La cripta de la Iglesia-Catedral de La Merced de Huelva

Nuestro colaborador Adolfo Morales realiza una interesante visita al interior de la cripta de la Catedral de La Merced para comprobar su estado actual y hacer un repaso por la historia de este emblemático y desconocido lugar.

Estado actual de la cripta. / Foto: Adolfo Morales.
Estado actual de la cripta. / Foto: Adolfo Morales.

Adolfo Morales. El pasado 13 de Mayo en compañía de mi amigo Pedro J. Ruiz-Constantino Pérez y tras haber solicitado la autorización y gentileza de su párroco D. Daniel Valera Hidalgo, Vicario Episcopal para la Transmisión de la Fe, y con la amable compañía de Eulogio Miguel Bellido Jorge, cuidador y hombre “para todo”, nos dispusimos a vivir lo que para nosotros era sin lugar a dudas una experiencia especial, bajar a la tan poco conocida Cripta de La Merced, a un rincón de la historia de Huelva, que prácticamente pasaba una vez más de puntillas ante nosotros, una sensación que no podía menos que aumentar la inquietud ante este momento único como excepcional.

A través de las fotografías que tomamos podéis ver que en la actual sacristía existe una arqueta con una tapa en dos piezas de mármol blanco, que una vez removidas de su asiento, dejan un hueco de 100 cm de largo x 60 cm de ancho,  que deja ver un pavimento oscuro, ligeramente húmedo y cubierto de restos de obra, polvo y arena que lucen en tono ceniza por igual.

Simulación libre de la ornamentación de la cripta. / Foto: Adolfo Morales.
Simulación libre de la ornamentación de la cripta. / Foto: Adolfo Morales.

Bajamos, y la estancia que ahora se vuelve dificultosa al ser su altura aproximadamente de 1 m, fruto de las obras llevadas a cabo por las Hermanas del Vicente de Paul en 1876 al hacerse cargo del hospital, -debido al deterioro que presentaba el edificio así como su necesaria adaptación-, que modificaron entre otras, la sacristía que fue elevada, dejando bajo la misma la sala que ahora visitamos, y ocultando consiguientemente la cripta que pretendemos contemplar. Esta incómoda estancia rectangular de 2 x 11 m, deja observan bajantes y otras tuberías del inmueble ya sin uso, y justo en el frente, se abre una bóveda, la cripta en la que se divisa aún un dibujo simulando el aura de una cruz del mismo estilo barroco de su fachada, un altar y a ambos lados unas oquedades preparadas supuestamente para contener los enterramientos de los Condes de Niebla y familiares, si bien aparecen diáfanos y sin huellas de haber nunca contenido nada. El aspecto general se presenta abandonado, desordenado, sucio y en malas condiciones.




Adolfo Morales, el autor, en el interior de la cripta.
Adolfo Morales, el autor, en el interior de la cripta. / Foto: P. Ruiz.

Pero la cripta, ¿qué historia conlleva y dónde están los condes?

Todas las referencias apuntan a que una vez de retorno de la corte de Felipe III, en sus dominios de Huelva, los recién desposados  don Manuel Alonso Pérez de Guzmán –primogénito del duque de Medina Sidonia- y doña Juana Lorenza Gómez de Sandoval (los padres de Luisa de Guzmán), tras la restauración del castillo de San Pedro, y la supervisión de las obras de ampliación de la que sería su casa-palacio en 1599, pretenden abrir en la villa un nuevo ciclo de su historia.




Abriendo la cripta.
Abriendo la cripta. / Foto: P. Ruiz.

En la Crónica General de España dirigida por D. Cayetano Rosell y editada en Madrid en 1866 (1) ya se apunta que “Los Condes de Niebla junto con fray Juan Bautista del Santísimo Sacramento, fundador de la reforma de Nuestra Señora de la Merced, determinaron establecer un convento de su instituto en su villa de Huelva, el sexto de la reforma, ya el 13 de abril de 1605 se aviene a que la fundación debía ser para doce religiosos al menos, en la ermita de San Roque de la Vega…

…En vísperas de Pascua de Pentecostés llegaron a Huelva, el 28 de mayo de 1605, catorce religiosos procedentes de Sevilla, al día siguiente se bendijo la iglesia, se depositó el Sacramento y tomaron posesión los religiosos. Más adelante llegó a ser noviciado y siempre en él hubo al menos cuarenta religiosas”.

Bajando al interior. / Foto: P. Ruiz.
Bajando al interior. / Foto: P. Ruiz.

En palabras de María Asunción Díaz Zamorano en Ah Andalucía en la Historia (2) “el comienzo de las obras del convento vendría a avalar la consolidación de Huelva como nueva capital del Condado de Niebla.

Se elige para sí el lugar, el que ocupase la antigua ermita de San Roque, que situándose en el extremo norte de la villa pretendía salvaguardar de la peste, uno de mayores males del momento, siendo aún muy reciente en Huelva la anterior epidemia de 1602.

