipos de memoria, aproximarnos a las áreas visuales o del lenguaje, detectar lesiones y tumores, examinar las regiones que se activan cuando escuchamos una poesía, o incluso comparar nuestra propia activación cerebral con la de un músico con una canción de Mozart de fondo.

La importancia de estas técnicas es inexorable. Según Jody Culham et y sus compañeros (2001), gracias a la RMf nuestro conocimiento acerca de la organización funcional del cerebro ha aumentado. Específicamente, hemos avanzado en la precisión del mapeado cortical, en el número de descubrimientos acerca de las diferencias entre humanos y monos, y en el descubrimiento de nuevas áreas cerebrales.

La neuroimagen es una pieza fundamental en los proyectos que se están realizando a lo largo y ancho del mundo relacionados con el cerebro.
La neuroimagen es una pieza fundamental en los proyectos que se están realizando a lo largo y ancho del mundo relacionados con el cerebro.

No obstante, hay que tener cuidado a la hora de interpretar estas imágenes. No debemos tomarlas como un retrato completamente fiel de la realidad. Las imágenes no muestran en absoluto los pensamientos de las personas, sino que son resultado de complejos cálculos estadísticos y la elección de sus autores, llegando a un término medio entre contenido informativo y de atractivo visual. Pero tampoco hay que rechazarlas por completo: pueden ser atractivas e informativas al mismo tiempo.

En efecto, a pesar de los enormes avances, no debemos olvidar que usamos la neuroimagen para llegar a comprensiones más intuitivas de los datos. Pero hay una complejidad patente en la comprensión de estas estructuras. Más que una representación completamente fidedigna y realista del conectoma humano, es una caricatura del mismo.

La neuroimagen es una pieza fundamental en los proyectos que se están realizando a lo largo y ancho del mundo relacionados con el cerebro (Blue Brain, BRAIN, BigNeuron, Proyecto Cerebro Humano…), sin la cual nuestro conocimiento estaría vedado, limitado a inferencias mucho más vagas que las que podemos realizar ahora.

Ahora que ha terminado de leer, puede relajar su área de Wernicke. Espero que la lectura haya activado su núcleo accumbens.



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