El escritor onubense Daniel Blanco publica su primera novela ‘Los pecados de verano’

Avalado por críticas de renombre como la de Antonio Gala o la revista Mercurio y con una treintena de premios recibidos por sus relatos, trabajos en el teatro y novela juvenil, el moguereño se abre ahora al gran público con una obra en la que los deseos, las pasiones y los incendios invisibles chocan con el corsé de la España de los años 50.

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El escritor moguereño Daniel Blanco.

Paula Crespo. Es de Moguer y Antonio Gala, que ya prologó otro trabajo suyo, dice que “su estilo es estremecedor”. Una treintena de premios avalan la trayectoria del periodista y escritor Daniel Blanco Parra que el pasado 27 de mayo publicaba su primera novela Los pecados de verano (Ediciones B), con la que recrea uno de los episodios más curiosos y menos conocidos de nuestro pasado reciente: la celebración, en 1951, del Primer Congreso Nacional de Moralidad en Playas y Piscinas. En este encuentro, autoridades, prelados y representantes de todas las provincias se reunieron para debatir sobre la decencia en el baño y para mantener a los españoles a salvo de las disolutas costumbres de los extranjeros, que empezaban a interesarse en nuestras costas como destino turístico. En las conclusiones, por ejemplo, se establecía la separación de los baños por sexos y la prohibición de estar fuera del agua sin albornoz.

Portada de 'Los pecados de verano'.
Portada de ‘Los pecados de verano’.

Según sus propias palabras, “esta novela va sobre una familia de un pueblo del interior, compuesta por el marido, la mujer, los dos hijos y la criada y la madre de ella. El marido es uno de los ponentes invitados al Congreso de Moralidad en Playas y Piscinas. Es una historia de transformación, de cómo la playa los transforma a todos de una forma u otra. Y es al mismo tiempo un homenaje a esa generación de nuestros abuelos, una reflexión sobre algo que además tenemos todos que es el deseo, los miedos y la búsqueda de la felicidad. Y una oportunidad de conocer nuestro pasado más reciente y sobre todo nosotros que vivimos en una zona de playa”.

En poco más de una semana Los pecados de verano -disponible en librerías de toda España en formato físico y también como libro electrónico- es ya todo un éxito de ventas y de crítica, con el sello de un autor onubense.




– ‘Los pecados de verano’ es una novela contextualizada en la España de los años 50 y del I Congreso de Moralidad en Playas y Piscina, ¿cómo pones el ojo en este evento y por qué?
– Pues esto surgió cuando Estaba leyendo un periódico y leo algo del I Congreso de Moralidad en Playas y Piscinas y, me digo “¿esto qué es?”. Empiezo a investigar, me voy a la hemeroteca, me voy a Valencia que es dónde se celebró y me doy cuenta de que ahí hay una historia. Estamos  en los años 50 con una España cerrada al mundo, autárquica y sin dinero, que empieza a notar que los extranjeros se han fijado en sus playas. El país se encuentra en la dicotomía de que le hace falta el dinero, pero no queremos que vengan y contagien a los españoles que son tan castos, tan pacatos y tan mojigatos. Como todos sabemos los turistas tenían perdida el alma y se iban directamente al infierno, de ellos ya no había que preocuparse. Entonces es cuando surge la necesidad de convocar este congreso en el que se habla de decencia y en el que se establecen las normas para estar en la playa. Se llegan a conclusiones tan curiosas como que no se puede estar fuera del agua sin albornoz, que se separe el baño por sexos -los hombres a una playa y las mujeres a otra-, evidentemente prohibidísimo el bikini y lo que se hace es debatir de cosas tan absurdas como ¿qué hacemos con las clavículas? ¿Se pueden enseñar o no? De todo esto salen unas conclusiones tan maravillosas y sobre todo escenifican muy bien cuál es el sentir de una época.

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Daniel, en la redacción de Huelva Buenas Noticias.