“El lugar elegido se encontraba además en el corazón del barrio de la Vega, un conglomerado de calles de trazado irregular entre salinas y campos cultivados, que aglutinaba una creciente población de campesinos y marineros. Respaldado por el patronato que sobre él ejercen los condes de Niebla desde su fundación en 1605, muy pronto se convertiría en la comunidad más potente de la villa. 32.000 ducados gastaron sus patronos en la construcción y dotación del convento y su iglesia, que desde antes de 1610 contaba ya con una imagen mariana de Martínez Montañés y desde 1617 con cinco lienzos de Herrera el Viejo. Un año más tarde, el propio conde traía por mar desde Sanlúcar de Barrameda la imagen de la Virgen titular de La Merced, con todo el boato y el esplendor que la ocasión merecía”.

La arqueta.
La arqueta.

María Asunción Díaz Zamorano  significa en su análisis que “el nuevo edificio dialogará visualmente con el castillo de San Pedro, que asoma imponente desde el cabezo del mismo nombre”.

El edificio presentó desde sus inicios muchos problemas estructurales debido a asentarse en una zona de marismas lo que ocasionó muchas humedades y peligros en la cimentación, litigios, reclamaciones a causa de los costes de mantenimiento y sustentación del edificio fueron una constante y muchos años después el terremoto de Lisboa de 1755 acabó de llevarlo a la ruina. Posteriormente se mezclan épocas de abandono y restauración, cambiando de manos y su espacio adaptándose a diversos servicios.

¿Es posible que cualquier tumba que pudiera contener la cripta, llegado el estado de ruina que alcanzó el edificio fuese requerida por el ducado de Medina Sidonia y trasladadas a mejor morada?

 Iglesia y antiguo convento de la Merced y actual Auditorio de Sanlúcar de Barrameda.
Iglesia y antiguo convento de la Merced y actual Auditorio de Sanlúcar de Barrameda.

Fernando Cruz Isidoro a través de “La casa ducal de Medina Sidonia y el convento de capuchinos de Sanlúcar de Barrameda” especula que una vez que había sucedido a su padre y ostentando el título de VIII Duque de Medina Sidonia y a sabiendas de la riqueza y poder que esto suponía, se plantea ponerse “a recaudo de envidiosos, y la religión, le proporciona una buena cobertura. Siendo aún Conde de Niebla título que ostentan los primogénitos del Ducado de Medina Sidonia, funda en 1605 junto a su esposa en  Huelva, donde residían por aquel entonces, un convento de mercedarios descalzos en el que estableció un patronato perpetuo que le permitía poner sus armas y enterrase con sus descendientes en la iglesia a cambio de levantar el edificio y contribuir al sustento de su comunidad con 300 ducados y 60 fanegas de trigo anuales, patronato que repitió a lo largo de once años, más tarde, muerto su padre, funda en Sanlúcar de Barrameda un convento mayor y más lujoso de la misma orden, que a su postre se convertirían en su más personal creación y panteón. La construcción de la Iglesia de La Merced de Huelva se volvió costosísima y le obligó a concentrar todos los esfuerzos y recursos disponibles en ella hasta su conclusión en 1625”, colocándose el Santísimo en ella el domingo infraoctavo de la Epifanía 12 de enero de 1625 a los 9 años de la erección del convento.

Interesante visita a la Catedral de La Merced. / Foto: Adolfo Morales.
Interesante visita a la Catedral de La Merced. / Foto: Adolfo Morales.

Lo cierto es que el Conde de Niebla y VIII Duque de Medina Sidonia don Manuel Alonso Pérez de Guzmán y doña Juana Lorenza Gómez de Sandoval (los padres de Luisa de Guzmán fundaron el también convento de religiosos descalzos de Nuestra Señora de La Merced de Sanlúcar de Barrameda. La iglesia se concluye con sus ornamentos a fines de 1624. Y allí descansan, en La Iglesia de La Merced que curiosamente guarda similitudes protobarrocas en su decoración con la de La Merced de Huelva, edificio hoy reconvertido en Auditorio: “debajo del crucero y del altar mayor, excavada en la propia roca, se encuentra la cripta panteón de los Patronos Fundadores, cubierta por bóvedas de cañón decoradas con yeserías de placas recortadas y con planta de tipo cruciforme”.

Nos toca ahora a  nosotros sacar conclusiones respecto de porqué la cripta está vacía, sucia y olvidada, y lo que es aún más detestable, desconocida. ¿Deberían las autoridades adaptar la misma para que sea visitable siquiera a través de un suelo de cristal?

Nota: nuestra cita con la cripta, no fue la única, han sido algunos los Onubenses los que a lo largo de los años la han visitado y han hablado –poco- de ella. Nuestro recuerdo especial al gran cronista D. José María Segovia que durante tantos años nos deleitó con las historias de Huelva, incluida ésta.

