Eva Yerbabuena deslumbra en Bruselas acompañada al cante por el onubense Jeromo Segura

La bailaora hizo que un público como el belga, poco acostumbrado a dar muestras de su efusividad, se pusiera en pie para aplaudir su actuación, un logro en el que también tuvo mucho que ver la voz del ganador de la Lampara Minera 2013.

Cartel de Eva Yerbabuena para su actuación en Bruselas.
Cartel de Eva Yerbabuena para su actuación en Bruselas.

M. Sánchez / @7amiel. Dentro del ciclo Fado, Flamenco y Tango, que organiza el Bozar (Palais des Beaux-Arts) de Bruselas, tuvo lugar el viernes, 6 de diciembre, la actuación de la bailaora Eva Yerbabuena, que presentó su último espectáculo ‘¡Ay!’

Con una puesta en escena totalmente minimalista y acompañada a la guitarra por Paco Jarana y al cante por Enrique El Extremeño, José Valencia y el onubense Jeromo Segura, ganador de la Lámpara Minera 2013, la bailaora  se enfrentó a las seis piezas que componen su actuación como si se trataran de seis monólogos dramáticos de baile.

En este espectáculo, Eva Yerbabuena vuelve a los orígenes del flamenco. Sola en el escenario, acompañada únicamente del haz de luz de un proyector que dejaba entrever levemente su figura y rodeada por el silencio más absoluto. Así comienza cada una de las piezas que componen su actuación. Da la impresión de que le cuesta arrancar, pero una vez en entrada en materia, no hay quien la pare. Su baile es un torrente de energía y parece que se deslice en el escenario, ya que al mismo tiempo es de una gran delicadeza.




Jeromo Segura en una actuación. / Foto: Pako Manzano
Jeromo Segura en una actuación. / Foto: Antonio Cid

Mezcla elementos clásicos del flamenco con toques de danza contemporánea y elementos más experimentales en una conjunción de movimientos que van subiendo en intensidad hasta alcanzar el clímax al final del espectáculo. Sin duda alguna, el momento culminante es el zapateado final, potente pero medido, creación muy personal.

La sala contó con un lleno absoluto, con un público mayoritariamente español pero también autóctono. Es más, la bailaora consiguió poner a todo el público de pie al final de la actuación, cosa inusual en Bruselas donde no están acostumbrados a tales demostraciones de efusividad al final de un espectáculo.







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