– Dices que sientes especial fascinación por la época de tus abuelos, es ese el motivo del contexto histórico…
– Uno de ellos sí. siento especial fascinación por aquellos años y por aquella generación no sólo porque pasaron por el hambre la guerra y la persecución, sino porque al final eran personas como nosotros con sus miedos, sus pasiones y sus deseos, pero con muy pocas herramientas para ser felices. Estaban en una época en la que lo importante era más el parecer que el ser. Imagínate a esas mujeres tapadas hasta el cuello que de repente empiezan a ver a unas rubias despampanantes que lo enseñan todo, que tienen otra forma de relacionarse y  que vienen dispuestas a cualquier cosa. E imagínate a esos hombres acostumbrados a la novia mojigata a la que solo se le puede dar la mano y ven a unas turistas que vienen con otra forma de vivir y que quieren pasárselo bien. Eso provoca un choque sobre todo en las zonas de playa. Eta novela funciona en dos niveles. Con un arranque histórico, aunque no es una novela histótica, solo utilizo ese telón de fondo, el contexto real, pero luego la historia es ficción.

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La novela está contextualizada en el I Congreso Nacional de Moralidad en playas y piscinas celebrado en Valencia.

– Una vez que tienes ese contexto del que partes y que es real, ¿cómo surge esa historia de ficción?
– Va saliendo sola. Uno va madurando las ideas o macerándolas. Yo sabía que quería ubicar una novela en el Congreso de Moralidad en Playas y Piscinas, quería el sol, la playa, el calor…Es una novela en la que hay mucho bochorno, los personajes están continuamente sudando y analizar el poder de transformación de la playa. Para hacer eso efectivo me hacía falta un contexto anterior que es cómo vive esa familia sin la playa, por lo que me la llevo a un pueblo pequeño del interior en el que se vive según las apariencias. Estamos en la posguerra, en la que importaban  muy pocas cosas: la dictadura de Franco, la Iglesia, no pasar hambre y el prestigio. No había más. Todos vivían de cara al exterior y diciendo “¡Dios mío que no me pongan el San Benito!”. Hay una cosa muy curiosa, en los años 50 cuando una persona iba a la playa con una vestimenta que no era la adecuada, al día siguiente salía su nombre en el periódico, denunciada por escándalo público para que la gente supiera que era una impúdica, una fresca y que no le importaba nada. Sobre esto va la novela, lo llevo a los años 50, pero es algo muy actual porque seguimos hablando del deseo, de los incendios invisibles, de la moral y de lo que está bien y está mal.

– Ahondas mucho en el concepto del deseo, en una época un poco difícil para desear…
– Me gusta el concepto del deseo, es lo más primitivo que tenemos. Ese momento en que uno pierde la cabeza, sale de sí mismo, se disparata y queda a merced de un capricho, de un impulso que no responde a ningún mecanismo mental y que solo busca ser satisfecho. Es un libro sobre los incendios invisibles. Sobre ese momento en el que uno ve algo que le cambia por completo su concepción  del mundo y eso no tiene que ver con que lo escenifique o no. Ese incendio va por dentro. Uno llega a un sitio y ve algo que lo fascina, lo abruma y lo desarma y ya la chispa ha prendido. No sabemos si ese incendio se apaga o si se aviva. Y claro que era una época difícil, porque si tuvo algo curioso y a la vez perverso la Dictadura fue que consiguió meterse en los hogares y en las alcobas. No solo eran fusilamientos a los rojos y persecuciones a otros, sino que decía también cómo había que amar, cómo había que desear, cómo había que comportarse, cómo había que relacionarse y de repente por esa necesidad económica se permite la entrada de turistas y se permeabiliza otro tipo de costumbres que traen otras personas. Entonces los españoles y la gente que vive en la playa descubre que hay otra forma de vivir, otra forma de relacionarse y otra forma de amar.

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En sus primero días de venta la novela es ya todo un éxito de ventas y de crítica.