(1)  En la Crónica General de España dirigida por D. Cayetano Rosell. Madrid 1866. Se constata también del  error de Barbosa en su Catálogo de las reinas de Portugal. Véase pág. 44.




10 Responses to "La cripta de la Iglesia-Catedral de La Merced de Huelva"

  1. Diego Lopa   16 mayo 2014 at 1:32 pm

    Magnífico artículo Adolfo.Mi más sincera enhorabuena por contribuir que nuestra ciudad sea cada día más y mejor conocida por los propios onubenses.

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  2. Daniel   16 mayo 2014 at 2:07 pm

    Yo opino que para que la cripta tuviera un mínimo de protagonismo haría falta una reforma tan grande que, sencillamente, no se va a hacer. Lo cual no quita que pudiera restaurarse la misma tal como está, limpiándola bien y resparando las mamposterías.

    También es un reflejo de la propia historia e idiosincrasia onubense, indirectamente. En ella podemos ver como ni la hoy catedral ha obtenido el respeto merecido. Monumentalidad mayor o menos, es un templo del s.XVII y lo suyo tenía que tener… La reforma de la sacristía es muy lamentable y el trato de la propia cripta (que parece que han ido llamando a un albañil en las páginas amarillas) igualmente. Por no hablar del convento original, que era muy distinto del que ha dado lugar al edificio actual. Vale que estuvo en ruinas, pero ¿y todos los elementos que lo componían?

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  3. Adolfo Morales Cordero   16 mayo 2014 at 4:17 pm

    Gracias Diego, tu sabes bien de esto de querer nuestras cosas, yo solo soy un costalero más, y empujando unos y otros al final recompondremos este pasado tan vago y confuso, con lo grande e intenso como es. Es una absoluta vergüenza observar el estado y la desconsideración por esos trozos de nuestra historia, que aún hoy tenemos que reivindicar. Y si es posible algún tipo de restauración, la actual sacristía bien puede alojarse en una sala previa más elegante y digna, que tal vez lo fuera en otra época, y un suelo acristalado e iluminado darían luz y taquígrafos a esa cripta que bien podría ser como el documento de San Pedro, la fe de bautismo de Luisa
    de Guzman, vitaminas para la historia y reclamos para las visitas culturales a estos dos formidables templos. De momento es un comienzo. Saludos a los dos.

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  4. Adolfo Morales   18 mayo 2014 at 3:01 pm

    1105 “Me Gusta” dicen lo suficiente del aprecio que tenemos los Onubenses por ese pasado secuestrado. Debemos impulsar y proyectar en los responsables políticos, administradores y patrimoniales la necesidad de la restitución, conservación y accesibilidad pública de estos tesoros. Muchas gracias a todos y sigamos manteniendo en nuestro entorno el cariño por estas cuestiones. Saludos.

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  5. onoba   18 mayo 2014 at 11:26 pm

    Y pedir dinero a Cultura a Sevilla, que todo se lo quedan allí. Ya está bien. Enhorabuena por el reportaje, así, se hace ciudad, y no con los fosfoyesos.

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  6. Xi   19 mayo 2014 at 8:33 am

    Magnífico artículo y magnífico trabajo.
    y una cripta en el olvido, reflejo de lo que somos los ciudadanos de huelva y de cómo tratamos nuestra historia
    enhorabuena!

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  7. DeHuelva   19 julio 2014 at 10:05 am

    Enhorabuena !!!

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  8. Condal   19 julio 2014 at 12:22 pm

    Gran y trabajado artículo, enhorabuena. No tenía ni idea de la existencia de esta cripta. Lo “normal” sería su puesta en valor y que fuera visitable. O también que se le diera su uso original y por ejemplo descansaran allí los restos de los obispos de Huelva. Pero tanto su restauración como su acceso conlleva, evidentemente, un gasto. La propiedad del inmueble pertenece, si no estoy mal informado, a la Diputación, que lo tiene cedido a la Diócesis. Ahí creo que radica el problema de que todos podamos conocer la cripta. Pero entre entidades y administraciones si se quiere se puede. Además, como habéis dicho, Cultura debería intervenir.

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  9. Tomas nacimiento   3 marzo 2015 at 1:52 pm

    me parece fantástico saber los onubenses esta noticia para muchos desconocida

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  10. jose ramón manzano   19 diciembre 2015 at 11:38 pm

    En facebook he publicado recientemente, con motivo de unas fotografías de la colección privada de Don José M Segovia Azcárate, un conjunto de 5-6 imágenes realizadas por el autor en 1959, acompañado de los hermanos Juan Bautista y Antonio Peña Suárez. No sé si se podrá enlazar pero, por si acaso, este es el enlace: https://www.facebook.com/photo.php?fbid=1674844389432617&set=pcb.937489282994314&type=3&relevant_count=7
    El grupo se llama “Fotos antiguas de Huelva y la provincia”.

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