Rocío Márquez conquista al público de Carboneras

La cantaora onubense, que en 2008 logró la Lámpara Minera del Festival del Cante de las Minas de la Unión y los cuatro primeros premios, algo que hasta ese momento solo había logrado Miguel Poveda, se presentó por segunda vez en la localidad almeriense, acompañada por la guitarra de Manuel Herrera.

La onubense estuvo acompañada por la guitarra de Manuel Herrera./Foto: Pako Manzano.
La onubense estuvo acompañada por la guitarra de Manuel Herrera. /Foto: Pako Manzano.

Redacción. La onubense Rocío Márquez, que presentó en Carboneras, su espectáculo ‘Las riberas del cante’, deleitó al público almeriense con un ramillete de cantes clásicos con letras y arreglos de hoy, un soplo de frescura y sabiduría flamenca. Una propuesta que revela una nueva faceta de su personalidad artística. A estas alturas la cantaora se conoce a la perfección. No sólo porque sabe cuáles son sus cualidades vocales y se ha preocupado de explorar todos los senderos posibles sino porque ha aceptado su personalidad artística y defiende ahora aquello con lo que se siente cómoda. Lo que percibe es la diferencia.

Rocío canta palos que apenas ejecutan las de su generación, jotilla de Aroche, guajiras, peteneras, romances… Y lo hace acudiendo a letras que rebusca en cajones de los que ya nadie se acuerda. Desde que las puertas del Castillo de San Andrés se abrieron, la pasión flamenca se respiraba en el ambiente, había ganas de volver a ver a Rocío Márquez en escena, y así se pudo contemplar cuando días antes se anunciaba que las entradas para dicho evento estaban agotadas.

Un espectáculo, el de Carboneras, para le que se vendieron todas las entradas./Foto: Pako Manzano.
Un espectáculo, el de Carboneras, para le que se vendieron todas las entradas./Foto: Pako Manzano.

Comenzaban a sonar los primeros acordes de la guitarra de Manuel Herera, a su lado, una cantaora notable con una concentración absoluta que iniciaba las primeras pinceladas de arte provocadas por su hermosa voz, que se complementaba con un silencio absoluto y un público que apenas parpadeaba.




“Buenas noches carboneras, es un placer para nosotros estar aquí por segunda vez, disfrutar de vuestra compañía en este precioso lugar, esta noche haremos un repaso flamenco tal y como indica el programa, pero también habrá alguna sorpresa para ustedes”, expresaba la cantaora onubense.

El público se mostraba emocionado, y en algunas ocasiones podían contemplarse lágrimas provocadas por la emoción de su cante, era asombroso ver cómo se desencadenaban los aplausos cante tras cante, los gestos de agradecimiento desde el escenario, la sonrisa en su cara y el querer devolver todo el cariño recibido en forma de cante, prueba de ello fue el Romance a Córdoba, el cual dedicó al público de Carboneras. “Si hay algo por lo que me gusta volver a esta tierra es por el cariño que me dais, por reencontrarme con grandes amigos, Ángel Domínguez, Leo, Pako Manzano, que es un artistazo, otro gran artista, como lo es Julián Pérez Páez, que ha venido desde Murcia, los amigos que se han desplazado desde Málaga… Gracias a todos, por el respeto tan grande que sentís por el cante, y como no, gracias a la organización y a Salvador Hernández por su buen hacer y no permitir que nunca nos falte un detalle”, manifestada una emocionada Rocío Márquez. Tras LAS palabras de agradecimiento, el público quiso agradecérselo en pié, ovacionando a la artista.




La noche continuó con unos exquisitos Cantes de Levante en los cuales la artista demostró nuevamente sus calidades vocales, Rocío es una cantaora que modela el cante a fuego lento, a pellizcos, esos pellizcos que le salen de su dulce voz, esa voz que da la sensación de una suave melodía, pero que esconde tras ella una gran resistencia.

Finalizó el espectáculo con el cante de fandangos de Huelva. /Foto: Pako Manzano.
Finalizó el espectáculo con el cante de fandangos de Huelva. /Foto: Pako Manzano.

Para terminar la noche, nada mejor que un buen ramillete de Fandangos de Huelva, la tierra donde nació y creció, donde susurró sus primeros cantes, desde el corazón le latían los Fandangos en la garganta, un despliegue en el que Rocío puso el alma a pie de escenario para devolver todo el cariño recibido, un público que poco a poco iba levantándose de las sillas para despedir su recital en pie, algo asombroso, un impacto de complicidad.

Nada más bajarse del escenario, la artista onubense no dejó de atender a todo el público que la esperaba con su disco en la mano, dispuesto a llevárselo autografiado y una foto junto a ella, la artista que les regaló una noche inolvidable con la magia de su voz, su puesta en escena y su saber estar.

 




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