– ¿Qué busca Daniel Blanco con esta novela?
– Yo soy de los que creo en la literatura como entretenimiento. Y esta novela es una lectura con la que podemos conocer, con la que podemos acercarnos a una época muy curiosa que nos va a fascinar, pero también es una lectura entretenida o por lo menos yo lo he pretendido así. Yo no creo en la lectura ni como obligación ni como tortura. Así que para mí que la literatura sea entretenimiento es innegociable y sobre todo ahora que estamos tan bombardeados con estímulos audiovisuales como el cine, el whastapp, la televisión, los videojuegos…

– ¿Qué emociones van a sentir y qué van a encontrar los lectores leyendo página a página?
– Creo que primero va a ser casi un descubrimiento de cómo eran las playas hace 60 años, segundo van a entender mejor a esa generación de nuestros abuelos y tercero, igual que los personajes de aquí con el calor se llevan todo el día sudando, creo que uno cuando lea va a sudar porque se habla de verano, de pecados, de deseo y de moral, entonces sudan los personajes dentro y sudan los lectores fuera.

Daniel Barros.
Durante ocho años trabajó en El Correo de Andalucía como periodista.

– Durante ocho años has trabajado como periodista, ¿cuándo surge o cuándo decides dejarlo por la literatura?
– Llegó un día en el que tuve casi una revelación y me di cuenta de que yo lo que quería era escribir. Es algo que uno sabe, estudié periodismo por vocación porque lo que más me gustaba era escribir y después de ocho años en el Correo de Andalucía me doy cuenta de que quiero crear y escribir mis propias historias. Entonces dejo el periódico y me dedico a escribir relatos, obras de teatro y empiezo a ganar premios hasta que llega el momento de escribir algo de más extensión que fue la novela juvenil El secreto del amor que gana el Premio Jaén de Narrativa Juvenil que convoca la editorial Montena (Random House Mondadori) en 2012 y desde entonces estuve dando charlas en institutos y luego me topé con esta historia, que se me metió ahí, me obsesionó y aquí está.

– ¿Llegaste a pensar en todo lo que has conseguido hasta ahora cuando tomaste esa decisión?
– Verás, la meta está ahí. Yo soy de los que escribo para que me lean, no concibo escribir para guardar en el cajón. No sabía si iba a tener suerte o no, pero sabía que tenía que intentarlo, por eso puse todo mi empeño en intentarlo y ver hasta dónde podía llegar. La verdad es que ahora mismo me va bien y quiero seguir en este camino.

Asnografía, de Víctor Pulido, ya luce en Moguer.
Daniel ha crecido con la influencia de Juan Ramón y Platero.

– Esta pregunta es un poco obligada, siendo de Moguer, ¿ha tenido que ver algo Juan Ramón Jiménez en tu vocación literaria?
– Al final todo suma y bueno, evidentemente nacer en un lugar en el que están juan Ramón y Platero y tener esa familiaridad desde pequeño con Platero y yo, con ese gran referente de la literatura universal, forma parte de la infancia  y de los recuerdos. Aunque vivo entre Sevilla y Moguer, cada vez vengo con más ganas y me gusta más estar en Moguer, cada vez vuelvo con más alegría. Moguer y Huelva forma parte de mí y forma parte de mi infancia y al escribir es inevitable no sacar algo de lo que uno es. En Los pecados de verano, cuando hablo de la playa, del sol, del mar, evidentemente la imagen que tengo es la de aquí, la de Huelva porque aquí me he criado y forma parte de mi imaginario personal.

– Muchas gracias Daniel y mucha suerte.
– Muchas gracias a vosotros.




One Response to "El escritor onubense Daniel Blanco publica su primera novela ‘Los pecados de verano’"

  1. ljm   20 noviembre 2015 at 8:23 pm

    Enhorabuena Daniel por todos tus éxitos editoriales. Son el producto de tu esfuerzo , dedicación y pasión por lo que haces. Te deseamos la mayor de las recompensas y satisfacciones en tu carrera profesional.
    De tus compañeros de instituto juanma y pedro.

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